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El manejo integrado de malezas (MIM)

Lejos de las estrategias aisladas, es necesario volver a hablar de manejo para enfrentar la problemática. Repasamos algunas medidas a tener en cuenta.

Hoy en día no se puede encarar la problemática de malezas con medidas o estrategias aisladas, sino que deben enmarcarse dentro de un conjunto de técnicas que permitan prevenir y contener la aparición de las mismas y no pensar solamente en su eliminación en el corto plazo. En resumen, es necesario volver a hablar de manejo.

Al respecto es necesario repasar algunas de las estrategias que, aplicadas de forma integrada y articulada pueden ayudarnos a enfrentar el problema. Así por ejemplo, los cultivos de cobertura compiten por recursos (agua, luz y nutrientes) disminuyendo el tamaño y la densidad de malezas además de potenciar la acción y disminuir el número de controles químicos en el lote.

La rotación de cultivos y de modos de acción de herbicidas son dos prácticas muy importantes dentro de un MIM. Rotar cultivos permite ampliar el espectro de modos de acción que se pueden utilizar.

Pero respecto de esto último, debe tenerse en cuenta que la rotación de modos de acción debe implementarse tanto a nivel de barbecho como durante el ciclo del cultivo, con especial énfasis en aquellos herbicidas residuales, que exponen por más tiempo a la acción del producto a aquellas malezas de emergencia escalonada.

Esto aumenta la presión de selección sobre las mismas e incrementa la probabilidad de la aparición de resistencia.

Otro aspecto a tener en cuenta es no confundir la rotación de distintos principios activos con la de diferentes modos de acción. Un error común puede ser el de alternar imazetapir y clorimuron, que si bien pertenecen a distintas familias químicas (imidazolinonas y sulfonilureas respectivamente) tienen el mismo modo de acción (inhibidores de la ALS).

El monitoreo de malezas permite la identificación de las especies presentes en el lote, la estimación de su densidad y tamaño, para luego decidir el momento y el tipo de tratamiento más adecuados. Además, si se realiza de manera pertinente, puede alertar sobre “escapes” en el control (si el monitoreo se realiza por un período de tiempo lo suficientemente largo), determinar la causa de los mismos y actuar en consecuencia. Un ejemplo de ello sería detectar posibles focos de resistencia de manera temprana.

Evitar la siembra sobre las malezas vivas es otra acción importante, ya que aparte de impedir la competencia inicial que ejercen sobre el cultivo, abre el abanico de posibilidades para su control (la siembra sobre un manto de malezas vivas restringe las herramientas disponibles a utilizar, además de disminuir las probabilidades de éxito).

El acortamiento de la distancia entre surcos otorga al cultivo una ventaja en la competencia inicial con la maleza, sobre todo en siembras tardías donde las condiciones de luz y temperatura favorecen al crecimiento del primero.

La limpieza de las cosechadoras es de fundamental importancia para evitar la dispersión de las malezas en el resto del lote. Es una práctica muy recomendada para el caso de sorgo de Alepo resistente a glifosato, maleza para la cual también es recomendable dejar los lotes o áreas donde se encuentre presente para cosechar al final.

Por último, las labranzas conservacionistas, contrariamente a la opinión de muchos, contribuyen a cortar los ciclos biológicos de muchas malezas (Cynodon hirsutus, Gomphrena spp, Borreria spp, etc.), tal como lo reportan numerosos trabajos de especialistas en la materia.

Además, este tipo de acciones utilizadas en situaciones puntuales y no como norma de manejo, hacen posible la sustentabilidad del modelo productivo bajo siembra directa, aliviando la presión sobre los herbicidas, que son el principal pilar para el control de malezas en este modelo productivo.

 

Autor: Marcelo Metzler

Fuente: Aapresid

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3 tips para manejar Amaranthus Palmeri

Controlar al “Colorado” es el desafío de esta campaña. Existen algunas recomendaciones prácticas para poner en juego a tiempo.

En días pasados, el Coordinador de la REM Aapresid, Martín Marzetti afirmaba que el Yuyo Colorado sería la maleza sobre la que hacer foco en esta campaña: “Como lo fue hace un tiempo Rama Negra, en esta oportunidad, la amenaza es Yuyo Colorado. No es que Rama Negra haya desaparecido, sino que aprendimos a manejarla”. La particularidad proviene de que esta vez estamos frente a “una maleza mucho más agresiva y rápida, que necesita mayor monitoreo y planificación”. En tal sentido, bien vale recoger una serie de tips que ayuden a manejar al “Colorado”, si no a controlarlo.

Amaranthus Palmeri. Hablamos de una especie de maleza que debe ser sesuda y cuidadosamente manejada; simplemente intentar controlar Amaranthus Palmeri suele llevar a aplicaciones ineficientes de herbicida, pérdidas sustanciales de cultivo e infestaciones de malezas aún más crudas. Un Amaranthus Palmeri ignorado o inefectivamente manejado puede reducir lotes de maíz y soja a cero.

Lo cierto es que la amenaza de Amaranthus Palmeri durante el 2014 ha sido muy real a lo largo de vastas zonas productivas de EEUU, tanto como de nuestro país. Como disertante destacado de la pasada jornada de expertos convocada por ADAMA/ Maleza Cero, Dave Feist, Development Leader de Adama USA, fue el testigo presencial perfecto de las similitudes entre las malezas resistentes a glifosato en USA y Argentina. Amaranthus ocupó el lugar central de su ponencia. Allí afirmó que “en EEUU, el 75% de los productores dicen tener un problema de resistencia de malezas a glifosato. Y entre ellos, más de la mitad está hablando de Amaranthus”.

Por su parte, Phil Westra apuntó que “el glifosato ya no volverá a controlar al Amaranthus Palmeri”, por lo que hacer caso omiso de las recomendaciones disponibles es la llave.

Tips. Las presentes recomendaciones de manejo de maleza fueron desarrolladas en relación a las características de algún modo únicas del Amaranthus Palmeri. La meta de estos tipos es reducir el potencial del “Yuyo Colorado” en su impacto negativo en los lotes cultivados y reducir la producción de semillas que, a la larga, aumenta el banco en el suelo y perpetúa la especie.

  • La prevención es preferible a la erradicación. La prevención se refiere a usar tácticas que prevengan la introducción de semillas de malezas, así como su producción. Los múltiples modos en que las semillas de Amaranthus se pueden transportar, hace extremadamente desafiante la prevención de introducción de semillas. Una vez que la población de Amaranthus Palmeri se establece, utilizar cualquiera y todas las tácticas de prevención de producción de semillas es de crucial importancia.
  • No es poco común que el costo de los herbicidas anuales se eleve al doble una vez que Amaranthus Palmeri está establecido. Simplemente no existe ningún herbicida foliar o de suelo que provea suficiente control de Amaranthus Palmeri durante toda la temporada. Al menos de 3 a 5 aplicaciones de herbicidas por temporada de crecimiento son requeridas allí donde el “Yuyo Colorado” está establecido.
  • El control de Amaranthus Palmeri no debería ser menor al 100%. En otras palabras el nivel de tolerancia con esta especie extremadamente competitiva e invasiva es cero. Las plantas femeninas de Amaranthus Palmeri producen tremendas cantidades de semillas y, en menos de 5 años, unas pocas plantas sobrevivientes pueden producir suficiente semilla para cambiar completamente el espectro de malezas en un lote en particular. Empezar limpio y seguir limpio. Esa es la clave.

 

Fuente: ADAMA/ Maleza Cero