Entradas

Drones para trabajar el lote como cirujano

Esta tecnología permite avanzar sobre el análisis y la toma de decisiones para la microvariabilidad en el suelo.

¿Se viene la revolución del agro? Basados en la información de mapas de rendimiento comparados con imágenes multiespectrales montadas sobre drones, éstas brindan indicios de un cambio en la variabilidad de los campos y su manejo eficiente.

En la actualidad, con la promoción del uso de drones como plataformas para portar cámaras multiespectrales y sacar fotografías de alta resolución se comienza a observar que la presencia de la microvariabilidad de suelos es considerable en muchos lotes. Esto es gracias a que la tecnología se haya hecho más accesible, permitiendo lograr que se realicen más cantidad de trabajos a menores costos, con mayor tiempo de vuelo y mayor cantidad de análisis.

Si bien el manejo de la microvariabilidad aún no es una práctica habitual, se puede empezar a considerar en comparaciones simples para visualizar su importancia a futuro.

Como ejemplo, cabe destacar que un punto de rendimiento puede tener un cuadrado de 11 x 10 metros (si se toman datos cada 3 segundos con el monitor de rendimiento y el cabezal es de 40 pies), mientras que un pixel de una fotografía aérea multiespectral puede estar entre 0,5 x 0,5 metros.

En vez de contar con un dato del punto de rendimiento hoy se cuentan con 440 datos de microvariabilidad, con lo cual se comienza a visualizar el nacimiento de una nueva agricultura.

En algunos lotes relevados se puede observar que hay un valor de microvariabilidad cercana al 50% donde, si se la maneja correctamente, se podría mejorar sustancialmente su resultado tanto económico como en rendimientos físicos de los cultivos.

Los cambios que se pueden ocasionar con ésta información de relativamente fácil adopción y que se puede replicar cada vez que se desee son realmente inconmensurables.

Nueva agricultura

Hay que tener en cuenta que con estos nuevos conceptos de manejo partiendo de la microvariabilidad se replantea la manera de trabajar los campos.

Los temas más críticos a tener en cuenta son cómo se debe manejar la cantidad de datos que surgen de relevar un campo con imágenes de 50 cm x 50 cm, quién procesa estos datos, qué recomendaciones se realizan y sobre la base de qué, cómo se corrobora la variabilidad que expresa el pixel de 50 cm x 50 cm en la computadora y qué se observa en el campo. Una vez reconocida la variabilidad, cómo se aplica y con qué se aplican los insumos variables, son algunas de las preguntas que nos realizamos las personas que trabajamos en estos temas.

Hay que tener en cuenta que 16 años atrás analizar un mapeo de rendimiento con las computadoras que existían en esa época era muy similar a la situación actual donde contamos con computadoras que están acordes con los procesamientos de información actual. Si se piensa que aún se puede crecer en mejoras de las computadoras sería mucho más simple pensar en el procesamiento de las fotografías aéreas tomadas desde drones por el momento.

Además, hace más de 10 años los GPS de mano poseían más de 6 metros de error, mientras hoy ya existen teléfonos inteligentes que poseen un error de 1 cm en la localización de un objeto en el lote. Con lo cual sería mucho más sencillo ir al lote a un punto de 50 cm x 50 cm detectado en la pantalla de la computadora, marcado y bajado a un teléfono inteligente que nos guiaría para tomar las muestras en los sitios de microvariabilidad para detectar la problemática de suelo.

El punto más significativo sería: ¿con qué maquinaria se realizaría? Podrían ser varias las opciones, desde maquinaria tamaño actual pero sectorizada por tramos o sistemas robotizados automatizados que trabajen línea por línea de los cultivos tanto en siembra, pulverización, cosecha, etcétera.

Máquinas en acción

En el caso de utilizar sembradoras, fertilizadoras y pulverizadoras se podrían cumplir los cambios en manejo de insumos centímetro a centímetro si se ajustan algunos factores.

Ya existen prototipos robotizados líneas por líneas que trabajan eficientemente a campo, donde en algunos casos 20 robots manejados a distancia pueden suplantar a una cosechadora clase 1 con la misma autonomía y sin compactar el terreno.

Cabe aclarar que todo lo que parecía imposible debido a la problemática de procesamiento de un gran caudal de datos hoy ya es posible con computadoras más potentes en su capacidad, lo cual indica que no es fácil dimensionar el techo de estos grandes cambios que proponen las nuevas tecnologías. Hoy es importante poner la mirada en todas las áreas de conocimiento para lograr que estos cambios se sustenten en la ciencia y brinden resultados satisfactorios.

 

Autor: Andrés Méndez, técnico del INTA Manfredi

 

Apps para smartphones, GPS y drones, cada vez más habituales en el campo

Informe del INTA sobre las nuevas tecnologías que llegan al campo argentino.

Aplicaciones para teléfonos celulares, geoposicionamiento y equipos voladores no tripulados son algunas de las nuevas tecnologías que generan información, colaboran con la toma de decisiones y facilitan las prácticas agrotécnicas, destaca un informe del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA).

El organismo recordó que la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO, en inglés) destaca el proceso de transformación que vive la agricultura del siglo XXI en el que el acceso a la información y a las modernas tecnologías de la comunicación resulta una necesidad para los agricultores de todo el mundo, en especial para los de los países en desarrollo.

En este contexto, el INTA trabaja en numerosas herramientas tecnológicas que lo instalan como desarrollador y facilitador para que las poblaciones rurales accedan a distintos servicios de información y comunicación que mejoren su calidad de vida.

Así, hoy es posible que un productor visualice desde su celular o tablet lo que sucede en su campo, comande equipos a distancia y acceda a mapas de rindes, aplicación y siembra en tiempo real; o acceda a fotografías aéreas y satelitales, mapeos de suelos y sensores de índice verde.

El informe en cuestión fue publicado en la Revista RIA, una publicación oficial del INTA.

Estos instrumentos colaboran con la toma de decisiones y facilitan las prácticas agrotécnicas, aseguró Ricardo Bartosik -coordinador nacional del Proyecto de Eficiencia de Poscosecha (Precop)-.

En esta línea, la FAO advierte sobre las consecuencias de no contar con infraestructura adecuada de acceso: “Esto puede hacer la diferencia para un país o localidad, en cuanto a las oportunidades de desarrollo generadas a partir de las TIC (Tecnologías de la Información y la Comunicación)”.

El geoposicionamiento habilitó el desarrollo de novedosas tecnologías en el ámbito agropecuario por parte del INTA, como SEPA móvil, una aplicación para dispositivos móviles que permite obtener datos sobre el clima, la topografía, los suelos y el estado del cultivo en una determinada campaña de un campo.

Según especificó Carlos Di Bella “director del Instituto de Clima y Agua del INTA e ideólogo de la herramienta junto a Alfredo Campos, investigador”, el dispositivo calcula la posición geográfica y obtiene información a través de la red 3G, Wi-Fi, GPS o de una lista predefinida de ubicaciones.

“Entre los datos que pueden consultarse, se destacan la cantidad de precipitaciones registradas en la última semana, mes o semestre, la temperatura, la altura y la pendiente topográfica”, indicó Di Bella.

Una reciente incorporación es la de los equipos voladores no tripulados, conocidos como drones, que permiten realizar en tiempo real el seguimiento y desarrollo de los cultivos, y hasta monitorear el desplazamiento del ganado.

Drones-un-aliado-de-precision-para-el-campo2

Según el equipamiento, “estos equipos pueden detectar malezas sobre rastrojos, estimar rindes, daños por heladas y pérdidas por granizo, realizar un seguimiento del cultivo a partir de imágenes multiespectrales, detectar enfermedades, insectos, malezas en el cultivo y hasta el desplazamiento del ganado”, señaló Andrés Méndez, técnico del INTA Manfredi.

Por otro lado, la integración de dispositivos de geoposicionamiento global -GPS- permitió direccionarlos bajo un recorrido preestablecido y no depender de la pericia del piloto que lo maneja desde tierra con un control remoto.

Por su parte, los técnicos del INTA Balcarce desarrollaron Airear Granos, una aplicación para celulares y tablets que, mediante el geoposicionamiento, recupera la información del clima sumado al pronóstico de los próximos 10 días y, en función de esos datos, calcula cuál es el mejor momento para prender los ventiladores del silo.

De acuerdo con Alejandro Crisafulli, responsable de Nuevas Tecnologías de Información y Comunicación del INTA, “Airear Granos fue hecha para plataformas Windows Phone Mobile y se puede bajar de manera gratuita desde el mercado de aplicaciones de Windows”.

Por último, existe Silvo INTA, otra aplicación para dispositivos móviles que permite registrar datos forestales y consultar los resultados acumulados en forma inmediata desde el lugar del relevamiento.

“Esta App, surgió para resolver la necesidad de aplicación de criterios de corte, asistir a la toma de decisiones sobre qué árboles cortar y mejorar el control que se tiene sobre este tratamiento”, explicó el responsable del proyecto, Marcelo Navall, técnico del INTA Santiago del Estero.

 

Fuente: La Voz del Interior

El valor de la información

Hoy podríamos afirmar sin rodeos, que la información es la herramienta más valiosa con la que cuentan los productores agropecuarios actualmente. Las nuevas tecnologías han acortado los caminos entre el conocimiento científico y su aplicación práctica.

Cuando llevamos a la imprenta la edición número uno de nuestra revista Marca Líquida Agropecuaria, ni por asomo nos imaginábamos que 23 años después, más del doble de nuestros lectores de las ediciones en papel leerían las notas por Internet y mucho menos aún desde sus teléfonos celulares, como pasa actualmente.

Conseguir en esa época una nota de actualidad tecnológica implicaba varios meses de gestiones y mucho trabajo artesanal hasta que llegaba al papel. Actualmente un técnico, mientras obtiene muestras de un lote, sube la información en tiempo real a través de su smartphone y miles de productores saben en ese preciso momento cómo está evolucionando una plaga o cómo avanza una maleza resistente.

La información es en la actualidad una herramienta más importante que cualquier otra. La toma de decisiones se hace con mayor certeza, se corrige sobre la marcha, se anticipan las soluciones. Con buena información un productor consigue mejorar los resultados de su actividad sin realizar grandes inversiones, eso si le asignamos un bajo valor al tiempo invertido. Y a este punto queríamos llegar con nuestra reflexión.

Como en un enorme tablero de herramientas que cuelga sobre la pared del galpón, la elección de la más adecuada requiere entrenamiento y dedicación. Nadie debería sacar un remache golpeando con una llave de boca o ajustar una tuerca con una pinza. El uso de la información necesita entrenamiento y dedicación, en definitiva de tiempo, el cual es muy valioso según nuestro punto de vista.

El uso del tiempo de manera eficiente es tan importante como la dosis de un producto que aplica a un cultivo o la fórmula de la ración que se ofrece a un novillo.                        La enorme oferta de información que se pone a disposición de los productores argentinos llega a confundir al más entrenado lector y produce un efecto contrario al esperado en muchos casos.

Ya hemos aprendido los efectos que causa sobre la sociedad el mal manejo de la información relacionada con nuestra actividad. Lo sufrimos a diario cuando nos damos cuenta de que la famosa frase “piqueteros con 4×4” nos marcó como un estigma bíblico hasta el fin de nuestros días.

Los medios tecnológicos disponibles para acceder a la información son sólo una parte de la solución. Cuanto más modernos y evolucionados son, proveen al usuario mayor velocidad y mayor cantidad; sin embargo, no realizan la tarea de selección que cada uno requiere de acuerdo con sus intereses o necesidades. La búsqueda del equilibrio depende, como siempre, del actor, del que se sienta frente a un diario en papel o frente a una computadora y decide qué quiere leer. Ese acto individual no puede reemplazarse por más moderna que sea la tecnología del medio.

La información, en un sentido amplio, es la posibilidad de adquirir conocimientos que permiten ampliar o precisar los que se poseen sobre una materia determinada. Su uso intensivo abre caminos nuevos a quien la adquiere, evitando a través de la experiencia ajena los tan mentados costos del proceso de prueba y error.

¿Para qué malgastar un producto químico utilizando una dosis superior si los nuevos ensayos del INTA indican claramente cuál es la adecuada? ¿Para qué someter a una vaca de tambo a una dieta que le producirá una merma en la cantidad o calidad de leche producida si los consejos del técnico más destacado a nivel mundial se encuentran a un clic en cualquier computadora personal?

En los días que corren, en nuestro país resulta indispensable saber qué nueva resolución o normativa estatal puede impactar negativamente sobre nuestra actividad, y sabiendo eso tomar la decisión de comprar o vender antes o más tarde.

No alcanza con ser el mejor haciendo las tareas a campo. Los ajustados márgenes que las actividades primarias entregan actualmente nos obligan a buscar en cada resquicio del negocio la posibilidad de bajar costos o aumentar la producción. Y eso también se puede conseguir si le asignamos un lugar de relevancia al valor que tiene la información.