Entradas

BlogAgropecuario-MarcaLiquida-Proyecciones-2015-de-USDA-para-el-mercado-y-producción-mundial-de-lácteos

Proyecciones 2015 de USDA para el mercado y producción mundial de lácteos

Los precios internacionales de lácteos se desplomaron como consecuencia del incremento en la producción mundial de leche, baja en la demanda de importación, prohibición rusa sobre las importaciones de lácteos desde varios de los principales exportadores y fortalecimiento del dólar.

La caída fue especialmente visible en los precios de la leche en polvo entera que pasó de estar en el entorno de US$ 5.000 por tonelada a caer desde enero 2014 y actualmente se reporta un precio de US$ 2.300 por tonelada.
El principal factor que afectó la el mercado de la leche en polvo descremada fue la repentina caída de las importaciones de China en la segunda mitad de 2014. Para 2015 se espera que China retorne al mercado, pero las compras serían reducidas en la medida en que se cuenta con stocks significativos.

Los precios de los quesos han variado moderadamente (cayendo un 20% desde comienzos de año), a pesar de la prohibición rusa sobre las importaciones de este producto de la Unión Europea, se esperaba que aumentara dramáticamente la competencia mundial.

Según describe el Inale respecto al informe del USDA, salvo que ocurran condiciones climáticas adversas, la perspectiva para el 2015 señala la continuación de los bajos precios hasta que se corrija el balance por sobreoferta. Además se visualiza que si se persisten los precios actuales de los lácteos, los márgenes de los productores empezarían a generar una severa presión que se traduciría en un descenso en la producción de leche.

Los pronósticos para 2015 se obtienen sobre la base de que la prohibición rusa será levantada a principios de agosto y que China se mantendrá entre los principales compradores de leche en polvo descremada aunque a un ritmo mucho más modesto. De hecho, se espera que las importaciones chinas de leche en polvo entera desciendan un 12% como consecuencia de un descenso en el crecimiento del PBI del país que pasaría de un 7,4% proyectado para este año a un 6,5% en 2015. A lo que se agrega el hecho de que el crecimiento demográfico esperado a causa de la flexibilización de la política de un solo hijo no se ha materializado.

Esto sugiere que los precios de los lácteos estarán presionados durante 2015. Los productores visualizaran la reducción de sus márgenes, por lo que se espera que se enlentezca la expansión de la producción de leche de los principales exportadores, esperándose un crecimiento de solamente un 1%. La velocidad en que los precios se recuperen va a depender de las caídas de los stocks acumulados en los países exportadores e importadores.

Para los Estados Unidos se pronostica una caída del 9% en el monto de las exportaciones respecto al record de 2014 (US$ 7.500 millones de dólares), con mercados más competitivos en la medida en que Nueva Zelanda y la Unión Europea mantienen su porción en el mercado asiático. Aunque se espera que el crecimiento de la economía Norteamericana continúe acelerado, para 2014 se espera un crecimiento de 2,3% y en 2015 alcanzaría 3,3%. Consecuentemente se espera que la demanda local se mantenga bastante robusta. De hecho, aunque se espera que los precios internos bajen, los bajos precios de los alimentos van a permitirles a los productores que sostengan los márgenes, lo que puede llevar al crecimiento en la producción de leche.

En términos de producción de leche se espera que en 2015 la producción de la Unión Europea se mantenga, mientras que en Australia aumentaría un 1%, en Nueva Zelanda 2% y para Estados Unidos y Argentina el aumento sería del 3% en cada caso.

Para este año se espera que la producción caiga un 6% como consecuencia de las fuertes lluvias e inundaciones durante el otoño e invierno que afectaron la producción de las pasturas, a 11,4 millones de toneladas. Para 2015 se espera que la producción aumente un 3% a 11,7 millones de toneladas.

Para el caso de Australia, la producción de leche de 2014 hasta octubre aumenta un 4,5% en comparación con 2013, con debilidad en la moneda frente al dólar, se espera que de alguna manera mitigue la reducida competitividad como consecuencia de los bajos precios internacionales, se espera que los márgenes de los productores se encuentren presionados.

El la Unión Europea, las condiciones climáticas favorecieron la producción de las pasturas y bajos precios de los suplementos promovieron la expansión en la producción de leche que cerraría el 2014 con un 5% de aumento. Para 2015 se espera que frente a los bajos precios que se trasladarían a los productores, llevaran a que la producción se expanda solo marginalmente.

La producción de leche de Nueva Zelanda de 2014 fue un 8% superior a la de 2013, la que había sufrido el impacto de la sequía ocurrida en 2013. La perspectiva para 2015 es de un enlentecimiento del crecimiento que alcanzaría una tasa del 2% en el marco de bajos precios al productor, además de las restricciones ambientales adicionales (como los límites a la lixiviación de nitratos).

Para Rusia se espera que se mantenga la tendencia al descenso en la producción que se registra desde 2010, con una caída del 2% para 2015. Asociada a falta de capacidad de pago de productores pequeños (que abarcan el 50% de la producción de leche), retrasos en los subsidios del estado, y el incremento de los costos asociados a la depreciación de la moneda local.

A pesar de la baja producción de leche disponible para el procesamiento, la producción de comodities como queso, manteca y leche en polvo se espera que se expanda como resultado de la importación de Bielorrusia principalmente.

 

Fuente: TodoAgro

Gráfica-ML-249

Solo soja, el modelo K lo hizo

Por mucho que lo intentemos nos fue imposible encontrar un período con resultados  peores a lo largo de la historia contemporánea argentina. Prácticamente ya no quedan cultivos rentables, así de simple.

Después de una década escuchando hablar sobre los males que acarrea a la economía argentina un modelo “sojadependiente”, las políticas K convirtieron a los productores agropecuarios criollos en exactamente eso, agricultores sojadependientes.

La gran velocidad con la cual la siembra directa se instaló en nuestros campos, llegó de la mano de una significativa toma de conciencia por parte de los agricultores respecto de la importancia que las rotaciones tienen en este tipo de sistema productivo. Una gran oferta de todo tipo de capacitaciones completó la herramienta siembra directa y transformó a un gran porcentaje de productores en expertos en rotaciones. Maíz y trigo encabezaron la lista de las preferencias y el desarrollo tecnológico de esos cultivos acompañó el cambio. Nuevas variedades e híbridos, sistemas de fertilización y siembra inteligentes, cosecha con monitores de rendimiento, entre otras modernas herramientas, fueron adoptándose rápidamente, a la vez que los rendimientos por hectárea crecían y hacían más interesantes los resultados de esos cultivos. Pero nada dura para siempre.

Fueron justamente los mismos personajes que en plena crisis de la Resolución 125 nos decían desde los palcos que sólo sembrar soja era nefasto para el país, los que impulsaron las actuales políticas que literalmente sacan de escena al maíz y al trigo. Los mismos técnicos que gastan fortunas en proyectos destinados a la “agregación de valor” e intentan enseñarnos lo que ya sabemos hace años, los que han permitido que esos cultivos dejen de ser rentables y el área que se dedica a los mismos disminuya a niveles no vistos desde hace 100 años en la Argentina –como es el caso del trigo–.

Sus innegables barreras ideológicas les impiden encontrar soluciones simples y rápidas al problema de la falta de rentabilidad actual de los cereales. Es imposible que sus estrechas mentes acepten la posibilidad de eliminar las retenciones y liberar las exportaciones como respuesta a la brutal caída de los precios internacionales. ¡Imposible!

Ya lo demostraron con las políticas aplicadas a la carne y a la leche: 138 frigoríficos desaparecieron y algo más de 15.000 trabajadores quedaron en la calle –véase nota página 20–, sin que los responsables hagan nada.

Néstor Kirchner prohibió las exportaciones de carne cuando era presidente y no hay un solo funcionario en ejercicio en la actualidad que se atreva a desafiar al difunto. Prefieren inmolarse antes que hacerlo, aunque en el camino se lleven con ellos a una de las actividades por la cual somos reconocidos en el mundo entero. Ni vale la pena decir que 7.000 tambos menos en 10 años son el resultado también nefasto de tanta ceguera ideológica. Defender la “mesa de los argentinos” es otra de las farsas que creó el modelo nacional & popular para conformar a un electorado que hoy debe pagar los precios que la escasez genera, muy a pesar de lo que los “precios cuidados” intentan ocultar.

Quedan dos campañas agrícolas por delante en las cuales sembraremos bajo las normativas K, es decir dos campañas en donde para una gran parte del país sólo será rentable el cultivo de soja y con eso habrá que arreglarse.

Ya nadie pone a las amortizaciones en sus cuadros de resultados, es decir el sector se encuentra en franco proceso de descapitalización. No hace falta ser ministro de Economía para darse cuenta de cómo la están pasando los fabricantes de maquinaria agrícola, tratando de vender máquinas en un mercado que apenas sobrevive y no tiene posibilidad de modernizar sus equipos de trabajo. Para colmo de males, las políticas K tampoco se olvidaron del crédito y lo dejaron en un nivel de tasas sólo apto para quien cosecha oro o petróleo.

Con estas cartas en la mano los productores agropecuarios argentinos planificamos una nueva campaña, al cinto ya no le quedan agujeros y casi nada para recortar cuando de costos se habla. Para quienes arriendan tierra no quedará otra alternativa que revisar los contratos por enésima vez, habrá que aplicar mucha creatividad para permanecer en el oficio de sembrar, conservando el capital de trabajo a la espera de mejores tiempos.

Como apreciará el lector habitual de esta columna, ya no proponemos protestas ni cortes de ruta, da la impresión de que los representantes del sector han entrado en un adormecimiento letal para sus representados. El Gobierno nos esquilma con impuestos exagerados, injustos e ilegales, no respeta ni sus propias resoluciones negándose sistemáticamente a devolver el IVA retenido y nos “ningunea”, como reza el lenguaje popular, sin que nuestros representantes reaccionen más allá de un discursito estéril apenas subido de tono, dicho en ámbitos a donde nos hablamos a nosotros mismos. ¿Hasta cuándo esperaremos, cuántos más quedarán en el camino antes de que los dirigentes que nos supimos conseguir se decidan a hacer algo más que quejarse por televisión?

Para este año, lamentablemente, el pronóstico sigue siendo malo en la medida en que sólo la soja tiene margen bruto positivo, y el modelo K lo hizo.