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De vuelta al pago

Después de seis meses sin sentir el olor a tinta fresca, Marca Líquida Agropecuaria regresa a las manos de nuestros lectores. El fin del ciclo K nos pegó una buena revolcada, pero ya estamos nuevamente de pie y caminando junto a Ud. amigo lector como hace 25 años.

No nos alcanzan los dedos de las manos para recordar la cantidad de crisis que hemos atravesado a lo largo de un cuarto de siglo. Ya no podemos recordar contra cuantos gobiernos despotricamos y con cuantos funcionarios públicos nos peleamos. Aun así tenemos claro que durante estos 25 años fuimos testigos y protagonistas de la transformación del campo argentino. Una transformación que nos llena de esperanzas, una transformación que nos invita a no bajar los brazos y por eso hoy estamos nuevamente en sus manos.

Tal como se presentan las cosas en el país, da la sensación de que todos estamos volviendo al pago. Todos y cada uno de los productores agropecuarios argentinos parece estar despertando de un muy mal sueño que dejó a más de uno de a pie.

Nada de lo que está cambiando actualmente a nivel de políticas agropecuarias parece ser una solución inmediata y definitiva a los graves problemas que nos dejó la “década ganada”, pero pinta bien: “tres cartas con seña” que bien jugadas pueden ser un buen comienzo.

Maíz y trigo sin retenciones y sin ROEs es algo que nadie podía imaginar hace apenas seis meses atrás. Recomposición del precio de la carne y la posibilidad de exportar sin trabas ni retenciones. Un plan de reducción de la presión impositiva, que si bien tiene plazos más largos que lo esperado, ya permite planificar un futuro con mejores resultados económicos. Tres buenas cartas para la primera mano.

Nada de lo dicho significa que nuestro sector pueda ponerse a festejar inmediatamente. Los problemas por resolver son de muy vieja data y complejos, basta con asomarse a la situación de los tamberos como para entender el largo camino que queda por recorrer.

Durante muchos años bregamos desde estas páginas por cambios en las políticas agropecuarias en nuestro país, durante años manifestamos abiertamente nuestra discrepancia con las retenciones, con las restricciones a las exportaciones, con la altísima presión tributaria y la complejidad de los sistemas de control que imponía el estado a través de la AFIP. Reclamamos por la indebida e ilegal retención del IVA a los agricultores, por las infinitas regulaciones que frenaban el desarrollo del sector y por el atraso cambiario, entre tantos otros.

Ahora parece que del otro lado del mostrador hay gente dispuesta a escuchar, que se preocupa, que intenta generar condiciones para que el sector se recupere y vuelva a crecer. El problema son los tiempos…

Todos quisiéramos que los cambios necesarios se produzcan rápidamente, si es posible ¡ya!

Cabe también decir que así como hemos reclamado, infinidad de veces hicimos una feroz auto crítica a nuestra falta de organización sectorial, al pobre desarrollo de nuestras instituciones que durante mucho tiempo se ocuparon más en pelearse entre si, que en buscar soluciones de compromiso, esas que obtienen pequeños beneficios para todos, pero consistentes y a largo plazo. Seguramente si nuestros representantes gremiales estuvieran mejor preparados la velocidad de los cambios sería mayor.

Se vienen tiempos en los que será necesario soportar la espera e intentar una vez más sostener con producción la falta de rentabilidad, posponer inversiones a costa de pérdida de eficiencia y aprovechar las primeras oportunidades que los cambios ya implementados permiten. La paciencia se pondrá una vez más a prueba, con la diferencia que esta vez los cambios ya se están produciendo.

Finalmente volvemos a hablar de nosotros. La revista Marca Líquida Agropecuaria ha comenzado hace ya varios años un proceso de adecuación a los nuevos tiempos. Lentamente fuimos incorporando lectores que se encontraron cómodos con la versión digital y seguimos trabajando en ese sentido. Actualmente la cantidad de lectores registrados en nuestra página de Internet ya superó a los que nos leen en papel.

Esta experiencia nos motivó a explorar nuevas alternativas e intentar nuevos caminos de comunicación. A tal fin nos incorporamos como aliados estratégicos al portal www.Mercosur.com aportando nuestro conocimiento y experiencia en la materia, junto a los colegas de la Revista Agroguía y un grupo de profesionales envidiable que crearon la primera plataforma Web de la Argentina que opera como mercado electrónico y medio de información, para la promoción y comercialización de productos de la industria agroalimentaria de Argentina. Su objetivo es brindar al productor agropecuario un servicio online que genere mejores oportunidades de negocio y agregue valor a toda la cadena comercial. Para lograrlo el sitio contiene más de 7000 precios de referencia de productos, insumos y servicios de la cadena agro industrial. Contiene además información relevante para todos los actores del sector.

Invitamos a nuestros lectores a visitar www.Mercosur.com y convertirse, igual que nosotros, en un aliado estratégico de esta novedosa herramienta para la producción agropecuaria.

 

Esperan que se reactive la venta de campos tras el fin del cepo y la eliminación de retenciones

Los precios en dólares de las tierras tocaron fondo a partir de 2011. Los cambios incentivaron a los productores.

El mercado inmobiliario de campos viene atravesando años de crisis a causa del cepo cambiario, la alta presión fiscal al sector agropecuario, la Ley de Tierras y las trabas para comercializar que profundizó el kirchnerismo de 2011 a esta parte. De hecho, tan malos fueron estos últimos cuatro años para el sector que las pocas operaciones de compra/venta de campos que se pudieron hacer, se terminaron cerrando a precios en dólares muy por debajo a los vigentes en la década pasada.
Sin embargo, a partir de la salida de Cristina Kirchner del poder y la asunción de Mauricio Macri el pasado 10 de diciembre, pareciera que los ánimos de los principales operadores inmobiliarios del agro cambiaron por completo.

“Hay un optimismo importante en el sector por las medidas anunciadas y la recuperación de la confianza en todos los niveles”, dijo a La Política Online, Cristián Beláustegui, presidente de la Cámara Argentina de Inmobiliarias Rurales (CAIR).
“Esperamos que esto sea solo el comienzo de políticas con reglas claras y previsibles para lograr planificar proyectos a mediano y largo plazo”, indicó Beláustegui. “Vemos un escenario de buenas perspectivas por delante”, agregó.

Para tener una idea, actualmente en el sur de la provincia de Buenos Aires el valor de la hectárea ronda los u$s 8000, al tiempo que en Santa Fe los campos con buena aptitud agrícola se venden en hasta u$s 16.000, mientras que en el norte de La Pampa cuestan unos u$s 5000.
En promedio, en la región núcleo argentina, los precios se ubican entre u$s 15.000 y u$s 16.000 por hectárea. Se trata, en rigor, de valores muy inferiores a los presentes en Estados Unidos (en Iowa e Illinois) donde cuestan alrededor de u$s 28.000 por hectárea.
Esta creciente brecha entre los precios de la Argentina y de Estados Unidos -que hoy se ubica en torno al 70%- en términos históricos fue del 10%. Antes de 2011 en Pergamino, Rojas y Salto, por ejemplo, se vendieron campos a u$s 20.000 por hectárea.

“Somos conscientes que la recuperación esperada para el sector no será de un día para el otro. Habrá que ajustarse los cinturones y sin ninguna duda, tendremos que actuar con mucha prudencia durante los próximos meses”, concluyó Beláustegui.

Inversiones

La mejora en el clima de negocios que se percibe en el campo tras los anuncios de eliminación/baja de retenciones y la unificación del mercado de cambios resulta a esta altura indisimulable para el conjunto del sector. Es que no solo los productores agropecuarios esperaban que se concreten finalmente las promesas de campaña de Macri, sino también las empresas que se dedican a la venta de insumos, maquinaria agrícola y demás productos para el agro.

“Hay modificaciones en las reglas de juego que sin dudas van a traer cambios en lo que respecta a la predisposición en la adquisición de tecnología por parte del productor”, señaló a LPO Mariano Anzini, gerente de Desarrollo de Mercados de BASF.
“El productor argentino es un innovador que apuesta a la tecnología naturalmente porque está en su ADN”, explicó Anzini. “Ante una mejora en su rentabilidad, sin dudas va a apostar por mayor tecnología y a hacer las cosas lo mejor posible”, añadió.
Para Anzini, los anuncios oficiales “nos hacen esperar un año con un mix en la siembra de cultivos: por un lado mayor presencia de trigo y cebada; y sin duda alguna, cambios en el balance de los cultivos de verano como maíz y girasol”.

Por su parte, Alejandro Crespo, gerente de Márketing de Nufarm consideró que “las expectativas son muy optimistas porque estamos viendo un sector que se va recuperar en forma significativa como resultado de las medidas económicas que incentivarían la producción y facilitarían la comercialización”.
En la misma línea, Jorge Solís, CEO de la firma Adama, dijo que “vemos que los productores inician la campaña con un renovado optimismo frente a señales positivas del mercado y condiciones climáticas favorables. Esto debería permitir un mayor dinamismo en la actividad agropecuaria que le permita al país acercarse al enorme potencial del que se había alejado en los últimos años”.

Fuente: La politica Online

Los productores solo reciben 9% de lo que cuestan los alimentos

El año pasado percibían 15%, según un trabajo de CRA. Es menos de lo que va al Estado en concepto de IVA.

En la mayoría de los productos que conforman la canasta básica de alimentos, el precio que percibe el productor incide, en promedio, un 9% sobre el valor final que termina pagando el consumidor en las góndolas, según un informe reciente de Confederación Rurales Argentinas (CRA).

Este porcentaje fue cayendo en los últimos años (en 2012, por caso, era del 16% y en 2014, del 15%) en parte por la inflación, que pone presión a los precios al consumidor y también por las dificultades que afrontan las economías regionales. Según el estudio de CRA, las brechas de precios entre las dos puntas de la cadena superan el 2.000%. Por ejemplo, un kilo de naranjas, por las que el productor percibe entre 30 y 50 centavos, se vende en los comercios a 9 o 10 pesos. En tanto, las manzanas, que el productor en el Alto Valle de Río Negro vende a $1,50, son remarcadas en torno a $30.

En productos procesados, donde la materia prima precisa de instancias de elaboración más complejas, las brechas son aún más amplias. Por ejemplo, por el trigo necesario para hacer pan, el productor recibe $1, mientras el producto final en las panaderías tiene un costo promedio de $22. Es decir un 2.100% más.

La semana pasada, durante el último paro agropecuario, un productor citrícola de Entre Ríos se quejó: “Tengo que vender entre 30 y 40 kilos de fruta para comprar un litro de gasoil”, dijo a otros productores que participaban de una asamblea, en Gualeguaychú.

“Difícilmente puede considerarse que el productor es formador de precios como tampoco el que marca el proceso inflacionario actual”, señala el economista de CRA, Juan Rey Kelly. Y explica que “la Argentina está muy por debajo en la participación del productor en el precio final de los alimentos respecto a competidores como Estados Unidos, que superan el 20%”.

“Esto tiene que ver con las distorsiones que genera el Estado”, opina. Y señala como el caso más emblemático el del trigo, donde tallan los impuestos a la exportación, la inflación de los costos y la imposibilidad de contar con una política de inserción internacional moderna que incluya estrategia e instrumentos idóneos, como un tipo de cambio real competitivo”.

“A modo de ejemplo distorsivo, dice, cuando un consumidor compra un alimento tiene que saber que le está pagando más al Estado (solo en IVA) que al que produce el alimento, como es el caso de las verduras o el trigo”, señala.

Desde otro punto de vista, Iván Ordóñez, economista especializado en agronegocios de I+E Consultores, agrega que “quien compra comida también está comprando servicios”, aludiendo a los gastos de logística, aprovisionamiento o alquiler de locales, entre otros.

“Además, un punto que influye mucho en la brecha que existe entre los precios al productor y aquellos al consumidor es el foco exportador: no tanto por el tipo de cambio, sino por las trabas que impone el Gobierno al comercio exterior y también por las trabas sanitarias que imponen otros países hacia nuestros productos”, dice.

En definitiva, señala el analista, “los puntos de un sistema que más alejados están del consumidor final, son los que están peor remunerados”, resume.

En esa categoría, sin dudas, están los tamberos, quienes perciben $3,20 el litro de leche que luego se vende a $13 en los comercios. Una situación que, según Guillermo Giannassi, productor lechero y director de Federación Agraria se debe “a la posición abusiva dominante de las grandes cadenas de supermercados”. El conflicto por el precio generó en estos días el derrame de leche y un paro.

 

Autor: Natalia Muscatelli

Fuente: Clarín