Primeras proyecciones sobre El Niño

Comenzaría a manifestarse en primavera y sería de “moderada a alta intensidad” a partir de Navidad y hasta la Semana Santa 2016. Pronóstico de la Bolsa de Buenos Aires para el otoño, invierno, primavera y verano. 

A comienzos de marzo, el océano Pacífico Ecuatorial se encontraba en un estado neutral. Pocas semanas después, se había calentado por encima de lo normal, acercándose rápidamente a lo que podría convertirse en un episodio de “El Niño”, adelantó la Bolsa de Cereales de Buenos Aires en una primera Perspectiva Agroclimática para el ciclo 2015/16.

El informe elaborado por el ingeniero agrónomo especializado en agrometeorología, Eduardo Sierra, explica que el año climático sigue el ciclo de la naturaleza y, por esta causa, no se ajusta al año calendario, sino que comienza entre fines de marzo y comienzos de abril de un año, y se extiende aproximadamente hasta la misma época del siguiente. Aunque no existe una regla fija, podría decirse, con bastante aproximación, que su comienzo y final se ajustan bastante bien a la celebración de la Semana Santa.

Al pronóstico de un posible año con ocurrencia del fenómeno de El Niño -que para el sur de sudamérica implica lluvias abundantes en las zonas de cultivo- se le adiciona la observación de un calentamiento del océano Indico, que podría estar asociado al desarrollo de una fase positiva del Dipolo del Océano Indico (IOD), lo cual suele acentuar los efectos de “El Niño”, produciendo un escenario climático con muy fuertes contrastes:

• La región oriental de Paraguay, sur de Brasil, este de la región del Chaco, Mesopotamia, centro y este de la región Pampeana y la República Oriental del Uruguay, observarían tiempo cálido y húmedo,  con  precipitaciones superiores a lo normal desde octubre hasta marzo, con alto riesgo de tormentas severas, con granizo, vientos.

• Contrariamente, Bolivia, el NOA, la región occidental del Paraguay, la mayor parte de Cuyo y el oeste de la región Pampeana observarían tiempo seco y extremadamente caluroso, con precipitaciones inferiores a lo normal.

 

El año climático

Los pronósticos indican el posible estado del Pacífico Ecuatorial hacia agosto, o sea a mediados de invierno. La totalidad de los datos recolectados por la Bolsa de Cereales “indican el desarrollo de un estado de El Niño de moderada a alta intensidad, que alcanzaría su máximo desarrollo hacia la Navidad 2015, finalizando hacia la Semana Santa 2016.

Por su parte, el océano Atlántico Subtropical continúa caliente, debido a que se encuentra atravesando una fase positiva de larga duración de la Oscilación Multidecadal del Atlántico (AMO), cuyos efectos comenzaron a notarse a partir de 2007 y, probablemente, continúen sintiéndose por unos 20 o 30 años más.

La influencia del calentamiento del Atlántico provoca fuertes tormentas sobre el Litoral fluvial, pero reduciendo al mismo tiempo la llegada de lluvias hacia el interior del área agrícola.

Asimismo, imprime una fuerte irregularidad a la marcha de las precipitaciones, haciendo que se alternen prolongadas rachas de tormentas que producen el anegamiento de los campos bajos, con igualmente prolongadas rachas de bloqueo, durante las cuales predominan condiciones secas y calurosas que consumen las reservas de humedad de los suelos.

Paralelamente, debe tenerse en cuenta  que se atraviesa una fase negativa de la Oscilación Antártica (AAO).

Durante el año climático precedente (2014/2015), los impulsos de aire frío producidos por el polo sur fueron contrarrestados por el fuerte calentamiento del Atlántico Subtropical (fase positiva de la AMO).

Por el contrario, se espera que, durante la presente temporada,  la circulación polar se vigorice, incrementando las irrupciones de aire polar, frío y seco, que provocarán heladas intensas desde mediados del otoño hasta el inicio de la primavera.

 

Otoño

En esta estación no se percibirán los efectos de El Niño, cuya actividad se concentra preferentemente en la primavera y el verano.

Debido a la persistencia del calentamiento del Atlántico y a la activación de los vientos polares, la actividad meteorológica será algo más intensa que lo normal, mostrando una fuerte concentración sobre dos grandes sistemas:

•El sistema de la Amazonia generará una franja de intensas tormentas, que correrá en diagonal, atravesando Bolivia, el este del NOA, Paraguay, la región del Chaco, el norte y el centro de la Mesopotamia, sur de Brasil, nordeste de la región Pampeana y la mayor parte de Uruguay.

•El sistema de los vientos polares provocarán intensas tormentas sobre el área agrícola chilena, la cordillera sur y central, el oeste de Cuyo y el sudoeste del NOA.

Por su parte, el centro y norte del área agrícola Brasil, centro y oeste del NOA, Cuyo, norte de la Patagonia argentina y la mayor parte de la región Pampeana observarán precipitaciones de moderadas a escasas, con focos aislados de valores abundantes.

Los vientos polares impulsarán vigorosas masas de aire polar, que provocarán heladas desde mediados de otoño en adelante,  en gran parte del área agrícola chilena, la mayor parte del área agrícola argentina, sur de Bolivia, sur de Paraguay, sur de Brasil y la mayor parte de Uruguay.

 

Invierno

En esta etapa se acentuarán los contrastes que comenzaron a desarrollarse durante el otoño.

Las precipitaciones se concentrarán fuertemente sobre una franja que se extenderá sobre el centro y este de Bolivia, gran parte de Paraguay, el extremo este del NOA, el NEA, el norte y centro de la Mesopotamia, nordeste de la región Pampeana, sur y centro de Brasil y norte y centro de Uruguay, donde se experimentarán intensas tormentas, con vientos, aguaceros torrenciales y posibles granizadas.

Contrariamente, el oeste del área agrícola de Bolivia, la mayor parte del área agrícola argentina, y el centro-norte y el norte de Brasil observarán precipitaciones de moderadas a escasas, con una distribución muy irregular.

Los vientos polares continuarán produciendo fuertes tormentas sobre  la cordillera sur y la cordillera central, que extenderán su influencia hacia el centro y sur del área agrícola chilena y el oeste de Cuyo, siendo probable que se produzcan abundantes nevadas, según es usual en las temporadas en que está desarrollándose un episodio de “El Niño”.

Este proceso impulsará vigorosas masas de aire polar hacia el área agrícola chilena, la mayor parte del área agrícola argentina, sur de Bolivia y Paraguay, sur de Brasil y Uruguay, donde producirán el riesgo de intensas heladas invernales.

 

Primavera

Al comenzar a sentirse los efectos del desarrollo de “El Niño”, la primavera 2015 experimentará una vigorosa reactivación de la circulación tropical, aunque conservando el patrón de fuerte concentración de las precipitaciones sobre la diagonal que va desde Bolivia hasta el sur de Brasil.

Bolivia, Paraguay, el NOA, la región del Chaco, el nordeste de la región Pampeana, la mayor parte del área agrícola de Brasil y Uruguay  experimentarán intensas tormentas, con vientos, aguaceros torrenciales y posibles granizadas.

El sur del NOA, centro y este de la región Pampeana y el extremo sur de Uruguay experimentarán precipitaciones abundantes, con focos de valores moderados, y riesgo de tormentas puntuales.

El oeste del NOA, la mayor parte de Cuyo y el oeste de la región Pampeana experimentarán precipitaciones moderadas a escasas.

El área agrícola chilena y la cordillera sur continuarán registrando  intensas tormentas.

Los vientos polares  impulsarán vigorosas masas de aire polar hacia el área agrícola, con riesgo de heladas tardías en toda el área agrícola chilena, argentina y uruguaya, en el sur del área agrícola de Brasil, el sur de Bolivia y el sur de Paraguay.

Estas entradas de aire polar se alternarán con lapsos con circulación tropical, durante los cuales se registrarán calores tempranos.

 

Verano

Esta estación sí experimentará los efectos del desarrollo de “El Niño”.

No obstante, contrariamente a los episodios típicos, en los que el centro y el Norte del Brasil, Bolivia, el NOA, Cuyo y el oeste de Paraguay observan precipitaciones escasas, el presente caso producirá valores abundantes en la mayor parte del área agrícola.

Se observarán numerosos núcleos de tormentas severas. Solo el centro del área agrícola chilena, el oeste de Bolivia, el oeste del NOA, el oeste de Cuyo y el sudoeste de la región Pampeana registrarán precipitaciones moderadas a escasas.

Debido a la influencia perturbadora del calentamiento del Atlántico, se alternarán rachas de fenómenos contrapuestos.

Por un lado, se producirán lapsos prolongados con intensas tormentas con riesgos de granizo, vientos y aguaceros torrenciales, que podrían causar el anegamiento de amplias extensiones de terrenos bajos, a la vez que favorecerán las malezas, enfermedades y plagas.

Por otro lado, se registrarán lapsos de bloqueo de la circulación, durante los cuales los frentes de tormenta no lograrán pasar, dando lugar a condiciones de tiempo extremadamente caluroso y seco.

 

Resumen y conclusiones

El informe de Eduardo Sierra señala que a lo largo del otoño y el invierno El Niño irá desarrollándose gradualmente, pero no causará efectos sensibles hasta la llegada de la primavera.

Por lo tanto, el panorama climático otoño/invernal estará controlado por el antagonismo entre la circulación cálida y húmeda, producida por el calentamiento del Atlántico, y la circulación fría y seca, generada por la activación de los vientos polares.

Como consecuencia, las precipitaciones serán bastante erráticas en su distribución temporal y geográfica, concentrándose fuertemente sobre dos sistemas principales:

• Una diagonal que irá desde Bolivia, atravesando el nordeste de Argentina,  hasta el sur de Brasil, donde se observará el riesgo de aguaceros torrenciales, granizo y vientos.

• El sur y centro de Chile y la cordillera sur y central.

En el resto del área agrícola, las precipitaciones serán algo inferiores  a lo normal en sus valores acumulados, y extremadamente  erráticas.

Al llegar la primavera 2015, comenzarán a sentirse los efectos de “El Niño”, cuya influencia impondrá  rápidamente  la circulación tropical, generando condiciones cálidas y húmedas aunque,  a diferencia de lo observado durante la temporada anterior, se experimentará el riesgo de heladas tardías.

El régimen térmico mostrará fuertes oscilaciones, alternándose  prolongados lapsos muy calurosos y secos, que se alternarán con rachas de tormentas intensas, con granizo, vientos y aguaceros torrenciales, que provocarán el riesgo de desbordes de ríos y arroyos y anegamiento de zonas bajas.

Es probable que el verano 2016 observe un comportamiento similar pero aún más acentuado, debido a los efectos de “El Niño” y a la persistencia del calentamiento del Atlántico Subtropical Sur.

Debido a la compleja interacción de factores que dominan el clima sudamericano, debe esperarse una sucesión de escenarios contrapuestos, que se irán sucediendo a lo largo de la temporada, según se describió en los títulos precedentes.

Cabe insistir, una vez más, en que, las irregularidades exhibidas por el agroclima durante las últimas campañas agrícolas, tanto a nivel nacional como internacional, indican que no es prudente hacer cálculos exitistas, y que debe dejarse siempre un margen de seguridad en las proyecciones económicas y productivas que se realicen.

 

Fuente: Noticias Agropecuarias (NAP)

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