Sentado arriba del silo

“Nadie compra, nadie paga”. Ésa es la respuesta que recibimos de los gerentes comerciales de las diez empresas proveedoras de insumos más grandes de Córdoba, cuando les preguntamos cómo comenzó la nueva campaña agrícola.

“No vendo ni aunque vengan con el Ejército”. Así contestaron los diez productores agrícolas más grandes de Córdoba, cuando les preguntamos qué van a hacer con la producción que todavía no se comercializó.

“Lo mínimo indispensable”. Respuesta que se repitió sistemáticamente frente a la consulta sobre cuántas hectáreas de maíz van a sembrar.

“Ninguna”. Veinte sobre veinte productores respondieron de esta manera cuando les preguntamos cuántas máquinas iban a reponer este año.

“Incertidumbre”. La palabra más utilizada a la hora de hablar de la actualidad.

Los productores agropecuarios criollos transitan un camino plagado de dudas y nadie sabe muy bien cómo actuar. Lo normal en estos casos es quedarse quieto como “gato a la siesta”, dijo un conocido agricultor del sur de nuestra provincia.

“El Gobierno te corre el arco a cada rato”, y alcanza con ver lo que les pasó a los productores de bioetanol. Cuando ya tenían las fábricas a pleno les cambiaron la fórmula de cálculo del precio, ¿y a qué no sabes quién salió ganando? YPF y las demás petroleras. Así es imposible pensar en nuevas inversiones. Los mismos funcionarios que en los congresos te hablan de agregar valor, cuando te das vuelta te cambian las condiciones iniciales y el negocio deja de ser rentable.

Los problemas se multiplican a diario, la gente se acostumbra y ya casi no se queja. Nadie habla más de los eternos atrasos que tiene la AFIP para devolver el IVA. Nadie protesta porque los combustibles siguen subiendo de precio todos los meses. Los diarios ya no reflejan la crisis ganadera y de los frigoríficos. Da la impresión de que absolutamente todo el mundo se sentó a esperar que el gobierno K se vaya, pero mientras tanto hay que vivir, hay que pagar los sueldos, los impuestos, los insumos…

Los párrafos anteriores son un breve compendio de lo que se escucha en cada encuentro de productores en la actualidad. La gente parece hipnotizada. Todos están abrumados, superados por una tormenta de noticias negativas que hacen cada día más difícil tomar decisiones.

Los precios internacionales de cereales y oleaginosas se derrumban y los agricultores seguimos pagando retenciones exageradas, injustas e ilegales. No hay un solo funcionario lúcido que se siente con una calculadora en la mano a descubrir el desastre que va a significar para el empleo y el ingreso en el interior del país, la brutal disminución del área de siembra de maíz que se proyecta para la próxima campaña. ¡Ni uno!

Nadie está buscando soluciones desde el Estado con políticas que corrijan las enormes distorsiones que se han producido entre los costos y los ingresos. Parece que quieren ver al sector quebrado sin darse cuenta de que el fracaso del campo es en realidad un grave fracaso para el país.

Mientras tanto el tiempo corre, los días pasan y llega el tiempo de sembrar una vez más. Llega el tiempo de tomar decisiones. Y la incertidumbre sobre lo que pasará hace más difícil la tarea.

Siguiendo con la metodología de consultar a los actores, frente a la pregunta de cómo planificará la próxima campaña, la respuesta que más veces se repitió fue: sentado arriba del silo.

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