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Inundación (3)

El Niño más fuerte de los últimos 100 años llega con la peor de las intenciones

Arrasa ciudades del interior y daña el trigo, la cebada, la ganadería y la lechería; temor por la cosecha gruesa.

Está pronosticado como el fenómeno Niño más potente de los últimos cien años y sus consecuencias ya comenzaron a sufrirse en centros urbanos de las provincias de Buenos Aires y Santa Fe y, al mismo tiempo, su paso destructivo se trasladó al campo.

Las últimas y descomunales lluvias ya están afectando al trigo y la cebada por anegamientos o por el exceso de humedad que provocará menores rendimientos y calidad por la aparición de enfermedades fúngicas. Y en un futuro inmediato, con las intensas precipitaciones que se pronostican, se prevén demoras en el inicio de la siembra del maíz y la soja por falta de piso; la aparición de malezas, enfermedades y plagas, y problemas para el momento del traslado de la producción en caminos y rutas que ya están intransitables.

En la ganadería de la cuenca del Salado, según datos de Aacrea, la hacienda se está concentrando en las lomas con los inevitables problemas de hacinamiento. A su vez, también se retrasarán las siembras de verdeos de verano para generar las reservas forrajeras.

Y en los tambos, la actividad diaria se verá afectada -tal como ya ocurre en estos días- por la dificultad del ingreso de los camiones para recoger la leche.

“Éste es el fenómeno Niño de la categoría fuerte, más potente de los últimos cien años, y ya está en pleno desarrollo, señaló la Administración Nacional de Océanos y Atmósfera de los Estados Unidos (NOAA, por sus siglas en inglés), número uno en el mundo en información meteorológica”, dijo Anthony R. Deane, presidente de la consultora Weather Wise Argentina y además productor agropecuario.

Hay que recordar que El Niño es un fenómeno con lluvias mayores a las normales, originado con el calentamiento del océano Pacífico, y se divide en tres categorías: fuerte, moderado y débil. Según Deane, que hace referencia a la misma fuente, el segundo de estos fenómenos en importancia ocurrió en el ciclo 1997/98, (con inundaciones muy graves) y el tercero, durante la temporada 1972/73. “Saber qué pasó en esos años, sobre todo en 1997/98, ayudará al productor a tomar recaudos, pero no hay un Niño igual a otro”, agregó el productor.

Esta corriente abarca con mayor intensidad desde el centro y oeste de la provincia de Buenos Aires, centro-norte de La Pampa y la totalidad de Córdoba, Santa Fe, Chaco, Formosa, Entre Ríos, Corrientes y Misiones, y en menor medida, el noroeste argentino (NOA) y Mendoza.

Según el modelo de medición norteamericano que toma Deane, se calcula que desde septiembre a marzo caerán 760 milímetros en promedio general en las regiones citadas. Esto significa que totalizarían “cómodamente más de un 200% de anomalía sobre el promedio histórico”, agregó.

Pero Deane aclaró que estas lluvias serán oscilantes: los meses con más lluvias serán octubre próximo y marzo de 2016 y en menor medida, noviembre y diciembre.

 

Llegó antes

En tanto, el consultor privado y profesor de la cátedra de Climatología de la (UBA), Eduardo Sierra, coincidió en que se prevé un fenómeno Niño fuerte, “como lo han señalado con alarma agencias meteorológicas internacionales más importantes, entre ellas la citada NOAA y otra de Australia y ya ha dado pruebas tempranas de su poderío en los Estados Unidos, Asia y ahora en América del Sur”.

Explicó históricamente que El Niño empieza a gestarse en abril cuando se debilitan los vientos alisios y dos meses después se ven las manchas de aguas calientes frente a Perú. “Pero este año esas manchas se vieron en marzo”, señaló.

Respecto de la magnitud del fenómeno, Sierra fue más moderado: “Están hablando como la peor inundación en cien años y hace tres años hubo algo mucho peor, como la inundación de once millones de hectáreas en la cuenca del Salado”. Y explicó que ahora impacta más porque ha afectado más zonas urbanas.

Según el especialista, por el momento los cultivos que han sido afectados por las últimas lluvias son el trigo y la cebada, ya implantados.

Según Aacrea, en los partidos boaerenses de Pergamino, Bragado, Chacabuco, Chivilcoy y General Arenales, llovieron entre 200 y 400 milímetros en los últimos siete días, poniendo en riesgo a los cultivos de la cosecha fina.

Para Pablo Bressa, asesor del CREA General Arenales, la perspectiva de cómo se desarrollará la cosecha fina “es de regular a mala” teniendo en cuenta que el pronóstico de lluvias continuará en los próximos días.

Respecto de la cosecha gruesa Sierra dijo que nunca se ha visto que este fenómeno la afecte. “Ya ha habido episodios de inundaciones y las cosechas igual han sido grandes. El maíz y la soja se suelen sembrar en campos altos y eso no está afectado ahora y es raro que se afecte”, opinó.

Sobre la demora en la siembra, hay coincidencias entre los especialistas, pero con matices. Para Deane faltará piso, en tanto Sierra relaciona este atraso por una cuestión logística como es “la escasa maquinaria disponible”, en tanto el director científico de la Guía Estratégica para el Agro (GEA) de la Bolsa de Comercio de Rosario, José Luis Aiello, dijo que esa demora se dará “sobre todo en las siembras tempranas, porque hay mucha humedad en los perfiles de lo suelos, con excesos y anegamientos en muchas regiones y estos son períodos en donde la evapotranspiración es muy baja”.

 

Autor: Roberto Seifert

Fuente: La Nación

El niño

“El Niño ” se encuentra en pleno desarrollo

El océano Pacífico Ecuatorial observa el desarrollo temprano en un episodio de “El Niño”, de considerable intensidad, cuya existencia ya ha sido reconocida por la mayoría de los servicios meteorológicos del mundo. Adicionalmente, se observa un calentamiento del océano Índico, que podría estar asociado al desarrollo de una fase positiva del Dipolo del Océano Indico (IOD), lo cual suele acentuar los efectos de “El Niño”.

Por su parte, el océano Atlántico Subtropical continúa mostrando temperaturas superiores a lo normal, debido a que se encuentra atravesando una fase positiva de larga duración de la Oscilación Multidecadal del Atlántico (AMO), cuyos efectos comenzaron a notarse a partir de 2007 y, probablemente, continúen sintiéndose por unos 20 o 30 años más. La influencia del calentamiento del Atlántico provocará fuertes tormentas sobre el Litoral Fluvial, pero reduciendo, al mismo tiempo, la llegada de lluvias hacia el interior del área agrícola, especialmente a su porción sudoeste.

Asimismo, el calentamiento del Atlántico imprimirá una fuerte irregularidad a la marcha de las precipitaciones, haciendo que se alternen prolongadas rachas de tormentas, con riesgo de anegamiento de los campos bajos e inundaciones urbanas, con igualmente prolongadas rachas de bloqueo, durante las cuales predominarán condiciones secas y calurosas, que consumirán las reservas de humedad de los suelos. Paralelamente, se adicionarán los efectos causados por la circulación polar, que se encuentra activada, debido a que se atraviesa una fase negativa de la Oscilación Antártica (AAO).

Esta combinación de factores contrapuestos producirá un escenario climático sumamente perturbado:

– El este de la región del Chaco, la Mesopotamia y el centro y el este de la región Pampeana observarán tiempo cálido y húmedo, con precipitaciones superiores a lo normal desde octubre hasta marzo, con alto riesgo de tormentas severas, con granizo y vientos.

– A diferencia de otros episodios de “El Niño” que afectaron negativamente al NOA y el norte de Cuyo, en este episodio, estas áreas observarán precipitaciones normales a superiores a lo normal, aunque muy irregulares, tanto en el espacio como en el tiempo.

– Contrariamente, el sur de Cuyo y el sudoeste de la región Pampeana observarán tiempo predominantemente seco y extremadamente caluroso, con precipitaciones inferiores a lo normal. Cada tanto, el tiempo seco y caluroso dará paso a cortas rachas de tormentas, que generarán el riesgo de granizo y vientos, pero cuyas precipitaciones serán insuficientes para compensar el consumo de humedad de los cultivos y pasturas.

Tal como sucede en los episodios de “El Niño” las áreas montañosas recibirán buenas nevadas, asegurando un buen aporte de agua para riego cuando se produzca el deshielo primaveral. Se producirán entradas de aire polar hasta bien entrada la primavera, dando un régimen de heladas más intenso que el observado en la temporada 2014, pero mucho menos intenso que lo registrado en 2013. Se dará el riesgo de crecida de los grandes ríos Paraná, Paraguay y Uruguay, así como el peligro de anegamientos en los campos bajos en las cuencas de los ríos de llanura de la región Pampeana. Cabe insistir, una vez más, en que, las irregularidades exhibidas por el agroclima durante las últimas campañas agrícolas, tanto a nivel nacional como internacional, indican que no es prudente hacer cálculos exitistas, y que debe dejarse siempre un margen de seguridad en las proyecciones económicas y productivas que se realicen.

 

Autor: Ing. Agr. Eduardo Sierra, especialista en agroclimatología

El niño

Comienza un año climático con grandes oportunidades y desafíos

Durante abril y mayo, el océano Pacífico Ecuatorial continuó calentándose por encima de lo normal, hasta convertirse en la etapa inicial de un episodio de “El Niño”, de considerable intensidad, cuyos efectos comenzarán a manifestarse con gran vigor a partir del inicio de la primavera de este año.

Adicionalmente, se observa un calentamiento del océano Indico, que podría estar asociado al desarrollo de una fase positiva del Dipolo del océano Indico (IOD), lo cual suele acentuar los efectos de “El Niño”.

Por su parte, el océano Atlántico Subtropical continuará mostrando temperaturas superiores a lo normal, debido a que se encuentra atravesando una fase positiva de larga duración de la Oscilación Multidecadal del Atlántico (AMO), cuyos efectos comenzaron a notarse a partir de 2007 y, probablemente, continúen sintiéndose por unos 20 o 30 años más.

Aunque el calentamiento de las porciones ecuatoriales y subtropicales de los océanos producirá un régimen térmico superior a lo normal en promedio, cada tanto se experimentarán intensas irrupciones de aire polar, con riesgo de heladas, causadas por la circulación polar, que se encuentra activada, debido a que se atraviesa una fase negativa de la Oscilación Antártica (AAO).

A lo largo de lo que queda del otoño y el invierno “El Niño” irá incrementando gradualmente su intensidad, pero no causará efectos sensibles hasta la llegada de la primavera.

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Los pronósticos transcritos en la figura superior indican el posible estado del océano Pacífico Ecuatorial hacia el mes de septiembre, o sea hacia el fin del invierno y el comienzo de la primavera.

Puede notarse que la totalidad de los mismos, así como su promedio, indican el desarrollo de un estado de “El Niño” de moderada a alta intensidad, que alcanzaría su máximo desarrollo hacia la Navidad 2015, finalizando hacia la Semana Santa 2016.

Como consecuencia, las precipitaciones otoño-invernales serán bastante erráticas en su distribución temporal y geográfica, concentrándose fuertemente sobre dos sistemas principales:

  • El nordeste de Argentina, hasta el sur de Brasil, donde se observará el riesgo de aguaceros torrenciales, granizo y vientos.
  • La Cordillera Sur y Central, que observará muy fuertes tormentas y nevadas.

En el resto del área agrícola, las precipitaciones serán algo inferiores a lo normal en sus valores acumulados, y extremadamente erráticas.

Al llegar la primavera 2015, comenzarán a sentirse los efectos de “El Niño”, cuya influencia impondrá rápidamente la circulación tropical, generando condiciones cálidas y húmedas aunque, a diferencia de lo observado durante la temporada anterior, se experimentará el riesgo de heladas tardías.

  • El este de la región del Chaco, la Mesopotamia, el centro y el este de la región Pampeana observarán tiempo cálido y húmedo, con precipitaciones superiores a lo normal desde octubre de 2015 hasta marzo de 2016, con alto riesgo de tormentas severas, con granizo y vientos. No obstante, entre las rachas de tormentas, se intercalarán períodos prolongados de bloqueo atmosférico, que experimentarán tiempo seco y extremadamente caluroso, estresando los cultivos y pasturas.
  • Contrariamente, el NOA, el oeste de la región del Chaco, la mayor parte de Cuyo y el oeste de la región Pampeana observarán tiempo predominantemente   seco y extremadamente caluroso, con precipitaciones inferiores a lo normal. Cada tanto, el tiempo seco y caluroso dará paso a cortas rachas de tormentas, que generarán el riesgo de granizo y vientos, pero cuyas precipitaciones serán insuficientes para compensar el consumo de humedad de los cultivos y pasturas.

 

Comienza un año climático con grandes oportunidades, pero también con grandes desafíos.

Para la ganadería el régimen húmedo y cálido impuesto por “El Niño” representa una buena disponibilidad de forraje, pero implica el riesgo de anegamiento de grandes extensiones de campos bajos y la crecida de los grandes ríos, así como una mayor incidencia de enfermedades pulmonares, dificultades de transladó de la hacienda a los mercados, etc.

Para los cultivos invernales, el ambiente cálido y húmedo representa mayor incidencia de enfermedades, poca disponibilidad de frío, riesgo de tormentas a maduración y cosecha, etc., debiendo señalarse que los episodios de “El Niño” nunca han sido favorables para este tipo de cultivos.

Para los cultivos de verano, el aporte de calor y humedad producido por “El Niño” genera la perspectiva de una cosecha abundante en volumen, pero con mayor incidencia de enfermedades, dificultades para las labores agrícolas, etc.

Globalmente, los episodios de “El Niño” suelen presentar una caída de los precios, debida a la expectativa de grandes producciones tanto en el área norteamericana como en la sudamericana.

Por lo tanto, se trata de una coyuntura que, si bien apunta a buenos volúmenes productivos, obliga a tomar medidas precautorias para evitar los numerosos riesgos que se presentarán.

 


Autor: Ing. Agr. Eduardo Sierra, especialista en Agroclimatología

El-nino

Primeras proyecciones sobre El Niño

Comenzaría a manifestarse en primavera y sería de “moderada a alta intensidad” a partir de Navidad y hasta la Semana Santa 2016. Pronóstico de la Bolsa de Buenos Aires para el otoño, invierno, primavera y verano. 

A comienzos de marzo, el océano Pacífico Ecuatorial se encontraba en un estado neutral. Pocas semanas después, se había calentado por encima de lo normal, acercándose rápidamente a lo que podría convertirse en un episodio de “El Niño”, adelantó la Bolsa de Cereales de Buenos Aires en una primera Perspectiva Agroclimática para el ciclo 2015/16.

El informe elaborado por el ingeniero agrónomo especializado en agrometeorología, Eduardo Sierra, explica que el año climático sigue el ciclo de la naturaleza y, por esta causa, no se ajusta al año calendario, sino que comienza entre fines de marzo y comienzos de abril de un año, y se extiende aproximadamente hasta la misma época del siguiente. Aunque no existe una regla fija, podría decirse, con bastante aproximación, que su comienzo y final se ajustan bastante bien a la celebración de la Semana Santa.

Al pronóstico de un posible año con ocurrencia del fenómeno de El Niño -que para el sur de sudamérica implica lluvias abundantes en las zonas de cultivo- se le adiciona la observación de un calentamiento del océano Indico, que podría estar asociado al desarrollo de una fase positiva del Dipolo del Océano Indico (IOD), lo cual suele acentuar los efectos de “El Niño”, produciendo un escenario climático con muy fuertes contrastes:

• La región oriental de Paraguay, sur de Brasil, este de la región del Chaco, Mesopotamia, centro y este de la región Pampeana y la República Oriental del Uruguay, observarían tiempo cálido y húmedo,  con  precipitaciones superiores a lo normal desde octubre hasta marzo, con alto riesgo de tormentas severas, con granizo, vientos.

• Contrariamente, Bolivia, el NOA, la región occidental del Paraguay, la mayor parte de Cuyo y el oeste de la región Pampeana observarían tiempo seco y extremadamente caluroso, con precipitaciones inferiores a lo normal.

 

El año climático

Los pronósticos indican el posible estado del Pacífico Ecuatorial hacia agosto, o sea a mediados de invierno. La totalidad de los datos recolectados por la Bolsa de Cereales “indican el desarrollo de un estado de El Niño de moderada a alta intensidad, que alcanzaría su máximo desarrollo hacia la Navidad 2015, finalizando hacia la Semana Santa 2016.

Por su parte, el océano Atlántico Subtropical continúa caliente, debido a que se encuentra atravesando una fase positiva de larga duración de la Oscilación Multidecadal del Atlántico (AMO), cuyos efectos comenzaron a notarse a partir de 2007 y, probablemente, continúen sintiéndose por unos 20 o 30 años más.

La influencia del calentamiento del Atlántico provoca fuertes tormentas sobre el Litoral fluvial, pero reduciendo al mismo tiempo la llegada de lluvias hacia el interior del área agrícola.

Asimismo, imprime una fuerte irregularidad a la marcha de las precipitaciones, haciendo que se alternen prolongadas rachas de tormentas que producen el anegamiento de los campos bajos, con igualmente prolongadas rachas de bloqueo, durante las cuales predominan condiciones secas y calurosas que consumen las reservas de humedad de los suelos.

Paralelamente, debe tenerse en cuenta  que se atraviesa una fase negativa de la Oscilación Antártica (AAO).

Durante el año climático precedente (2014/2015), los impulsos de aire frío producidos por el polo sur fueron contrarrestados por el fuerte calentamiento del Atlántico Subtropical (fase positiva de la AMO).

Por el contrario, se espera que, durante la presente temporada,  la circulación polar se vigorice, incrementando las irrupciones de aire polar, frío y seco, que provocarán heladas intensas desde mediados del otoño hasta el inicio de la primavera.

 

Otoño

En esta estación no se percibirán los efectos de El Niño, cuya actividad se concentra preferentemente en la primavera y el verano.

Debido a la persistencia del calentamiento del Atlántico y a la activación de los vientos polares, la actividad meteorológica será algo más intensa que lo normal, mostrando una fuerte concentración sobre dos grandes sistemas:

•El sistema de la Amazonia generará una franja de intensas tormentas, que correrá en diagonal, atravesando Bolivia, el este del NOA, Paraguay, la región del Chaco, el norte y el centro de la Mesopotamia, sur de Brasil, nordeste de la región Pampeana y la mayor parte de Uruguay.

•El sistema de los vientos polares provocarán intensas tormentas sobre el área agrícola chilena, la cordillera sur y central, el oeste de Cuyo y el sudoeste del NOA.

Por su parte, el centro y norte del área agrícola Brasil, centro y oeste del NOA, Cuyo, norte de la Patagonia argentina y la mayor parte de la región Pampeana observarán precipitaciones de moderadas a escasas, con focos aislados de valores abundantes.

Los vientos polares impulsarán vigorosas masas de aire polar, que provocarán heladas desde mediados de otoño en adelante,  en gran parte del área agrícola chilena, la mayor parte del área agrícola argentina, sur de Bolivia, sur de Paraguay, sur de Brasil y la mayor parte de Uruguay.

 

Invierno

En esta etapa se acentuarán los contrastes que comenzaron a desarrollarse durante el otoño.

Las precipitaciones se concentrarán fuertemente sobre una franja que se extenderá sobre el centro y este de Bolivia, gran parte de Paraguay, el extremo este del NOA, el NEA, el norte y centro de la Mesopotamia, nordeste de la región Pampeana, sur y centro de Brasil y norte y centro de Uruguay, donde se experimentarán intensas tormentas, con vientos, aguaceros torrenciales y posibles granizadas.

Contrariamente, el oeste del área agrícola de Bolivia, la mayor parte del área agrícola argentina, y el centro-norte y el norte de Brasil observarán precipitaciones de moderadas a escasas, con una distribución muy irregular.

Los vientos polares continuarán produciendo fuertes tormentas sobre  la cordillera sur y la cordillera central, que extenderán su influencia hacia el centro y sur del área agrícola chilena y el oeste de Cuyo, siendo probable que se produzcan abundantes nevadas, según es usual en las temporadas en que está desarrollándose un episodio de “El Niño”.

Este proceso impulsará vigorosas masas de aire polar hacia el área agrícola chilena, la mayor parte del área agrícola argentina, sur de Bolivia y Paraguay, sur de Brasil y Uruguay, donde producirán el riesgo de intensas heladas invernales.

 

Primavera

Al comenzar a sentirse los efectos del desarrollo de “El Niño”, la primavera 2015 experimentará una vigorosa reactivación de la circulación tropical, aunque conservando el patrón de fuerte concentración de las precipitaciones sobre la diagonal que va desde Bolivia hasta el sur de Brasil.

Bolivia, Paraguay, el NOA, la región del Chaco, el nordeste de la región Pampeana, la mayor parte del área agrícola de Brasil y Uruguay  experimentarán intensas tormentas, con vientos, aguaceros torrenciales y posibles granizadas.

El sur del NOA, centro y este de la región Pampeana y el extremo sur de Uruguay experimentarán precipitaciones abundantes, con focos de valores moderados, y riesgo de tormentas puntuales.

El oeste del NOA, la mayor parte de Cuyo y el oeste de la región Pampeana experimentarán precipitaciones moderadas a escasas.

El área agrícola chilena y la cordillera sur continuarán registrando  intensas tormentas.

Los vientos polares  impulsarán vigorosas masas de aire polar hacia el área agrícola, con riesgo de heladas tardías en toda el área agrícola chilena, argentina y uruguaya, en el sur del área agrícola de Brasil, el sur de Bolivia y el sur de Paraguay.

Estas entradas de aire polar se alternarán con lapsos con circulación tropical, durante los cuales se registrarán calores tempranos.

 

Verano

Esta estación sí experimentará los efectos del desarrollo de “El Niño”.

No obstante, contrariamente a los episodios típicos, en los que el centro y el Norte del Brasil, Bolivia, el NOA, Cuyo y el oeste de Paraguay observan precipitaciones escasas, el presente caso producirá valores abundantes en la mayor parte del área agrícola.

Se observarán numerosos núcleos de tormentas severas. Solo el centro del área agrícola chilena, el oeste de Bolivia, el oeste del NOA, el oeste de Cuyo y el sudoeste de la región Pampeana registrarán precipitaciones moderadas a escasas.

Debido a la influencia perturbadora del calentamiento del Atlántico, se alternarán rachas de fenómenos contrapuestos.

Por un lado, se producirán lapsos prolongados con intensas tormentas con riesgos de granizo, vientos y aguaceros torrenciales, que podrían causar el anegamiento de amplias extensiones de terrenos bajos, a la vez que favorecerán las malezas, enfermedades y plagas.

Por otro lado, se registrarán lapsos de bloqueo de la circulación, durante los cuales los frentes de tormenta no lograrán pasar, dando lugar a condiciones de tiempo extremadamente caluroso y seco.

 

Resumen y conclusiones

El informe de Eduardo Sierra señala que a lo largo del otoño y el invierno El Niño irá desarrollándose gradualmente, pero no causará efectos sensibles hasta la llegada de la primavera.

Por lo tanto, el panorama climático otoño/invernal estará controlado por el antagonismo entre la circulación cálida y húmeda, producida por el calentamiento del Atlántico, y la circulación fría y seca, generada por la activación de los vientos polares.

Como consecuencia, las precipitaciones serán bastante erráticas en su distribución temporal y geográfica, concentrándose fuertemente sobre dos sistemas principales:

• Una diagonal que irá desde Bolivia, atravesando el nordeste de Argentina,  hasta el sur de Brasil, donde se observará el riesgo de aguaceros torrenciales, granizo y vientos.

• El sur y centro de Chile y la cordillera sur y central.

En el resto del área agrícola, las precipitaciones serán algo inferiores  a lo normal en sus valores acumulados, y extremadamente  erráticas.

Al llegar la primavera 2015, comenzarán a sentirse los efectos de “El Niño”, cuya influencia impondrá  rápidamente  la circulación tropical, generando condiciones cálidas y húmedas aunque,  a diferencia de lo observado durante la temporada anterior, se experimentará el riesgo de heladas tardías.

El régimen térmico mostrará fuertes oscilaciones, alternándose  prolongados lapsos muy calurosos y secos, que se alternarán con rachas de tormentas intensas, con granizo, vientos y aguaceros torrenciales, que provocarán el riesgo de desbordes de ríos y arroyos y anegamiento de zonas bajas.

Es probable que el verano 2016 observe un comportamiento similar pero aún más acentuado, debido a los efectos de “El Niño” y a la persistencia del calentamiento del Atlántico Subtropical Sur.

Debido a la compleja interacción de factores que dominan el clima sudamericano, debe esperarse una sucesión de escenarios contrapuestos, que se irán sucediendo a lo largo de la temporada, según se describió en los títulos precedentes.

Cabe insistir, una vez más, en que, las irregularidades exhibidas por el agroclima durante las últimas campañas agrícolas, tanto a nivel nacional como internacional, indican que no es prudente hacer cálculos exitistas, y que debe dejarse siempre un margen de seguridad en las proyecciones económicas y productivas que se realicen.

 

Fuente: Noticias Agropecuarias (NAP)