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De vuelta al pago

Después de seis meses sin sentir el olor a tinta fresca, Marca Líquida Agropecuaria regresa a las manos de nuestros lectores. El fin del ciclo K nos pegó una buena revolcada, pero ya estamos nuevamente de pie y caminando junto a Ud. amigo lector como hace 25 años.

No nos alcanzan los dedos de las manos para recordar la cantidad de crisis que hemos atravesado a lo largo de un cuarto de siglo. Ya no podemos recordar contra cuantos gobiernos despotricamos y con cuantos funcionarios públicos nos peleamos. Aun así tenemos claro que durante estos 25 años fuimos testigos y protagonistas de la transformación del campo argentino. Una transformación que nos llena de esperanzas, una transformación que nos invita a no bajar los brazos y por eso hoy estamos nuevamente en sus manos.

Tal como se presentan las cosas en el país, da la sensación de que todos estamos volviendo al pago. Todos y cada uno de los productores agropecuarios argentinos parece estar despertando de un muy mal sueño que dejó a más de uno de a pie.

Nada de lo que está cambiando actualmente a nivel de políticas agropecuarias parece ser una solución inmediata y definitiva a los graves problemas que nos dejó la “década ganada”, pero pinta bien: “tres cartas con seña” que bien jugadas pueden ser un buen comienzo.

Maíz y trigo sin retenciones y sin ROEs es algo que nadie podía imaginar hace apenas seis meses atrás. Recomposición del precio de la carne y la posibilidad de exportar sin trabas ni retenciones. Un plan de reducción de la presión impositiva, que si bien tiene plazos más largos que lo esperado, ya permite planificar un futuro con mejores resultados económicos. Tres buenas cartas para la primera mano.

Nada de lo dicho significa que nuestro sector pueda ponerse a festejar inmediatamente. Los problemas por resolver son de muy vieja data y complejos, basta con asomarse a la situación de los tamberos como para entender el largo camino que queda por recorrer.

Durante muchos años bregamos desde estas páginas por cambios en las políticas agropecuarias en nuestro país, durante años manifestamos abiertamente nuestra discrepancia con las retenciones, con las restricciones a las exportaciones, con la altísima presión tributaria y la complejidad de los sistemas de control que imponía el estado a través de la AFIP. Reclamamos por la indebida e ilegal retención del IVA a los agricultores, por las infinitas regulaciones que frenaban el desarrollo del sector y por el atraso cambiario, entre tantos otros.

Ahora parece que del otro lado del mostrador hay gente dispuesta a escuchar, que se preocupa, que intenta generar condiciones para que el sector se recupere y vuelva a crecer. El problema son los tiempos…

Todos quisiéramos que los cambios necesarios se produzcan rápidamente, si es posible ¡ya!

Cabe también decir que así como hemos reclamado, infinidad de veces hicimos una feroz auto crítica a nuestra falta de organización sectorial, al pobre desarrollo de nuestras instituciones que durante mucho tiempo se ocuparon más en pelearse entre si, que en buscar soluciones de compromiso, esas que obtienen pequeños beneficios para todos, pero consistentes y a largo plazo. Seguramente si nuestros representantes gremiales estuvieran mejor preparados la velocidad de los cambios sería mayor.

Se vienen tiempos en los que será necesario soportar la espera e intentar una vez más sostener con producción la falta de rentabilidad, posponer inversiones a costa de pérdida de eficiencia y aprovechar las primeras oportunidades que los cambios ya implementados permiten. La paciencia se pondrá una vez más a prueba, con la diferencia que esta vez los cambios ya se están produciendo.

Finalmente volvemos a hablar de nosotros. La revista Marca Líquida Agropecuaria ha comenzado hace ya varios años un proceso de adecuación a los nuevos tiempos. Lentamente fuimos incorporando lectores que se encontraron cómodos con la versión digital y seguimos trabajando en ese sentido. Actualmente la cantidad de lectores registrados en nuestra página de Internet ya superó a los que nos leen en papel.

Esta experiencia nos motivó a explorar nuevas alternativas e intentar nuevos caminos de comunicación. A tal fin nos incorporamos como aliados estratégicos al portal www.Mercosur.com aportando nuestro conocimiento y experiencia en la materia, junto a los colegas de la Revista Agroguía y un grupo de profesionales envidiable que crearon la primera plataforma Web de la Argentina que opera como mercado electrónico y medio de información, para la promoción y comercialización de productos de la industria agroalimentaria de Argentina. Su objetivo es brindar al productor agropecuario un servicio online que genere mejores oportunidades de negocio y agregue valor a toda la cadena comercial. Para lograrlo el sitio contiene más de 7000 precios de referencia de productos, insumos y servicios de la cadena agro industrial. Contiene además información relevante para todos los actores del sector.

Invitamos a nuestros lectores a visitar www.Mercosur.com y convertirse, igual que nosotros, en un aliado estratégico de esta novedosa herramienta para la producción agropecuaria.

 

Alerta roja para la agricultura nacional

El 83% del total de la superficie maicera y el 44% del área sojera se tornarían económicamente inviables.

Según un estudio desarrollado por AACREA, los resultados económicos esperados de la soja y del maíz para la campaña 2015/16 serían negativos para la mayoría de las zonas productivas si se obtienen los rindes históricos de cada región y si se mantienen los precios a cosecha que ofrecen los mercados a término.

Los cálculos realizados consideraron planteos productivos en campos arrendados según valores de alquileres para esta campaña y demuestran que en el 85% de los departamentos/partidos analizados, la producción de maíz y de soja sería económicamente inviable porque el rendimiento promedio zonal se ubica por debajo del rinde para cubrir los costos. En el caso del cereal, a nivel general, el rinde medio del maíz se encuentra 75% por debajo del rinde para cubrir los costos de producción. En la soja, el rendimiento medio es 40% menor al rinde para cubrir los costos. (ver mapa)

 

Incremento de rendimiento necesario para cubrir los costos de
producción de la soja respecto del promedio histórico para la
campaña 2015/16
Incremento de rendimiento necesario para cubrir los costos de producción de la soja respecto del promedio histórico para la campaña 2015/16

– Valores negativos (en tonos verdosos): indican que el rinde promedio es mayor al rinde necesario para cubrir los costos. – Valores positivos (en tonos rojizos): indican que el rinde promedio es menor al rinde necesario para cubrir los costos. Fuente: Movimiento CREA sobre la base de MinAgri, Rofex, EEI y fuentes privadas.

 

Resultados en campo propio
Para dar una mayor claridad de la dimensión de lo que acontece en la mayoría de las zonas productoras, también se analizaron planteos productivos en campo propio mediante el cálculo del radio de viabilidad. El radio de viabilidad se define como la distancia promedio desde el origen de la producción hasta los centros de comercialización en la que el rendimiento medio supera en un 5% al rinde para cubrir los costos.

De esta manera, para la campaña 2015/16, el cultivo de maíz proyecta un radio de viabilidad de 30 km, en tanto que el de la soja es de 117 km. Es decir, un planteo de soja a más de 117 km de su destino comercial sería inviable económicamente, de acuerdo a las condiciones de rendimiento promedio, costos y precios proyectados en el contexto actual. En ese sentido, la frontera de viabilidad determinada por este radio se contrajo en las últimas tres campañas analizadas. En particular, en la campaña 2013/14 dicho indicador alcanzaba 300 km para el maíz y 275 km para la soja.

Cabe aclarar que, al contraerse la frontera de viabilidad, se incrementa la superficie donde los planteos productivos aumentan su nivel de riesgo. Según las proyecciones realizadas para la campaña 2015/16 del maíz, dicha área de inviabilidad representaría el 83% del total de la superficie maicera. En el caso de la soja, dicho porcentaje asciende al 44%.

 

Conclusiones
En las últimas tres campañas se observa una ampliación de la superficie donde, bajo las condiciones actuales, la actividad agrícola se torna económicamente inviable. Esta situación abarca a todas las zonas productivas y cultivos, incluso en aquellas regiones de mayor productividad y cercanas a puertos e industrias.

Los cálculos anteriormente mencionados demuestran que la agricultura argentina actual enfrenta problemas estructurales. Millones de hectáreas agroclimáticamente aptas para cultivo en muchas provincias, en esta campaña resultarán inviables económicamente. El negocio agrícola tendrá un ejercicio con resultados negativos debido fundamentalmente a la presión fiscal, al incremento de los gastos directos e indirectos, a la política cambiaria y a la continuidad de las restricciones comerciales. Esta realidad puede generar una reducción considerable en la intención de siembra 2015/16.

 

Fuente: Comunicado de prensa N° 16 de CREA

Soja: Argentinización del cultivo de la soja en la “década ganada”

Voy a tratar de explicar la “argentinización del cultivo de la soja”: cómo un cultivo que hace 10 años era rentable, por las malas políticas del Gobierno Nacional –aunque él la defina como “década ganada”- en 10 años se convirtió en un cultivo con márgenes finales negativos.

Aumento de los costos:

El primer factor por lo que este cultivo hoy no es rentable es por el enorme aumento en dólares (cuadro 1) que tuvieron los costos. Si observamos el porcentual de aumento de cada uno, los que tienen mayor incidencia por ejemplo el gasoil  – costo de labranza, flete, infraestructura- son los que lideran dicha incremento, por lo que concluiremos que el aumento se debió básicamente por el incremento del “costo argentino”.

 

Cuadro 1

Costo labranza (U$S/ha) (1) Costo insumo (U$S/ha) Costo cosecha (U$S/ha) Costo flete y comercia-lización (U$S/ha) (2) Costo infraestructura (U$S/ha) (3) Costo impositivo (U$S/ha) (4) Total costo (U$S/ha)
2003/04 42,2 101,9 41 66,8 20 80,4 352,3
2004/05 26,1 98,7 60,1 82,4 20 82,3 369,6
2005/06 47 102,3 43,9 74,6 20 98,1 385,9
2006/07 46,6 101,3 44,1 72,4 30 99,2 393,6
2007/08 51,9 107,1 52,1 87,1 30 105,4 433,6
2008/09 63,2 160,6 91,5 150,3 50 111,8 627,4
2009/10 74,6 136,2 55,6 120,7 60 132,4 579,5
2010/11 82,7 116,5 59,3 127,1 60 135,6 581,2
2011/12 96,1 131,1 81,7 156,3 60 138,9 664,1
2012/13 116,7 144,9 84,3 181,9 70 151,1 748,9
2013/14 121,4 148,3 86,5 182,8 70 167,9 776,9
2014/15 126,7 163,9 72,4 192,3 80 183,3 818,2
Aumento 220,00% 62,00% 80,00% 190,00% 300,00% 126,00% 133,00%

Para confirmar la incidencia del costo argentino, vamos a tomar como ejemplo el “costo de labranza”, ya que el mismo para la soja siempre fue de 2 UTA – cada UTA equivale a 45 litros de gasoil-. El tema es que el litro de gasoil en el año 2004 estaba a U$S 0,49 por lo que valor de las 2 UTA era de  U$S 44, hoy al estar el litro a U$S 1,33, las 2 UTA nos dan un valor de U$S 119,70. Esto coincide con el aumento que tuvo el costo de labranza.

Si analizamos cuanto aumentó ese combustible en otros países productores importantes de soja (cuadro 2), observaremos que Argentina tuvo el mayor aumento con un 172%, siendo segundo Brasil nuestro competidor directo en producción de soja en Sudamérica, pero con menos de la mitad de incremento que tuvo la Argentina.

 

Cuadro 2

País Valor año 2004 (U$S/lt) Valor Año 2015  (U$S/lt) Aumento
Brasil 0,49 0,89 81 %
Bolivia 0,40 0,51 27 %
Paraguay 0,51 0,88 66 %
Estados Unidos 0,57 0,76 35 %
Argentina 0,49 1,33 172 %

Si a estos costos donde tiene gran incidencia el valor del combustible- costo de labranza y flete-  los corregimos por el aumento de Brasil, ¿cuál sería el costo por hectárea en Argentina?

En este caso (cuadro 3), el valor del costo por hectárea bajaría de U$S 818,20 a U$S 696,88.

 

Cuadro 3

Costo labranza (U$S/ha (1) Costo insumo (U$S/ha) Costo cosecha (U$S/ha) Costo flete y comercialización (U$S/ha)(2) Costo infraestructura (U$S/ha)(3) Costo impositivo (U$S/ha)(4) Total costo (U$S/ha)
2003/04 42,2 101,9 41,0 66,80 20 80,4 352,3
2014/15 76,38 163,9 72,4 120,90 80 183,3 696,88
Aumento 81  % 62 % 80 % 81 % 300 % 126 % 97 %

Este escenario hace que cambie el rinde de indiferencia en el cultivo de la soja (cuadro 4) pasando  de los actuales 38 qq/ha a tan solo 32 qq/ha.

 

Cuadro 4

Con aumento del “costo argentino” Corrigiendo el aumento al incremento de Brasil
Valor de la soja (U$S/tn) 215 215
Costo (U$S/ha) 818,20 696,88
Rinde de indiferencia (tn/ha) 3,8 3,2

 

Baja del valor de la soja por el aumento de la presión impositiva

Si analizamos que pasó con el precio de la soja en estos últimos 10 años (cuadro 5), observaremos que mientras el precio de Chicago aumentó un 12%, en Argentina bajó un 5%. Esto se debe a que las retenciones –última columna- sufrieron 3 modificaciones,  pasando de de un 23,5% a un 35%.

 

Cuadro 5

Precio Chicago (U$S/tn) Diferencia(U$S/Tn) Valor pizarra Rosario (U$S/tn) Diferencia (U$S/tn) Retenciones
2004 303 303 226 226 23,50%
2005 234 12,00% 165 – 5 % 23,50%
2006 227 165,7 23,50%
2007 283 196,6 27,50%
2008 489 344 35,00%
2009 422 279 35,00%
2010 349 223 35,00%
2011 498 325 35,00%
2012 521 317 35,00%
2013 542 325 35,00%
2014 546 310 35,00%
2015 340 340 215 215 35,00%

Lo interesante sería saber qué valor tendría la soja, si la presión impositiva de esta campaña fuera igual a la de hace 10 años. En este caso observaríamos que el valor de la soja (cuadro 6) pasaría de 215 U$S/tn  a 255 U$S/tn

 

Cuadro 6

Precio Chicago (U$S/tn) Diferencia(U$S/Tn) Valor pizarra Rosario (U$S/tn) Diferencia (U$S/tn) Retenciones
          2004                 303             303                226,0          226 23,50%
          2005                 234             12 %                165,0         12 % 23,50%
          2006                 227                165,7 23,50%
          2007                 283                212,2 23,50%
          2008                 489                366,7 23,50%
          2009                 422                279,0 23,50%
          2010                 349                316,5 23,50%
          2011                 498                373,5 23,50%
          2012                 521               390,75 23,50%
          2013                 542               406,50 23,50%
          2014                 546               409,50 23,50%
          2015                 340            340               255,0          255 23,50%

 Y esto también modificaría el rinde de indiferencia con los actuales costos (cuadro 7) pasando de 38 qq/ha a 32 qq/h.

 

Cuadro 7

Con el 35 % de retenciones Con el 23,5 % de retenciones
Valor de la soja (U$S/tn) 215 255
Costo (U$S/ha) 818,20 818,20
Rinde de indiferencia (tn/ha) 3,8 3,2

 

Conclusiones:

Si le sacaríamos el componente “argentino” –aumento de los costos en dólares superior a otros países productores y mayor presión impositiva- al cultivo de la soja ¿habría hoy rentabilidad?

Si combináramos la baja de los costos actuales por el costo corregido –modificando el costo de labranza y flete por el porcentual de aumento del gasoil en Brasil- y tuviésemos las misma presión impositiva que en el año 2004 (cuadro 8), observamos que el rinde de indiferencia baja de 38 qq/ha a 27 qq/ha, un rinde sin duda donde el cultivo de la soja –el promedio de producción de este año fue de 30 qq/ha- vuelve a ser nuevamente rentable.

 

Cuadro 8

Situación actual Corrigiendo costo y presión impositiva
Valor de la soja (U$S/tn) 215 255
Costo (U$S/ha) 818,20 696,88
Rinde de indiferencia (tn/ha) 3,8 2,7

 

Autor: Ing. Agr. Néstor Eduardo Roulet

Rendimiento agrícola en el norte cordobés: cifra récord aunque menos rentabilidad

El Ing. Agr. Carlos Arnold, asesor técnico de la Sociedad Rural de Jesús María, habló en una entrevista sobre la fuerte caída de los granos y la necesidad de diversificar la producción, entre otras temáticas abordadas.

Carlos, ¿cómo fue la cosecha de soja en el norte provincial durante esta última campaña?

– La cosecha fue récord. Lejos, la mejor cosecha de los últimos años. Desde el año 2000 que no teníamos estos rindes tan parejos y un promedio tan alto. El promedio en la zona estuvo entre los 40 y 44 quintales y el pico de rendimiento fue de 50. Sin embargo, el ingreso por hectárea fue menor que el año pasado. Hace un año, se llegó a vender el quintal de soja a $2.500; hoy se está vendiendo a $1.500, $1.450 dependiendo el valor del flete. Es mucho menor el ingreso por hectárea.

¿A qué pensás que se debe esta reducción de ingresos por hectárea?

– El problema es la caída de los precios internacionales. Al existir sobreoferta, no va a haber mejoras en el corto y mediano plazo. Sí puede haber una mejora temporal entre noviembre y diciembre. En esos meses, las aceiteras y demás compradores suelen quedarse sin stock y pagan un poco más. Ahí puede haber un suba de 5 a 10 dólares por hectárea.

¿Al productor le conviene guardar su cosecha hasta noviembre entonces?

– Pasa que no es mucha la diferencia; depende de cada situación. Hay gente que no puede especular porque no tiene la posibilidad directamente. Además, el costo financiero es prácticamente el mismo. Por eso, lo importante es tener una canasta de productos.

– ¿A qué te referís con tener una canasta de productos?

– El productor debería abarcar varios productos, no solamente soja y maíz. Tener algo de vacas, cerdos, garbanzo, trigo. Si tenés varios productos, podés ir eligiendo qué vender.

– ¿Sugerís ir combinando lo agrícola con alguna actividad ganadera?

– Totalmente. La relación granos/carne es excelente. De hecho, la transformación del maíz en carne vacuna está siendo histórica. Al productor le conviene, porque le permite tener un flujo financiero más parejo. El que solamente hace agricultura tiene un ingreso anualizado y lo tiene que distribuir durante todo el año. En cambio, si combina con ganadería, puede ir comprando, vendiendo y engordando durante todo el año. Eso le posibilitará hacer ventas periódicas y manejar mejor su capital financiero.

– Volviendo a la soja, ¿pensás que la cosecha récord se debió a una mayor superficie sembrada o a que hubo un uso más eficiente de los insumos tecnológicos?

– Yo creo que es una sumatoria de cuestiones agroclimáticas, más todo lo que se viene haciendo en términos de genética y manejo de lotes. Ha sido un año climático excelente ya que hubo mucho mejor radiación en la zona. Durante el anteaño, hubieron muchos días nublados y al no haber demasiada radiación, se produjo una merma de rinde. Este año, en cambio, las condiciones climáticas fueron óptimas.

– Esta sumatoria de factores climáticos, ¿también benefició a la cosecha de maíz en la zona?

– Al maíz se lo empezó a cosechar a mediados de junio. Las expectativas de rinde son mejores que las del año pasado por este tema de la radiación. El anteaño, al contrario, llovió muy seguido y por eso los rindes fueron menores. El exceso de agua no es bueno para el maíz.

– Y en términos de rentabilidad, ¿cómo viene el maíz?

– Aunque los rindes son bastante buenos, el maíz va a pérdida seguro por el bajo precio que tiene hoy por hoy. O sea, está totalmente deprimido por los valores internacionales. Los productores van a perder plata o van a salir hechos en el mejor de los casos. Lamentablemente es así, por más que los rindes sean altos.

– ¿A qué te referís con esto?

– Que en la actualidad el maíz no vale nada. Para que te des una idea: producir hoy una tonelada de maíz te cuesta $3.600 y llevarla al puerto, $3.500. O sea, todo lo que vos invertís para producir, lo terminás perdiendo en flete. Por tonelada, el productor pierde $400 en transporte y sólo le queda $450, $500 de ganancia. No es nada.

– Con respecto al trigo, ¿ya empezó a sembrarse en la zona?

– Sí, ya empezó. Sin embargo, no es mucho lo que se sembró. Se frenó por la falta de lluvias en el mes de mayo. Si hubiese habido más precipitaciones, los productores estarían más estimulados al asegurarse buenos nacimientos.

 

El garbanzo como cultivo alternativo

– Carlos, ¿qué otro cultivo de invierno se sembró en la zona además del trigo?

– Se ha sembrado bastante garbanzo y hay buenas expectativas. Hoy por hoy, es el único producto que te permite tener un margen de ganancias, siempre y cuando te salga todo bien. El garbanzo tiene algunas complicaciones en la cosecha.

– ¿Cuáles son las complicaciones que presenta esta legumbre?

– El garbanzo se vende por calidad, no por cantidad. Puede pasarte que tengás todo listo y justo te llueva en los días en que estás por cosechar. Se pudre y pierde calidad. Más allá de eso, hoy hay muy buenas expectativas puesto que India tuvo una mala cosecha y sale a comprar nuestro garbanzo. En ese sentido, la demanda está firme.

– ¿Son muchos los productores de garbanzo en la región?

– Sí, son muchos. Por más que haya gente que le fue mal por cuestiones climáticas, hay garbanceros que hace años vienen haciendo un 20, 30% de superficie de invierno.

Fuente: Sociedad Rural de Jesús María

La participación del Estado en la renta agrícola en junio fue del 93,5%

FADA publicó la última medición del Índice FADA de participación del Estado en la renta agrícola, afirma que el Estado se lleva $93,50 de cada $100 de renta que genera el campo.

El peso de los diferentes impuestos e intervenciones estatales sobre el campo argentino continúa creciendo. La participación del Estado en la renta agrícola ha saltado de un promedio del 74% – 75%, durante el periodo 2009- 2013, al actual 93,5%. El motivo de este salto no ha sido el incremento de los impuestos, sino la permanencia de tributos como los derechos de exportación, provenientes de un contexto con un tipo de cambio real alto y buenos precios de los commodities agrícolas. La situación actual es muy distinta: atraso cambiario, inflación y caída de los precios internacionales.

Si se toma como ejemplo la soja, se puede ver que hoy vale el 55% de lo que valía en septiembre de 2012, es decir, casi la mitad que hace 3 años. Esto provoca que la renta que genera una hectárea se reduzca y la participación del Estado crezca, ya que el derecho de exportación, el tributo más importante, actúa sobre el valor bruto, es decir, no tiene en cuenta los costos para producir, comercializar, transportar y administrar la producción.

Gráfico 1

Que el Estado se apropie del 93,5% de la renta agrícola significa que la sumatoria de los tributos (provinciales y nacionales) y los costos de intervención, representan $93,50 de cada $100 que genera una hectárea promedio. La renta es lo que vale la producción menos los costos, es decir, el resultado que se obtiene al restar los costos al valor a precios internacionales de la producción de esta hectárea.

La producción y costos de esta hectárea se calculan utilizando los rindes, costos y distancias al puerto promedio a nivel nacional para los cultivos de soja, maíz, trigo y girasol y ponderando los por la participación de estos cultivos en el área sembrada nacional.

Así, se obtiene la renta, la que se distribuye en el resultado de la producción, la renta de la tierra y la participación del Estado.

Gráfico 2

Los costos de intervención, principal consecuencia de las restricciones a la exportación aplicadas por el gobierno Nacional (ROE), generan importantes efectos negativos en los mercados de trigo y maíz. Hoy el maíz se vende al 78% de su precio teórico en el mercado interno (efecto ROE) y al 62% de su precio internacional (efecto ROE más efecto derechos de exportación). Mientras que el trigo se vende al 63% de su precio teórico dentro de Argentina y al 48% de su precio internacional. Es por ello que muchas veces los productores dicen que tienen una “retención” efectiva de 48% en maíz y 52% en trigo.

Este tema de precio se traduce en un problema de rentabilidad y en incentivos negativos a cultivar maíz y trigo. El problema radica en la necesidad de sembrar estos cultivos por el bienestar de los suelos. Por un lado, el maíz y el trigo aportan materia orgánica a la tierra, mientras que cultivos como la soja la extraen. Por otro lado, la rotación es buena para controlar las malezas, si se cultivan las mismas especies muy seguido aparecen malezas resistentes y se deben utilizar más agroquímicos y más fuertes para matarlas. Por lo que el problema de precio y rentabilidad se convierte en un desafío para la sustentabilidad de la producción agrícola. Hoy se siembran 5 hectáreas de soja por cada una de maíz, cuando la relación debería estar lo más cerca de 1 posible; y se están cultivando la mitad de las hectáreas de trigo que en 2002 – 2003.

Que el índice FADA mida la participación del Estado en el 93,5% expone un problema de rentabilidad muy grande y explica el descontento de los productores rurales en todo el país. La campaña que viene se van a cultivar menos hectáreas, más soja, menos maíz, menos trigo, con menos tecnología y menos fertilización. Y la problemática se potencia en las economías regionales.

El país necesita un cambio urgente de políticas públicas para revertir esta situación, mejorar la sustentabilidad, producir más, exportar más y generar más empleo. Es necesario que los políticos que toman las decisiones comprendan que el tema excede al bolsillo del productor agropecuario, que afecta al suelo que le dejamos a nuestros hijos, que afecta de manera directa a las economías del interior, que incide sobre las exportaciones y la disponibilidad de dólares y que toca de manera directa a la generación de empleo genuino.

Con las políticas correctas, se podrían generar medio millón de puestos de trabajo en todo el país.

 

Fuente: Fundación Agropecuaria para el Desarrollo de Argentina (FADA)