El campo se ilusiona

Hace apenas unos días, antes de compaginar las últimas notas de la presente edición de Marca Líquida Agropecuaria, imaginábamos una editorial tan desalentadora como las últimas cien que escribimos.
Con los resultados electorales a la vista surge una luz de esperanza para los maltratados productores agropecuarios criollos.
La posibilidad de que se produzca en nuestro país un importante cambio en las políticas agropecuarias paralizó las ventas y movilizó los precios futuros hacia arriba para el trigo y el maíz en apenas 24 horas.
No estamos hablando exclusivamente de la posibilidad de que el país sea gobernado por un signo político distinto, también incluimos en la especulación editorial que nos atrevemos a hacer, la posibilidad de que los enemigos K del campo, acorralados por un aluvión de votos opositores en el interior productivo del país, intenten algunos cambios anticipadamente.
Desde aquel: “las retenciones no se tocan” al actual: “la flexibilización será nuestra principal herramienta económica”, estamos a un paso de que el candidato oficialista se atreva a “apretar” al ministro K -uno de los principales responsables de la cuasi derrota electoral- y se adelanten algunos cambios para el sector, sobre todo los que tienen prácticamente nulo impacto fiscal y solo se mantienen por los caprichos ideológicos de CFK y sus acólitos.
Lo dicho no generará, en caso de producirse, una marea de votos oficialistas entre los productores agropecuarios, el estado económico en que nos deja la década ganada es tan lamentable, que ha producido una generación entera que hará de no votarlos un nuevo “Nunca más”. No obstante, las actuales autoridades han hecho de llegar tarde un estilo de gobierno, podríamos soñar que este sea un nuevo caso, y de paso dejará un problema menos para resolver al que se haga cargo de la tierra arrasada con que se encontrará el próximo 10 de diciembre.
Tampoco imagine el lector que encontrará en estas líneas a un conjunto de bailanteros festejando anticipadamente los cambios que todavía no se han producido, y que una vez que se hayan anunciado -si eso finalmente ocurre-, demorarán dos o tres años en generar los beneficios esperados. No se trata de suministrarle vitaminas a una vaca muy bien alimentada para que produzca un litro más de leche, se trata de ponerla en terapia intensiva, sanarle las heridas, desparasitarla, conseguir que gane peso, conseguir que se preñe y al cabo de una larguísima gestación recién comenzar a ordeñarla. ¿Se entiende la alegoría?.
Como esta editorial la leemos solo los productores -por ahora no se publica en los grandes medios-, todos entendemos de qué se trata. Ningún cambio será automático y no impactará efectivamente de manera inmediata, antes de disfrutar de mejores precios de un maíz sin retenciones ni ROEs hay que sembrarlo, cuidarlo y cosecharlo, para lo cual hay que tener el capital o el financiamiento necesario, las dos cosas más difíciles de conseguir en estos tiempos de crisis para el campo.
Abrir las exportaciones y quitarle todo tipo de trabas -incluso promoverlas con ventajas impositivas- tampoco hará que la carne o la leche exportable aparezcan como por arte de magia. Allí también se requiere de inversiones y tiempo.
A esta altura de los acontecimientos tampoco debemos olvidar que los dos candidatos que quedan para el ballotage han omitido sistemáticamente definirse sobre temas claves para el campo. Que Macri haya anticipado la eliminación de las retenciones para el maíz y el trigo no alcanza.
¿Mantendrá las de la soja por cinco años bajando de a 5 puntos por año? ¿Devolverá el IVA irregularmente retenido a los productores? ¿Permitirá ajuste por inflación en los balances? La nueva política energética ¿modificará los precios de los combustibles? ¿Los biocombustibles seguirán siendo discriminados o se promoverá su fabricación y uso?.
Se nos ocurren cien preguntas más que ninguno de los candidatos ha contestado aún.
Estamos tan seguros como Ud. estimado lector, que esas respuestas no las tendremos en el corto plazo, sea Macri o Scioli el que las tenga que responder, eso significa que para salir de la actual situación ¡falta una eternidad!.
Y para finalizar este espacio destinado puramente a la especulación política, no hace falta que aclaremos que para nosotros cambiar significa cambiar en serio. Y por más que el motonáutico candidato K jure por los Santos Evangelios que él es otra clase de K, nadie le creerá.Sobre todo nadie le creerá mientras se muestre rodeado de La Cámpora, el Movimiento Evita, Milagro Salas, Luis D´Elía y su propio candidato a vicepresidente. Todo eso, a pesar que sabemos que aún ganando la presidencia Mauricio Macri, la espera será larga y dolorosa. Mientras tanto el campo se ilusiona…

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