Rentabilidad agrícola, el valor de la tierra

El desarrollo de la agricultura argentina muestra un importante cambio en las últimas tres décadas con un aumento del 113 % en la superficie y un 229 % en la producción considerando los cuatro principales cultivos.

El cultivo de soja pasó a tener el 63 % de la superficie agrícola nacional en el trienio 2010/12. Al mismo tiempo se produjo un cambio en la tenencia de la tierra incrementándose la proporción de uso de tierra alquilada en la producción total.

El objetivo del informe fue evaluar los márgenes y rentabilidades de los cultivos en las últimas décadas (ciclos 1990/0 a 2014/15) para, en base a estos índices, relacionarlos con el crecimiento y la predominancia actual del cultivo de soja.

Como principales conclusiones se destaca que el cultivo de soja de primera presenta la mayor eficiencia financiera medida por el indicador de margen respecto a costo operativo, presenta también los mejores indicadores en la tasa de crecimiento del margen y el menor riesgo medido por los desvíos respecto al valor medio.

El doble cultivo de trigo y soja de segunda también muestra un eficiente margen económico al analizar el promedio de la serie. Agregando al análisis el efecto de la valorización de la tierra mediante el índice de rentabilidad del margen bruto, surge una tendencia decreciente en todos los cultivos.

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Los precios locales de los granos, ¿seguirán subiendo o rozan su techo?

Tres informes deslizan que los mercados ya se anticiparon a la eliminación de retenciones y suba del tipo de cambio.

En los últimos tres meses y medio, la cotización local de la soja subió 41 %;  la del trigo 33 % y la del maíz 78 %, en un contexto mundial en que las variaciones de precios de estos granos fueron muy leves.

En ese marco, “hoy muchos se preguntan: ¿seguirán aumentando los precios de los granos a nivel local en las próximas semanas?”, afirma un informe del economista Julio Calzada de la Bolsa de Comercio de Rosario que intenta responder ese interrogante y, si bien afirma que “es difícil poder dar una respuesta”, parece deslizar que no es de esperar que haya fuertes subas como las ocurridas en los últimos meses.

“A medida que en este último trimestre se veía que podía ser cierta y concreta la eliminación de los derechos de exportación, restricciones a las exportaciones y el reajuste del tipo de cambio, se fueron generado gradualmente aumentos de precios a lo largo de estos tres meses y medio”, subraya Calzada, quien hizo un repaso de la evolución de las cotizaciones de cada cultivo en el mercado de Rosario.

Soja. A fines de agosto, cotizaba a 2.050 pesos por tonelada, pero dos días antes de que se levantara el cepo cambiario, las operaciones se cerraron a 2.900 pesos. Es decir, un incremento del 41 %. El viernes hubo ofertas de hasta 3.050 pesos. En Chicago, los futuros para las posiciones más cercanas cayeron 2%.

Trigo. Las operaciones con trigo “Gluten 28 PH 76” para compra de la molinería en Rosario con descarga y pago contado, se pagaban a 1.350 pesos tres meses y medio atrás, cifra que subió a 1.800 pesos la semana pasada, lo que significa un 33 %. En Chicago, no hubo variaciones.

Maíz. Para exportación con entrega inmediata, contado con descarga, se pagaba 900 pesos por tonelada y se aumentó 78 % hasta 1.600 pesos. En Chicago, la suba para los futuros fue del 2,88 % en el mismo lapso.

Anticipándose
En este marco, en el último informe de coyuntura del Ieral de Fundación Mediterránea, el economista Juan Manuel Garzón asegura que la soja ya se había anticipado a la devaluación, pagando un dólar implícito de 13 pesos cuando el valor oficial todavía estaba por debajo de los 10 pesos.

“Los precios pagados por la oleaginosa en el mercado de Rosario en las últimas semanas se encontraron por encima de sus respectivos precios de paridad internacional al tipo de cambio oficial. Por ejemplo, en los días 14 y 15 de diciembre se pagaban 3.000 pesos por tonelada de soja, que dado el precio internacional y todos los gastos de exportación (incluidas retenciones), significaba comprar “dólares” a un tipo de cambio implícito de 13 pesos. Nótese que desde octubre este tipo de cambio implícito superaba los 10 pesos por tonelada”, ejemplifica.

Algo similar opina el licenciado Ignacio Cueva, analista de Mercados de LBO: “la semana tuvo varias novedades, pero no muchos cambios nuevos, ya que la mayoría estaba descontada”.

Dudas sobre el dólar
En un artículo de opinión difundido por el Centro de Gestión Agropecuaria de la Fundación Libertad, Cueva hace hincapié en el aumento del tipo de cambio, asegurando que “deja dudas respecto a su eficiencia en el mediano y largo plazo, ya que no parece traccionar grandes ventas desde el agro y deja en duda el grado de competitividad del país a nivel internacional”.

Otro aspecto que debe tenerse en cuenta, para Cueva, es que “el aumento de precios (local) en pesos y la suba en Chicago, a lo que se suma la reducción de retenciones, no se traducen en aumentos de precio local en dólares, ya que el primer y segundo aspecto es contrarrestado por los compradores, quienes buscan recuperar parte del contramargen pagado hasta aquí, mientras que el último ya estaba descontado desde hace días. El poroto tiene lugar para subir algunos dólares más, pero dependerá de las necesidades financieras del productor argentino, y la necesidad de compra de las fábricas”.

Trigo y maíz
Lo mismo pasa con el trigo, que subió en pesos pero cayó en dólares. “El efecto de la quita de retenciones no se llevó a un acercamiento al precio FOB, en torno a 175 dólares por tonelada, mientras que post devaluación, los precios en pesos, y los negocios en el Matba, indican que la mercadería cámara se está pagando 145 dólares. La cotización en pesos creció, aunque claramente no en forma proporcional. La BCR fijó un precio pizarra para el trigo cámara en 1.800 pesos por tonelada”, indica Cueva.

La perspectiva mejora para el trigo de buena calidad, que no está abundando este año, pero que sí es requerido y, por ende, pagado en valores cercanos a 180 dólares por tonelada. “Parece difícil que en el corto plazo se consiga mejoras en el trigo cámara, pero entrado el año nuevo, podríamos ver mayor interés desde la exportación, a la vez que el cereal de calidad será buscado por los molinos, pudiendo entonces llevar a aumentos”, proyecta Cueva.

El de mejor perspectiva es el maíz, aunque no de crecimiento, ya que los precios se ubican en torno a 1.900 pesos por tonelada, lo que implica que se roza el FAS teórico; mientras que los negocios de cosecha nueva se anotan a 147 dólares por tonelada y, si bien están debajo de la capacidad teórica de pago, la diferencia es menos significativa. “Por todo esto es que el forrajero está mostrando mayor atractivo a la hora de negociarse, e incluso ha generado que se siembren más lotes de maíz tardío o de segunda”, afirma Cueva.

Perspectiva
En conclusión, para este analista, “lo que queda por delante se divide en dos partes: lo que pueda hacer el gobierno por incentivar al sector agro, donde el foco lo tendrán el tipo de cambio y los aspectos impositivos, y lo que puede hacer el sector agro por sí mismo. Respecto del tipo de cambio, resta observar si los precios actuales son suficientemente competitivos para el país. Por otro lado, estando sobre el fin de la ventana de siembra de maíz, el aspecto productivo queda en latencia hasta mitad de año, por lo que el foco del productor argentino debería pasar por la comercialización”.

Fuente: AGROVOZ

Los productores solo reciben 9% de lo que cuestan los alimentos

El año pasado percibían 15%, según un trabajo de CRA. Es menos de lo que va al Estado en concepto de IVA.

En la mayoría de los productos que conforman la canasta básica de alimentos, el precio que percibe el productor incide, en promedio, un 9% sobre el valor final que termina pagando el consumidor en las góndolas, según un informe reciente de Confederación Rurales Argentinas (CRA).

Este porcentaje fue cayendo en los últimos años (en 2012, por caso, era del 16% y en 2014, del 15%) en parte por la inflación, que pone presión a los precios al consumidor y también por las dificultades que afrontan las economías regionales. Según el estudio de CRA, las brechas de precios entre las dos puntas de la cadena superan el 2.000%. Por ejemplo, un kilo de naranjas, por las que el productor percibe entre 30 y 50 centavos, se vende en los comercios a 9 o 10 pesos. En tanto, las manzanas, que el productor en el Alto Valle de Río Negro vende a $1,50, son remarcadas en torno a $30.

En productos procesados, donde la materia prima precisa de instancias de elaboración más complejas, las brechas son aún más amplias. Por ejemplo, por el trigo necesario para hacer pan, el productor recibe $1, mientras el producto final en las panaderías tiene un costo promedio de $22. Es decir un 2.100% más.

La semana pasada, durante el último paro agropecuario, un productor citrícola de Entre Ríos se quejó: “Tengo que vender entre 30 y 40 kilos de fruta para comprar un litro de gasoil”, dijo a otros productores que participaban de una asamblea, en Gualeguaychú.

“Difícilmente puede considerarse que el productor es formador de precios como tampoco el que marca el proceso inflacionario actual”, señala el economista de CRA, Juan Rey Kelly. Y explica que “la Argentina está muy por debajo en la participación del productor en el precio final de los alimentos respecto a competidores como Estados Unidos, que superan el 20%”.

“Esto tiene que ver con las distorsiones que genera el Estado”, opina. Y señala como el caso más emblemático el del trigo, donde tallan los impuestos a la exportación, la inflación de los costos y la imposibilidad de contar con una política de inserción internacional moderna que incluya estrategia e instrumentos idóneos, como un tipo de cambio real competitivo”.

“A modo de ejemplo distorsivo, dice, cuando un consumidor compra un alimento tiene que saber que le está pagando más al Estado (solo en IVA) que al que produce el alimento, como es el caso de las verduras o el trigo”, señala.

Desde otro punto de vista, Iván Ordóñez, economista especializado en agronegocios de I+E Consultores, agrega que “quien compra comida también está comprando servicios”, aludiendo a los gastos de logística, aprovisionamiento o alquiler de locales, entre otros.

“Además, un punto que influye mucho en la brecha que existe entre los precios al productor y aquellos al consumidor es el foco exportador: no tanto por el tipo de cambio, sino por las trabas que impone el Gobierno al comercio exterior y también por las trabas sanitarias que imponen otros países hacia nuestros productos”, dice.

En definitiva, señala el analista, “los puntos de un sistema que más alejados están del consumidor final, son los que están peor remunerados”, resume.

En esa categoría, sin dudas, están los tamberos, quienes perciben $3,20 el litro de leche que luego se vende a $13 en los comercios. Una situación que, según Guillermo Giannassi, productor lechero y director de Federación Agraria se debe “a la posición abusiva dominante de las grandes cadenas de supermercados”. El conflicto por el precio generó en estos días el derrame de leche y un paro.

 

Autor: Natalia Muscatelli

Fuente: Clarín

 

Se deterioraron los resultados económicos de las empresas agropecuarias

Caída de precios, adversidades climáticas y aumento de costos postergan el crecimiento y las inversiones.

En una reciente encuesta realizada por los Consorcios Regionales de Experimentación Agrícola (CREA), el 83% de los consultados expresó que la situación económica del país está peor que hace un año, aunque el 54% de la muestra espera que las condiciones mejoren en 2016.

A su vez, el 63% de los encuestados indicó que la situación económico-financiera de su empresa en particular empeoró respecto de 2014, pero el 49% prevé que el año próximo su situación mejorará, en línea con las expectativas para el contexto económico general.

Asimismo, el 80% de los entrevistados registró algún deterioro en el resultado económico en el último año. A partir de esa circunstancia, las principales medidas adoptadas fueron la postergación  del crecimiento, el aumento de la deuda, la reducción de retiros y la liquidación de capital (ver gráfico). En ese contexto, el 61% opina que hoy es mal momento para hacer inversiones.

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Principales medidas tomadas a partir del deterioro del resultado económico de las empresas CREA

Al momento de realizar la encuesta –marzo de 2015–, los productores CREA conservaban en stock el 8% de la soja del ciclo 2013/14.

Con respecto a los empresarios que han recurrido al endeudamiento para financiar capital operativo de la campaña 2014/15, el 15% evaluó su estrategia como inadecuada, tanto en plazo como en costo. Para gestionar dicha situación, el 38% de los entrevistados planifica la refinanciación de la deuda, mientras que el 22% evalúa la cancelación a través de la liquidación de capital. Un 24% combinará ambas cosas.

 

Rindes altos, resultados económicos bajos

El rendimiento estimado de los cultivos de maíz, soja y girasol de la campaña 2014/15 al momento de realizarse la encuesta, superaba a lo esperado cuando se confeccionó el plan de siembra en la mayor parte de las zonas que cubren los grupos CREA. Sin embargo, también se reportó anegamiento de campos en los últimos tres meses en el 28,4% de los casos, principalmente en Santa Fe y Córdoba, que provocaron pérdidas de rendimiento en maíz y en soja que superan el 30% en la mayoría de los casos. También hubo disminución de rindes por sequía en el 28,2% de los casos, principalmente en el sur de Buenos Aires y en La Pampa, que provocaron pérdidas de rindes promedio en maíz de 18% y en soja de 22,5%. Asimismo, en el 58% de los casos, la superficie de maíz afectada por sequía superó el 40%.

De la producción esperada de granos gruesos 2014/15, los miembros CREA deberán vender el 45% de la soja, el 55% del girasol y 31% del maíz inmediatamente luego de la cosecha para saldar importes adeudados.

De cara al ciclo 2015/16, más de la mitad de los encuestados estima que necesitará 8% más de capital operativo valuado en dólares para desarrollar la agricultura respecto del ciclo previo.

Con respecto a la siembra de trigo 2015/16, la encuesta revela una intención de disminuir la superficie en 9,3 % respecto del ciclo 2014/15.

La encuesta se realizó del 9 al 27 de marzo de 2015 y fue contestada por 757 productores CREA y 190 asesores.

 

Fuente: CREA