El trigo K

No se trata de una nueva variedad, no es un nuevo semillero, es el cultivo de trigo que nos dejó la “década ganada”. Un cultivo muy particular que se planifica sin rentabilidad potencial y solo se sigue sembrando porque en muchas regiones no hay alternativas. En otras porque los productores no saben con que cultivo rotar, ya que el maíz dejó de ser una opción para cualquier campo que se encuentre a más de 200 km. de Rosario. Así sobrevive el trigo, nuestro cultivo más tradicional.

Ya lo dijimos antes, el mundo entero vendrá un día a reclamarnos a los argentinos por no producir todos los alimentos que podemos, por reducir el área triguera a la mitad y la de maíz un 40%. ¡Nadie lo puede entender!

Retenciones y trabas para exportar han producido una de las más vergonzosas caídas de la producción de alimentos que se haya registrado en nuestro país en los últimos 50 años, mientras tanto los precios de los alimentos en el mercado interno continuaron creciendo.

La caprichosa actitud de no cambiar las políticas agropecuarias que tiene la administración de CFK vuelve a postergar las ilusiones de los productores trigueros, y para colmo de males las condiciones climáticas jugaron una mala pasada, y los primeros lotes cosechados ya muestran una calidad inferior a la esperada.

La apertura de los Roe 2014/15 por 1,5 millones de toneladas no tuvo impacto positivo sobre los precios futuros y la posición enero en el MATBA bajó 21 dólares durante la primera semana de noviembre. Este escaso volumen de apertura que autorizó el gobierno, considerando una producción potencial de 12 millones de toneladas, representa tan solo el 30% del saldo exportable luego de asegurar el consumo interno -sin considerar los stocks finales de 1 millón de toneladas- produjo ventas masivas de los exportadores, llevando el precio de la posición enero 2015 a 134 dólares por tonelada. Este precio se alejó de los 185 dólares por tonelada a los que se podría negociar el trigo, sin el impacto de las medidas intervencionistas que continúan afectando a los precios y perjudicando al productor.

En el mercado de trigo son nuevamente los productores los que se ven afectados y los compradores -industria y exportadores- los que se benefician. Otro de los aportes que hizo la década ganada a los productores argentinos.

Para completar el cuadro de situación quedó confirmado formalmente que el Banco Nación exigirá a los agricultores que soliciten créditos un certificado de las existencias de soja, quien tenga mercadería acopiada no podrá acceder a ellos. ¡En el país del revés todo es posible! Se supone que los productores deberían acceder a este tipo de créditos a muy baja tasa, garantizándolos con la mercadería, lo que les permitiría esperar que los mercados se recuperen y de esa manera obtener una mejor renta de sus cultivos, pagando tranquilos las tasas de interés que el banco les cobre. Esto que es simplemente sentido común aplicado, hoy se transforma por decreto del clan K en un acto especulativo grave…

El Estado le exige al productor que mal venda su producción, le prohíbe exportarla, se queda con el IVA y se lo devuelve dos años después -inflación mediante-, le exige que cumpla con infinidad de normas y resoluciones informativas -mayores costos-, le bloquea la financiación bancaria y el super ministro parlanchín lo trata de especulador y se ríe de sus desgracias por la tele. ¿Hasta cuándo vamos a esperar para reaccionar? Y nuestros representantes: ¿cuándo piensan reaccionar?

Nadie quiere paros ni rutas cortadas, nadie quiere molestar o agraviar a la población, nadie quiere otro conflicto como el de la Resolución 125, pero tampoco nadie quiere quebrar.

¿Cuál es la salida? ¿Cómo se reclama? ¿Cómo se negocia?

Esperar inmóviles a que el próximo gobierno nos resuelva todos los problemas juntos, no es la mejor respuesta. Hay que comenzar a trabajar ya, hay que hacer valer nuestros derechos, hay que hacerle saber al gobierno que sin productores no hay alimentos. Seguramente en el camino alguien se sentirá afectado, son las reglas del juego.

Seguramente el lector acostumbrado a nuestras editoriales estará pensando que a quien escribe estas lí-neas se le agotó la paciencia. Pues bien, su razonamiento es acertado, se quedó sin paciencia en consonancia con todos los que ya la perdieron también, gente cansada de apostar a la producción que ve como su tiempo y su capital se extinguen como consecuencia de las irresponsables acciones de quienes dirigen los destinos de la Patria. Es hora de decir basta, es hora de dejar de aceptar las injustas e ilegales reglas que se nos han impuesto, es hora de dejar de sembrar el trigo K.

0 comentarios

Escribe tu comentario

¿Quieres unirte a la conversación?
Agradecemos tu participación.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *