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Alerta contra la chinche de la alfalfa

Las condiciones climáticas con altas condiciones de humedad favorecieron el avance de la chinche de la alfalfa.

Los técnicos del INTA Marcos Juárez, en el sudeste de Córdoba, explican que el exceso de precipitaciones y la alta humedad desde la implantación de los cultivos tuvo una influencia importante en la menor expresión poblacional de plagas. “Pero las condiciones si son favorables para el desarrollo de chinches”, avisó el último informe, que elaboró el ingeniero Fernando Flores.Chinche de la alfalfa

En plena zona núcleo, el servicio de alerta de plagas del INTA Pergamino recomendó a los productores y asesores estar muy atentos con la chinche de la alfalfa, que está apareciendo más que otras campañas.

“En muchos casos, el control de chinches en estados reproductivos tempranos no se le suele dar la importancia que realmente merece. Sobre todo cuando la densidad poblacional de las chinches está ligeramente por debajo del umbral que indica hacer un tratamiento”, indicó el ingeniero Nicolás Iannone, referente en plagas del INTA Pergamino.

Los estadíos reproductivos tempranos de la soja son los más sensibles a la pérdida de rinde y es clave identificar bien el tipo de chinche que hay en el lote y relacionarlo con el espaciamiento y el período que atraviesa el cultivo para tomar decisiones.

En Córdoba, el Ingeniero Roberto Peralta – especialista en plagas.-contó  a Clarín Rural, que en estudios que se realizaron en Brasil un solo ejemplar de chinche de la alfalfa demostró tener un potencial de daño equivalente a diez chinches de los cuernos. “Y la verdad que estamos viendo cada vez más a la chinche de la alfalfa”, avisó el experto.

El escenario económico, caracterizado por la fuerte caída en el precio de los granos, en parte colabora a que las aplicaciones sean criteriosas. “En otras campañas, cuando los números eran muy favorables, nos ha pasado que por ahí los productores se pasaban de rosca con la tecnología. Ahora la prioridad es lograr la mayor eficiencia posible con las aplicaciones y ese es un eje que hay que mantener”, concluyó Peralta.

Fuente: Clarín Rural

Un grupo de expertos brinda consejos de manejo clave para la gruesa

Especialistas en plagas, malezas y enfermedades adelantan cuáles serán los principales desafíos agronómicos de la campaña 2015/16, amenazada por la baja rentabilidad y por la incertidumbre que genera el cambio de gobierno.

De acuerdo a los pronósticos, la campaña de cultivos de verano que se avecina contará con abundantes lluvias. En ese marco, y en un año difícil económicamente para los agricultores, ajustar el manejo agronómico a las condiciones ambientales será aún más importante que de costumbre.

“Lo primero que tiene que tener en claro el productor es que la maleza hoy modifica el costo productivo; por lo tanto, hay que contemplarla en el sistema de toma de decisión”, subrayó el Ing. Agr. Luis Lanfranconi investigador del INTA y docente de la Universidad Católica de Córdoba.

Por malos que sean los pronósticos, Lanfranconi llamó a no bajar la inversión en tecnología en los lotes con alta infestación de malezas. “Ese ahorro circunstancial puede significar un dolor de cabeza para los próximos cinco años; no sería conveniente que en un lote muy complicado con sorgo de Alepo o yuyo colorado o chloris, se piense en ahorrar plata, porque no se va a terminar de solucionar el problema y, además, lo potenciaría para los años siguientes; sería un error garrafal tratar a todos los lotes como un promedio”, explicó.

El especialista recomendó hacer el diagnóstico y tomar las decisiones lote por lote. “Hoy hay respuestas tecnológicas para algunos de los problemas que tenemos; sale mucho más caro pero hay solución. Entonces, aquellos lotes complicados hay que abordarlos con la tecnología disponible y no tratar de ahorrar plata ahí”, insistió.

Si las condiciones ambientales son buenas para el desarrollo de los cultivos, este año “las plantas van a tener un buen porte y van a sombrear el suelo rápidamente; eso implica que el mismo cultivo va a ser un aliado en el control de las malezas. Entonces, hay que jugar lo más que se pueda para que se cierre el surco muy rápido y así evitar hacer aplicaciones de repaso posteriores”, indicó Lanfranconi.

Además, aconsejó arrancar con lotes limpios usando herbicidas preemergentes. “Valen el doble que los postemergentes pero terminan siendo baratos; con un buen emergente que permita que el cultivo nazca limpio y se mantenga así los primeros 45 días, si cierra el surco rápido, se convierte en competidor importante para las malezas”, afirmó el investigador.

En cuanto a fechas de siembra, recordó que las mejores en la Pampa Húmeda siempre fueron las tempranas porque presentan un mayor potencial de rendimiento, pero aclaró que si hay problemas serios de malezas, habrá que modificarlas para impactar más sobre su desarrollo.

Por caso, en Córdoba hoy predominan las fechas de siembra tardías y “para la problemática de yuyo colorado está fantástico, porque cuanto más atrasemos el cultivo y controlemos temprano, acorralamos al final de ciclo a la maleza y le ganamos”, aseguró Lanfranconi.

Las enfermedades también merecen atención. “Hay problemas económicos y políticos, con lo cual el productor está indeciso, ansioso, angustiado, y tiene que tomar decisiones para un futuro que es desconcertante para él. En este contexto, mi primer mensaje es que no se olviden de la técnica, si van a dedicarse a la producción”, advirtió el ingeniero Marcelo Carmona, especialista de la Facultad de Agronomía de la Universidad de Buenos Aires.

Carmona recomendó a los productores “que no se retrasen en las aplicaciones, que no bajen las dosis y que usen los productos efectivos”, y llamó a insistir en el monitoreo, por ser el único procedimiento que indica el momento preciso para actuar. “Es probable que tiendan a querer utilizar menos dosis o retrasar la aplicación del producto porque hasta último momento les cuesta tomar la decisión, pero eso finalmente les va a traer mucho más perjuicio”, advirtió.

De acuerdo a los pronósticos, el año tendrá condiciones predisponentes para enfermedades reguladas por temperaturas invernales moderadas y posteriores lluvias, incluso hasta el final de ciclo de la soja. Por eso, Carmona llamó a “estar alerta especialmente en híbridos de maíz susceptibles a tizón; en soja por la aparición de enfermedades de fin de ciclo; en trigo con la roya, especialmente la roya negra que empieza a ser un desafío importante; y en cebada con ramularia, controlando el estrés oxidativo que pudiera ocurrir”.

Las plagas también merecerán atención, en una campaña de gruesa que estará atravesada por un cambio de gobierno, lo cual genera incertidumbre respecto de las políticas agropecuarias que vendrán. Pero “la idea es decirle a los productores que no piensen en esta campaña sino en el manejo que van a hacer de acá a cinco años: hoy te piden que los ayudes a salir del paso, porque es muy difícil lograr que hagan un manejo integrado de plagas y malezas en este contexto”, lamentó Roberto Peralta, experto en Protección Vegetal de la Universidad Católica de Córdoba.

“Hoy, para muchos la política es no tener política de manejo porque los números no cierran y por la incertidumbre de no saber hacia dónde vamos”, señaló. Pero hizo una seria advertencia: “Vamos camino a tener grandes problemas de resistencia de plagas; la gente no entiende que el presente de malezas es el futuro de plagas; aunque aún no está publicado, la resistencia de plagas está, hay investigadores que ya lo han evaluado”.

Según aseguró Peralta, spodotera frugiperda, la cogollera del maíz, es resistente a algunos eventos. “En Brasil se publicó y el año pasado lo vimos en el campo, hay una diferencia terrible en el control que había al principio y el que se logra ahora”, consideró. Para el ingeniero, si las prácticas de manejo no se modifican y la tendencia continúa, de acá a dos o tres años “habrá una gran sorpresa de resistencia, lo cual es muy preocupante, porque no hay alternativas al control y en un contexto de monocultivo será muy difícil de manejar”.

Este año, si abundan las lluvias, los problemas no vendrían de la mano de las defoliadoras sino de las chinches en soja. “Eso me preocupa, porque como las chinches aparecen al final del cultivo, a veces los productores se relajan, les da la sensación de que ya está todo desarrollado y es allí cuando más daño pueden causar”, indicó Peralta.

La toma de decisiones de manejo para la campaña de cultivos de verano pinta difícil, no solo por las condiciones particulares del año, sino por un proceso que se arrastra de larga data. “Técnicamente, el monocultivo de soja nos ha puesto muy chatos los últimos quince años, y esto se está agravando cada vez más, porque ya ni siquiera tenemos maíz: este año se ha reducido en un 50% la superficie estimada de siembra a nivel país y el trigo prácticamente no existe. Es una situación realmente muy complicada para el manejo agronómico”, finalizó Peralta.

 

Fuente: Clarín Rural

Alerta roja en la soja de segunda por el Amaranthus

Las pérdidas de rinde por la falta de control de esta maleza pueden ser totales, ya que compite con el cultivo por los recursos y, en casos extremos puede impedir la cosecha por su gran porte y grueso tallo leñoso.

Las luces rojas de alarma se encendieron en distintas regiones en las que se siembra la soja de segunda por la aparición del yuyo colorado o Amaranthus, una maleza que no da tregua si es mal manejada, además de generar numerosas complicaciones, hasta provocar significativas pérdidas de rendimiento, hasta el punto de volver inviable la cosecha.

Para su manejo, se recomienda la rotación de cultivos y el uso de herbicidas, no solo en busca de eficacia, sino de un manejo anti-resistencia. Ello implica incluir herbicidas con diferentes modos de acción en cada una de las intervenciones: barbecho, pre-emergencia y post-emergencia.

En las últimas semanas comenzaron a incorporarse en diferentes zonas del país los primeros lotes de soja de segunda. Si bien en muchos casos se realizaron antes barbechos eficientes para sembrar sin malezas, lo cierto es que algunas especies son difíciles de manejar, entre las que se destaca el Amarantus sp., vulgarmente conocida como “yuyo colorado”, resistente a glifosato y a herbicidas inhibidores de la enzima ALS en simultáneo.

Según explicó el ingeniero Raúl Moreno, del área de Desarrollo de Herbicidas de Syngenta para Latinoamérica Sur: “El Amaranthus sp. es una maleza de hoja ancha que posee una elevada capacidad de producir semillas, unas 400 o 500 mil semillas por planta, aunque en ocasiones se han contado más de un millón de semillas en plantas aisladas, lo que da una idea de la capacidad reproductiva de esta especie.

Por otro lado, del 50 al 70 por ciento de esas semillas germinan, lo que le da una gran viabilidad. Además, por tratarse de una planta C4, posee una alta eficiencia fotosintética, con gran producción de biomasa. A ello se suma que tiene una muy buena adaptación a suelos de baja fertilidad. Todo esto la convierte en una planta con una muy alta capacidad competitiva, con mejor desempeño en condiciones de alta temperatura, radiación y baja humedad”.

 

Qué hacer con esta maleza en el campo

Las cabeceras de los lotes, son en general el sector donde se detecta la presencia de una mayor densidad de Amaranthus, por lo que se recomienda un monitoreo exhaustivo en esa parte del lote.

“Para esta maleza en soja de segunda, aconsejamos el control total de maleza antes de la siembra utilizando Gramoxone o Cerillo. De esa forma comenzamos con el lote limpio de Amaranthus. Luego pueden utilizarse herbicidas pre-emergentes, tales como Dual Gold, ya sea de manera individual o en combinación con otros pre-emergentes de distinto modo de acción.

Si hubiera escapes a los tratamientos pre-emergentes, se recomienda complementar con una aplicación post-emergente del herbicida Flex. El tamaño ideal de control con Flex es con Amaranthus de 3 a 5 centímetros, utilizando altos caudales de agua (100-150 litros por hectárea). Utilizar dosis adecuadas a las condiciones ambientales y agregar un surfactante no-iónico. Con plantas de más de 5 centímetros hay mayores probabilidades de rebrote”, afirma Raul Moreno.

Las pérdidas de rinde por la falta de control de esta maleza pueden ser totales, ya que no solo compite con el cultivo por los recursos, sino que en casos extremos puede impedir la cosecha por su gran porte y grueso tallo leñoso. En casos intermedios, origina rotura de cuchillas, aumento de pérdidas por cola e incremento de humedad en grano.

En definitiva, para todas las malezas difíciles, Syngenta propone dos medidas básicas: por un lado, la rotación de cultivos, por ejemplo, con la incorporación de maíz o cultivos de cobertura o cereales de invierno; y, por otro lado, la rotación de modos de acción. El conocimiento del modo de acción del herbicida es indispensable a la hora de rotarlos o combinarlos, ya que no siempre distintos herbicidas implican distintos modos de acción en la maleza.

 

Fuente: Noticias AgroPecuarias