Alternativas invernales para el semiárido cordobés

Frente a la complejidad del contexto triguero se abre un abanico de variados cereales, legumbres y oleaginosas invernales que demuestra que “no sólo de pan vive el hombre”.

Las transformaciones de la economía mundial en los últimos años, caracterizadas por la inestabilidad en el precio de los alimentos y de los combustibles, han repercutido sobre la economía argentina. Tal escenario sugiere la necesidad de adoptar enfoques alternativos para la actividad agropecuaria, por ejemplo cultivar otras especies invernales, a la par del infaltable trigo para pan.

Para no dar un salto al vacío, es necesario disponer de información actualizada y de profesionales formados en tal sentido. Ensayos comparativos de rendimiento y aprendizaje van de la mano, por lo que las verdades no son ni absolutas ni eternas.

Los cereales suelen copar la parada invernal, donde al ya citado trigo para pan lo acompañan la cebada cervecera, la avena para grano y el trigo para fideos o candeal. Un quinto cereal es el triticale para grano, menos conocido que el forrajero, con un interesante potencial productivo. Entre las legumbres de grano seco, el podio está ocupado por la arveja, el garbanzo y la lenteja. Poco difundido en el país, no así en cambio en otras latitudes (por ejemplo Australia), resulta el lupino. Finalmente, completan el abanico de ofertas tres oleaginosas invernales: la colza, el cártamo y el lino. Parece mentira, pero se pasó revista a un total de doce especies factibles de ser cultivadas entre los meses de mayo y noviembre.

El objetivo de la presente nota técnica es divulgar los resultados, en cuanto al rendimiento en grano obtenido en la campaña 2014-2015, de doce especies invernales cultivadas en secano en el centro de la provincia de Córdoba.

En el Campo Escuela de la Facultad de Ciencias Agropecuarias de la UNC, en dos fechas de siembra (24 de abril y 24 de mayo de 2014) se implantaron doce cultivos invernales, a saber: cinco cereales de invierno (trigo para pan y para fideos, cebada cervecera, avena para grano y triticale para grano), cuatro leguminosas de grano seco (lenteja, arveja, garbanzo y lupino) y tres oleaginosas (colza, cártamo y lino).

Por cada especie se cultivó una variedad de probada aptitud agronómica. Cada parcela estuvo compuesta de cuatro surcos de cinco metros de longitud. La distancia entre éstos fue de 0.20 m, a excepción de los 0.35 m utilizados en el garbanzo y en el lupino. Las densidades de siembra fluctuaron entre las 250 (cereales de invierno, lino y lenteja), 125 (arveja y colza) y 50 (garbanzo, lupino y cártamo) semillas viables por m2.

Los tratamientos se distribuyeron en parcelas divididas, correspondiéndole a las fechas de siembra la parcela principal y a los distintos cultivos invernales las subparcelas, todo enmarcado en un diseño en bloques completos aleatorios con tres repeticiones. El rendimiento en grano (kg/ha) se estimó a partir de una muestra tomada de los dos surcos centrales de cada parcela. La información fue sujeta al correspondiente análisis estadístico.

Durante el barbecho estival, rara vez se logra almacenar agua (0-200 cm) por encima del 60% del agua útil, es decir unos 200 mm. Como era de esperar, las precipitaciones estuvieron casi ausentes durante los meses de mayo, junio, julio, agosto y septiembre de 2014 (44,5 mm). Las únicas precipitaciones de octubre acontecieron entre los días 3 y 4 (82 mm).

El análisis estadístico de la información puso en evidencia una interacción significativa entre especie y fecha de siembra (Tabla 1). Entre las especies con rendimientos por encima de la tonelada en ambas fechas de siembra y con una destacada estabilidad productiva, sobresalieron el trigo para pan, el triticale para grano y el garbanzo. Siempre por encima de los 1000 kg/ha, la cebada cervecera y el cártamo se comportaron mejor en la siembra de finales de mayo. Lo contrario ocurrió con el lupino, con rendimientos cercanos a las tres toneladas, cuando se lo sembró hacia finales de abril. Los restantes cultivos resultaron afectados por factores abióticos (frio) y bióticos (insectos y enfermedades).

Alternativas-invernales

Tabla 1: Rendimiento en grano (kg/ha) de doce especies invernales cultivadas en secano en el centro de la provincia de Córdoba. Medias con una letra común no son significativamente diferentes (p<= 0,05).

En el caso de la avena para grano, la roya incidió negativamente sobre el rendimiento en la siembra de abril, no así en la siembra de mayo. Los pulgones colonizaron las plantas de colza sólo en la siembra de finales de mayo.

Finalmente, los cultivos de lenteja y arveja sembrados en abril se vieron afectados por frío, en pleno periodo crítico. Los rendimientos en trigo para fideos y en lino sólo superaron la tonelada por hectárea cuando fueron sembrados de manera anticipada (24 de abril).

Los resultados del 2014-2015 están en sintonía con los obtenidos en la campaña agrícola anterior (2013-2014). El orden de mérito entre los cultivos no se vio modificado. Es de destacar que las precipitaciones durante el ciclo 2013 estuvieron literalmente ausentes, lo que determinó que los rendimientos resultasen el 50% de los logrados en el 2014. El trigo para pan, el triticale y el cártamo se posicionaron entre los más rendidores. En un segundo escalón, y entre los cereales de invierno, se ubicaron la cebada cervecera y la avena para grano mientras que, dentro de las legumbres de grano seco, sobresalieron el garbanzo y el lupino.

El comportamiento agronómico del resto de las especies – cuando cultivadas en secano en la región – abren más interrogantes que certezas. Un comentario aparte merecen los cultivos de triticale para grano y de lupino. Ambas especies podrían ser tenidas en cuenta como cultivos de cobertura. Específicamente en cuanto al triticale, su uso podría extenderse asimismo a la confección de silaje u obtención de bioetanol (dejando por sentado el uso forrajero de su grano).

 

Fuente: Aapresid

Drones para trabajar el lote como cirujano

Esta tecnología permite avanzar sobre el análisis y la toma de decisiones para la microvariabilidad en el suelo.

¿Se viene la revolución del agro? Basados en la información de mapas de rendimiento comparados con imágenes multiespectrales montadas sobre drones, éstas brindan indicios de un cambio en la variabilidad de los campos y su manejo eficiente.

En la actualidad, con la promoción del uso de drones como plataformas para portar cámaras multiespectrales y sacar fotografías de alta resolución se comienza a observar que la presencia de la microvariabilidad de suelos es considerable en muchos lotes. Esto es gracias a que la tecnología se haya hecho más accesible, permitiendo lograr que se realicen más cantidad de trabajos a menores costos, con mayor tiempo de vuelo y mayor cantidad de análisis.

Si bien el manejo de la microvariabilidad aún no es una práctica habitual, se puede empezar a considerar en comparaciones simples para visualizar su importancia a futuro.

Como ejemplo, cabe destacar que un punto de rendimiento puede tener un cuadrado de 11 x 10 metros (si se toman datos cada 3 segundos con el monitor de rendimiento y el cabezal es de 40 pies), mientras que un pixel de una fotografía aérea multiespectral puede estar entre 0,5 x 0,5 metros.

En vez de contar con un dato del punto de rendimiento hoy se cuentan con 440 datos de microvariabilidad, con lo cual se comienza a visualizar el nacimiento de una nueva agricultura.

En algunos lotes relevados se puede observar que hay un valor de microvariabilidad cercana al 50% donde, si se la maneja correctamente, se podría mejorar sustancialmente su resultado tanto económico como en rendimientos físicos de los cultivos.

Los cambios que se pueden ocasionar con ésta información de relativamente fácil adopción y que se puede replicar cada vez que se desee son realmente inconmensurables.

Nueva agricultura

Hay que tener en cuenta que con estos nuevos conceptos de manejo partiendo de la microvariabilidad se replantea la manera de trabajar los campos.

Los temas más críticos a tener en cuenta son cómo se debe manejar la cantidad de datos que surgen de relevar un campo con imágenes de 50 cm x 50 cm, quién procesa estos datos, qué recomendaciones se realizan y sobre la base de qué, cómo se corrobora la variabilidad que expresa el pixel de 50 cm x 50 cm en la computadora y qué se observa en el campo. Una vez reconocida la variabilidad, cómo se aplica y con qué se aplican los insumos variables, son algunas de las preguntas que nos realizamos las personas que trabajamos en estos temas.

Hay que tener en cuenta que 16 años atrás analizar un mapeo de rendimiento con las computadoras que existían en esa época era muy similar a la situación actual donde contamos con computadoras que están acordes con los procesamientos de información actual. Si se piensa que aún se puede crecer en mejoras de las computadoras sería mucho más simple pensar en el procesamiento de las fotografías aéreas tomadas desde drones por el momento.

Además, hace más de 10 años los GPS de mano poseían más de 6 metros de error, mientras hoy ya existen teléfonos inteligentes que poseen un error de 1 cm en la localización de un objeto en el lote. Con lo cual sería mucho más sencillo ir al lote a un punto de 50 cm x 50 cm detectado en la pantalla de la computadora, marcado y bajado a un teléfono inteligente que nos guiaría para tomar las muestras en los sitios de microvariabilidad para detectar la problemática de suelo.

El punto más significativo sería: ¿con qué maquinaria se realizaría? Podrían ser varias las opciones, desde maquinaria tamaño actual pero sectorizada por tramos o sistemas robotizados automatizados que trabajen línea por línea de los cultivos tanto en siembra, pulverización, cosecha, etcétera.

Máquinas en acción

En el caso de utilizar sembradoras, fertilizadoras y pulverizadoras se podrían cumplir los cambios en manejo de insumos centímetro a centímetro si se ajustan algunos factores.

Ya existen prototipos robotizados líneas por líneas que trabajan eficientemente a campo, donde en algunos casos 20 robots manejados a distancia pueden suplantar a una cosechadora clase 1 con la misma autonomía y sin compactar el terreno.

Cabe aclarar que todo lo que parecía imposible debido a la problemática de procesamiento de un gran caudal de datos hoy ya es posible con computadoras más potentes en su capacidad, lo cual indica que no es fácil dimensionar el techo de estos grandes cambios que proponen las nuevas tecnologías. Hoy es importante poner la mirada en todas las áreas de conocimiento para lograr que estos cambios se sustenten en la ciencia y brinden resultados satisfactorios.

 

Autor: Andrés Méndez, técnico del INTA Manfredi

 

Trigo: advierten que sólo sin retenciones no se perderá plata

Comenzada la campaña, destacan que se deben obtener altos rindes para lograr resultados positivos; Federación Agraria protestará con asambleas.

Los números para producir trigo, cuya siembra está comenzando, dan en rojo y sólo con una eliminación de las retenciones se amortiguaría la pérdida.

A nivel nacional, el rinde promedio más alto del cereal en los últimos ocho años fue de 3503 kilos por hectárea. Se dio en el ciclo 2010/2011. Sin embargo, aun si volviera a repetirse ese rinde promedio, para la actual campaña el productor perdería plata, incluso en campo propio. Según un informe del productor Néstor Roulet, en la pampa húmeda la pérdida en campo propio sería de U$S 148,95 por hectárea. En tanto, treparía a U$S 250,16 por hectárea en un campo alquilado.

Estos quebrantos obedecen a la caída del precio internacional, mientras el Gobierno mantiene vigentes los derechos de exportación. Hace un año, cuando los productores decidían la siembra de trigo, la posición de ingreso de la nueva cosecha valía U$S 205 la tonelada. Ahora ronda los 144 dólares.

En paralelo, las retenciones están clavadas en una tasa de 23%. Con el rinde considerado en el informe, van a parar al Estado por los derechos de exportación U$S 156,22 por hectárea. Curiosamente, es casi lo que perderá el productor en campo propio. De hecho, sumando a las retenciones otros impuestos, desde el cheque a Bienes Personales, el Gobierno se llevará de una hectárea de trigo 257,16 dólares.

En el contexto actual, de baja del precio y retenciones sin cambio, el productor en campo propio necesitará cosechar 4380 kilos por hectárea para no perder plata (rinde de indiferencia). El año pasado requería al menos 3800 kilos, según Roulet. En el caso del campo alquilado hace falta obtener 5000 kilos para que los números no den en rojo.

campo-2039669w645

“Perdimos precio y hoy sólo sin retenciones el productor podría tener un beneficio para su inversión, porque los números ya no dan ni en campo propio”, explicó Roulet.

Si se eliminaran las retenciones, el rinde de indiferencia de 4380 kilos en campo propio caería a 3372 kilos por hectárea. Este rinde requerido es inferior al mejor rendimiento promedio de los últimos ocho años, lo cual alivia el quebranto.

 

Incertidumbre y protestas

Los productores están paralizados sobre los pasos a seguir respecto de la siembra que, según diversas estimaciones, caerá al menos 10% respecto del ciclo pasado. “Hay una gran incertidumbre, por eso no hay definiciones de siembra para trigo”, opinó Pablo Bressa, asesor del Consorcio Regional de Experimentación Agrícola (CREA) General Arenales, provincia de Buenos Aires.

En el sudoeste bonaerense, una de las típicas regiones trigueras, la siembra podría registrar una caída de entre 15 y 20%, según alertan en la Bolsa de Cereales y Productos de Bahía Blanca. Allí se suman a los problemas actuales las dificultades para vender el cereal del ciclo pasado. “En la zona el problema continúa siendo financiero y de rentabilidad si no hay cambios de fondo en la política triguera. Vender trigo para encarar la nueva siembra no es rentable. Una vía es financiar la campaña, pero no todos los productores cuentan con la financiación bancaria o de proveedores para costear la siembra y lo que viene luego, como la fertilización, el control de malezas”, evaluó Iván Ullmann, analista de la entidad.

Los productores se quejan de que los compradores les ofrecen descuentos de $500 por tonelada por el cereal de la cosecha pasada. Ayer, el Comité de Acción Gremial de Federación Agraria Argentina (FAA) analizó esta situación y pidió medidas mientras anunció asambleas por el cereal. Mañana habrá una reunión en General Pico, La Pampa, y la próxima semana se hará otra en el sur de Santa Fe.

 

Autor: Fernando Bertello

Fuente: La Nación

30 entidades lanzan una Red de Buenas Prácticas Agrícolas

Promueven el manejo responsable en los distintos procesos de la cadena productiva.

Con la presencia de miembros de las 30 instituciones que la integran, se presentó la Red de Buenas Prácticas Agrícolas (BPA). Según se informó, esta red es el resultado de un proceso de diálogo interinstitucional entre las principales entidades públicas y privadas del país, las cuales desarrollan diversas actividades relacionadas con la producción.

Fue creada, se indicó, para contar con un mecanismo de intercambio de información, diálogo y cooperación entre sus miembros para abordar de forma integral las distintas dimensiones de esta temática.

La Red define a las Buenas Prácticas Agrícolas como una manera de producir de modo que los procesos de siembra, cosecha y postcosecha de los cultivos cumplan con los requerimientos necesarios para una producción sana, segura y amigable con el ambiente.

 

Integrantes

Las organizaciones fundacionales de la Red BPA son: Aapresid; ArgenBio, Aacrea; Asagir; ASA, Bolsa de Cereales, Carbio, Ciara-CEC, Ciafa, Casafe, Coninagro, CRA, CPIA, Facultad de Agronomía de la Universidad de Buenos Aires y Programa de Agronegocios y Alimentos, Federación de Centros y Entidades Gremiales de Acopiadores de Cereales, Fertilizar, Iram, Inta, Ministerio de Agricultura, Ganadería y Pesca de la Nación, Ministerio de Asuntos Agrarios de la Provincia de Buenos Aires, Senasa y SRA.

También forman parte de ella consultores fundacionales como David Hughes, Eduardo Serantes, Federico Pochat, Gustavo Idígoras y Santiago Casares. Adhirieron posteriormente Asaho y Fiso.

 

Instrumento

La Red entiende que las BPA constituyen un instrumento estratégico para atender adecuadamente los desafíos del crecimiento cuantitativo y cualitativo de la demanda de los productos de la agroindustria, que implica la integración de la disponibilidad, la calidad e inocuidad y la sustentabilidad de la producción agroindustrial.

“La Red es una iniciativa abierta y dinámica que se construye gradualmente y de manera consensuada con todos sus miembros a través de un proceso de diálogo constructivo”, comentó Ramiro Costa, coordinador de la Red.

 

Mejora continua

En el marco de su presentación en sociedad, y como una de sus primeras actividades concretas, la Red elaboró un documento que es el marco conceptual y técnico de la misma: “El documento que presentamos recorre los distintos procesos de producción, señalando los requisitos a implementar para lograr el cumplimiento de las BPA, basándose en la capacitación del personal y abarcando desde la planificación del cultivo hasta la obtención del producto final”, agregó el coordinador.

Desde la Red se promueve que los productos agrícolas sean usados responsablemente sin afectar a la salud humana ni animal, así como tampoco al medio ambiente y protegiendo la seguridad de los trabajadores.

Con el objetivo de lograr la adopción masiva de las BPA a través de un proceso de mejora continua que permita lograr un buen posicionamiento de Argentina en el contexto mundial, la Red profundizará el documento de lineamientos para generar guías de implementación más específicas según los tipos de cultivos (intensivos o extensivos) y evaluará la situación actual en relación con el uso de las BPA en el país.

 

Plan de comunicación

Además, avanzará con la coordinación de las capacitaciones y trabajará en el desarrollo e implementación de un plan de comunicación para promover las BPA y dar respuestas a las preocupaciones de la sociedad respecto de la actividad agroindustrial.

En el cierre del encuentro, el ingeniero Marcelo Regúnaga, responsable de la Comisión de Capacitación, remarcó que la Argentina está bien encaminada en cuanto a las Buenas Prácticas aunque aún queda mucho por hacer. “Se trata de un proceso de mejora continua”, señaló.

En este sentido, destacó que el periodismo es una pieza fundamental para la difusión de las BPA, con llegada directa a la sociedad. Haciendo referencia a la creación de la Red, Regúnaga rescató la interacción público-privada que se da en este ámbito y comentó que los beneficios de aplicar BPA no son sólo para el productor sino para toda la cadena y el país.

“Desde la Red buscamos, además de promover la implementación de las BPA, trabajar en la comunicación a la sociedad de cómo se producen los alimentos”, añadió Regúnaga.

 

Más información: www.redbpa.org.ar

 

Fuente: La Voz del Interior

Consejos antes de empezar la siembra fina

Hay factores que aumentan la incertidumbre propia de la producción agrícola que hacen que no se pueda definir si conviene sembrar trigo u otro cereal (o incluso la posibilidad de no sembrar ninguno).

Está a punto de comenzar una nueva campaña de siembra fina con muchas más dudas que certezas, con varios factores que aumentan la incertidumbre propia de la producción agrícola. La falta de transparencia en los mercados, en especial el de trigo, y el aumento de costos y la presión impositiva hacen que el productor demore la decisión sobre qué cultivo de fina sembrar e incluso se plantee la posibilidad de no sembrar ninguno y esperar a la gruesa.

En el otro lado de la balanza hay diversos elementos que aconsejan la inclusión de cereales de invierno en la rotación, como la cada vez más frecuente presencia de malezas resistentes al glifosato, el incremento de enfermedades provocado por el monocultivo de soja y las ventajas financieras de un cultivo que se cosecha 5 o 6 meses antes sumado a un menor costo relativo de implantación.

Para mantener y potenciar las ventajas del trigo y la cebada el productor cuenta con algunas tecnologías de bajo costo y alto impacto como el uso de promotores de crecimiento, formulados a base de microorganismos benéficos para los cultivos.

La extensión de la siembra directa y de distintas modalidades de reducción de labranzas han hecho tomar una mayor conciencia de la importancia de los microorganismos del suelo en su productividad, ya sea por medio del aumento y disponibilidad de los distintos nutrientes, como de la mejora de la estructura y porosidad del mismo.

 

Micorrizas

Dentro de éstos, las micorrizas son hongos que establecen, a semejanza del rhizobium, una asociación (simbiosis) con las raíces de las plantas, donde obtienen energía (hidratos de carbono) del vegetal y éste se beneficia por la provisión de nutrientes que el hongo capta y traslada desde el suelo hacia la raíz. También se advierte una más rápida implantación, mayor crecimiento radicular y una mejor tolerancia a patógenos. Todo esto, se suma a otros efectos debidos a sustancias que segrega y que fomentan el crecimiento de la planta.

Estos insumos, también conocidos como biofertilizantes por la mejora que promueven en la absorción de fósforo y nitrógeno están ganando terreno en los cultivos de fina, están ampliamente difundidos en la soja y otras leguminosas.

Para la próxima siembra de trigo y cebada, que ya está por comenzar, el desafío más importante para productores y técnicos es tratar de que recupere el lugar que tuvieron, teniendo en cuenta su importancia estratégica dentro de una rotación balanceada, como requiere la intensificación de la agricultura.

Resumiendo, la inoculación es una tecnología de bajo costo que está alineada con los principios de la agricultura sustentable que preserva efectivamente la productividad de los suelos y es una de las herramientas más destacadas con las que cuenta el productor para potenciar los cereales de invierno

 

Autor: Santiago Corti (asesor técnico)

Fuente: Ámbito Financiero

 

La cosecha de soja entra en la recta final en la zona núcleo

Se trilló el 85% del área total y el rinde promedio continúa siendo récord, alcanzando los 4.400 kilos por hectárea.

La cosecha de soja de primera continúa a paso firme en la zona núcleo y ya se recolectó el 85% del área total del cultivo. A pesar de que se dieron algunas precipitaciones durante la semana pasada que retrasaron la trilla de la oleaginosa, el rinde promedio no sufrió variaciones y sigue siendo récord, alcanzando 4.400 kilos por hectárea, según indicó la Bolsa de Comercio de Rosario.

En concreto, la entidad destacó que los mayores rindes promedio en soja se están logrando en Santa Fe y Córdoba. “Si bien se notó en las últimas dos semanas que la incorporación a la cosecha de los lotes sembrados en la segunda semana de noviembre tenían valores menores a los esperados, este efecto sólo se ha marcado notoriamente en el norte bonaerense”, informó la Bolsa rosarina.

Por su lado, la entidad aseguró que la cosecha de soja de segunda alcanzó al 35% de los lotes y el rinde continúa en 3.900 kilos por hectárea.

 

Fuente: Clarín

Claves para controlar las malezas resistentes

Los sistemas agrícolas extensivos del país y del mundo se ven afectados por la aparición de malezas resistentes a productos de control químico. Las claves para un manejo integral de los lotes. 

Según un estudio de la Facultad de Agronomía de la Universidad de Buenos Aires y la empresa Adama Argentina, en el país se invierten alrededor de 1.300 millones de dólares por año para controlar la problemática de las malezas. Desde 2005 hasta la fecha, se confirmó la evolución de resistencia a glifosato en cinco especies y, en los últimos años, se detectaron los primeros casos de resistencia múltiple a glifosato y a otros herbicidas en raigrás y yuyo colorado.

Entre las principales malezas resistentes al glifosato detectadas en la Argentina, se encuentran sorgo de Alepo (Sorghum halepense), raigrás anual (Lolium multiflorum), raigrás perenne (Lolium perenne), yuyo colorado (Amaranthus quitensis y Amaranthus palmeri), capín (Echinochloa colona) y pata de ganso (Eleusine indica). Al competir por el agua y los nutrientes del suelo, las malezas generan pérdidas económicas, interfieren en la cosecha y alcanzan la Pampa Húmeda, el NOA y el NEA.

Respecto de los factores que acentúan la problemática, técnicos del INTA remarcan la escasez de rotación dado el predominio del cultivo de soja, el uso de glifosato en muchos casos como única herramienta de control, la gran superficie agrícola bajo arrendamiento de corta duración y la ausencia de monitoreos en los lotes.

maleza

Desde 2005 hasta la fecha, se confirmó la evolución de resistencia a glifosato en cinco especies.

 

La clave está en el manejo

1. Monitorear los lotes: conocer la historia del lote permitirá ajustar las estrategias de manejo de acuerdo con la comunidad de malezas presentes y poner énfasis en las especies más difíciles de controlar. Además de identificar el tipo de malezas, el diagnóstico es fundamental para observar su estado de desarrollo y para realizar un registro de aquellas que podrían emerger. Esta información, a su vez, ayuda a determinar cuáles son los herbicidas pre-emergentes que podrían aplicarse.

2. Diseñar una estrategia integrada de control: en general, las estrategias de control se basan en el uso de uno o de muy pocos herbicidas que, utilizados en forma sistemática, simplifican las tareas de control y hacen que las malezas generen mayor resistencia. Para evitarlo, los técnicos recomiendan llevar a cabo rotaciones de cultivos, emplear variedades de rápido crecimiento en pos de acelerar el cierre del surco y sembrar cultivos de cobertura que demoren o reduzcan el nacimiento de las malezas.

3. Evitar la producción de semillas de malezas resistentes: la producción de semillas de malezas resistentes puede prevenirse con diferentes métodos a fin de evitar una fuerte presión de selección. Por su parte, las plantas que escapan a los herbicidas deben ser eliminadas, en lo posible, de manera manual y cuando el lote recién comienza a infestarse. De igual modo, con el objetivo de contener su expansión, se aconseja la correcta limpieza de vehículos, cosechadoras y otros equipos agrícolas antes de ingresar al campo.

4. Hacer rotación de cultivos: además de mejorar la estructura y biodiversidad del suelo, la rotación disminuye la incidencia de algunas especies resistentes. Esto se debe a que el período de crecimiento de un cultivo –fecha de siembra y ciclo–, la acción de los herbicidas selectivos disponibles y la cantidad de residuos remanentes que quedan en el suelo tras la cosecha cambian entre los cultivos. Estas diferencias aportan diversidad al sistema y reducen la presión de selección que favorece la emergencia de las malezas.

5. Realizar un control químico planificado: en los últimos años, el empleo de productos de síntesis se transformó en el método de intervención más utilizado para el tratamiento contra las malezas. Al respecto, los especialistas resaltan la importancia de realizar un diagnóstico del estado de crecimiento de las malezas, ya que muchas veces las fallas en el control con insumos son consecuencia del carácter tardío de las aplicaciones.

En ese sentido, se recomienda utilizar herbicidas con diferentes sitios de acción, en aplicación total o con mochila sobre plantas aisladas. Asimismo, con el propósito de complementar este tipo de control, es posible tener en cuenta alternativas como el desmalezado manual y el control mecánico con labranzas reducidas en rodales de malezas perennes.

 

Fuente: INTA Informa

Apps para smartphones, GPS y drones, cada vez más habituales en el campo

Informe del INTA sobre las nuevas tecnologías que llegan al campo argentino.

Aplicaciones para teléfonos celulares, geoposicionamiento y equipos voladores no tripulados son algunas de las nuevas tecnologías que generan información, colaboran con la toma de decisiones y facilitan las prácticas agrotécnicas, destaca un informe del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA).

El organismo recordó que la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO, en inglés) destaca el proceso de transformación que vive la agricultura del siglo XXI en el que el acceso a la información y a las modernas tecnologías de la comunicación resulta una necesidad para los agricultores de todo el mundo, en especial para los de los países en desarrollo.

En este contexto, el INTA trabaja en numerosas herramientas tecnológicas que lo instalan como desarrollador y facilitador para que las poblaciones rurales accedan a distintos servicios de información y comunicación que mejoren su calidad de vida.

Así, hoy es posible que un productor visualice desde su celular o tablet lo que sucede en su campo, comande equipos a distancia y acceda a mapas de rindes, aplicación y siembra en tiempo real; o acceda a fotografías aéreas y satelitales, mapeos de suelos y sensores de índice verde.

El informe en cuestión fue publicado en la Revista RIA, una publicación oficial del INTA.

Estos instrumentos colaboran con la toma de decisiones y facilitan las prácticas agrotécnicas, aseguró Ricardo Bartosik -coordinador nacional del Proyecto de Eficiencia de Poscosecha (Precop)-.

En esta línea, la FAO advierte sobre las consecuencias de no contar con infraestructura adecuada de acceso: “Esto puede hacer la diferencia para un país o localidad, en cuanto a las oportunidades de desarrollo generadas a partir de las TIC (Tecnologías de la Información y la Comunicación)”.

El geoposicionamiento habilitó el desarrollo de novedosas tecnologías en el ámbito agropecuario por parte del INTA, como SEPA móvil, una aplicación para dispositivos móviles que permite obtener datos sobre el clima, la topografía, los suelos y el estado del cultivo en una determinada campaña de un campo.

Según especificó Carlos Di Bella “director del Instituto de Clima y Agua del INTA e ideólogo de la herramienta junto a Alfredo Campos, investigador”, el dispositivo calcula la posición geográfica y obtiene información a través de la red 3G, Wi-Fi, GPS o de una lista predefinida de ubicaciones.

“Entre los datos que pueden consultarse, se destacan la cantidad de precipitaciones registradas en la última semana, mes o semestre, la temperatura, la altura y la pendiente topográfica”, indicó Di Bella.

Una reciente incorporación es la de los equipos voladores no tripulados, conocidos como drones, que permiten realizar en tiempo real el seguimiento y desarrollo de los cultivos, y hasta monitorear el desplazamiento del ganado.

Drones-un-aliado-de-precision-para-el-campo2

Según el equipamiento, “estos equipos pueden detectar malezas sobre rastrojos, estimar rindes, daños por heladas y pérdidas por granizo, realizar un seguimiento del cultivo a partir de imágenes multiespectrales, detectar enfermedades, insectos, malezas en el cultivo y hasta el desplazamiento del ganado”, señaló Andrés Méndez, técnico del INTA Manfredi.

Por otro lado, la integración de dispositivos de geoposicionamiento global -GPS- permitió direccionarlos bajo un recorrido preestablecido y no depender de la pericia del piloto que lo maneja desde tierra con un control remoto.

Por su parte, los técnicos del INTA Balcarce desarrollaron Airear Granos, una aplicación para celulares y tablets que, mediante el geoposicionamiento, recupera la información del clima sumado al pronóstico de los próximos 10 días y, en función de esos datos, calcula cuál es el mejor momento para prender los ventiladores del silo.

De acuerdo con Alejandro Crisafulli, responsable de Nuevas Tecnologías de Información y Comunicación del INTA, “Airear Granos fue hecha para plataformas Windows Phone Mobile y se puede bajar de manera gratuita desde el mercado de aplicaciones de Windows”.

Por último, existe Silvo INTA, otra aplicación para dispositivos móviles que permite registrar datos forestales y consultar los resultados acumulados en forma inmediata desde el lugar del relevamiento.

“Esta App, surgió para resolver la necesidad de aplicación de criterios de corte, asistir a la toma de decisiones sobre qué árboles cortar y mejorar el control que se tiene sobre este tratamiento”, explicó el responsable del proyecto, Marcelo Navall, técnico del INTA Santiago del Estero.

 

Fuente: La Voz del Interior

El manejo integrado de malezas (MIM)

Lejos de las estrategias aisladas, es necesario volver a hablar de manejo para enfrentar la problemática. Repasamos algunas medidas a tener en cuenta.

Hoy en día no se puede encarar la problemática de malezas con medidas o estrategias aisladas, sino que deben enmarcarse dentro de un conjunto de técnicas que permitan prevenir y contener la aparición de las mismas y no pensar solamente en su eliminación en el corto plazo. En resumen, es necesario volver a hablar de manejo.

Al respecto es necesario repasar algunas de las estrategias que, aplicadas de forma integrada y articulada pueden ayudarnos a enfrentar el problema. Así por ejemplo, los cultivos de cobertura compiten por recursos (agua, luz y nutrientes) disminuyendo el tamaño y la densidad de malezas además de potenciar la acción y disminuir el número de controles químicos en el lote.

La rotación de cultivos y de modos de acción de herbicidas son dos prácticas muy importantes dentro de un MIM. Rotar cultivos permite ampliar el espectro de modos de acción que se pueden utilizar.

Pero respecto de esto último, debe tenerse en cuenta que la rotación de modos de acción debe implementarse tanto a nivel de barbecho como durante el ciclo del cultivo, con especial énfasis en aquellos herbicidas residuales, que exponen por más tiempo a la acción del producto a aquellas malezas de emergencia escalonada.

Esto aumenta la presión de selección sobre las mismas e incrementa la probabilidad de la aparición de resistencia.

Otro aspecto a tener en cuenta es no confundir la rotación de distintos principios activos con la de diferentes modos de acción. Un error común puede ser el de alternar imazetapir y clorimuron, que si bien pertenecen a distintas familias químicas (imidazolinonas y sulfonilureas respectivamente) tienen el mismo modo de acción (inhibidores de la ALS).

El monitoreo de malezas permite la identificación de las especies presentes en el lote, la estimación de su densidad y tamaño, para luego decidir el momento y el tipo de tratamiento más adecuados. Además, si se realiza de manera pertinente, puede alertar sobre “escapes” en el control (si el monitoreo se realiza por un período de tiempo lo suficientemente largo), determinar la causa de los mismos y actuar en consecuencia. Un ejemplo de ello sería detectar posibles focos de resistencia de manera temprana.

Evitar la siembra sobre las malezas vivas es otra acción importante, ya que aparte de impedir la competencia inicial que ejercen sobre el cultivo, abre el abanico de posibilidades para su control (la siembra sobre un manto de malezas vivas restringe las herramientas disponibles a utilizar, además de disminuir las probabilidades de éxito).

El acortamiento de la distancia entre surcos otorga al cultivo una ventaja en la competencia inicial con la maleza, sobre todo en siembras tardías donde las condiciones de luz y temperatura favorecen al crecimiento del primero.

La limpieza de las cosechadoras es de fundamental importancia para evitar la dispersión de las malezas en el resto del lote. Es una práctica muy recomendada para el caso de sorgo de Alepo resistente a glifosato, maleza para la cual también es recomendable dejar los lotes o áreas donde se encuentre presente para cosechar al final.

Por último, las labranzas conservacionistas, contrariamente a la opinión de muchos, contribuyen a cortar los ciclos biológicos de muchas malezas (Cynodon hirsutus, Gomphrena spp, Borreria spp, etc.), tal como lo reportan numerosos trabajos de especialistas en la materia.

Además, este tipo de acciones utilizadas en situaciones puntuales y no como norma de manejo, hacen posible la sustentabilidad del modelo productivo bajo siembra directa, aliviando la presión sobre los herbicidas, que son el principal pilar para el control de malezas en este modelo productivo.

 

Autor: Marcelo Metzler

Fuente: Aapresid

Claves de un buen silo de sorgo

El cultivo de sorgo para silaje de planta entera se presenta como alternativa para zonas en las que el cultivo de maíz es inestable. Al comparar ambos silajes, tanto en calidad como en parámetros productivos, los resultados podrían equipararse en algunas situaciones.

Lograr un buen silo se basa en alcanzar la fermentación apropiada en un ambiente de anaerobiosis (sin oxígeno) que permita conservar las características nutricionales del forraje en pie por largo tiempo. Para ello, se debe bajar lo más rápidamente posible el pH (a valores menores de 4,5) para frenar el crecimiento de microorganismos y que finalicen procesos fermentativos. La estabilidad final del silo se logra al bajar la temperatura.

La calidad de un silo y su efecto en el sistema debe pensarse más allá de un análisis de laboratorio ya que es algo dinámico que se deteriora y no se reflejará en la productividad del sistema (carne o leche) si no es bien suministrado, racionado en forma balanceada y aceptado para consumir por el animal.

Para lograr un producto final óptimo se deben seguir algunas pautas que comienzan con el cultivo, siguen con la confección y conservación del silo y finalizan en la correcta extracción y entrega del forraje:

  • Elección del híbrido apropiado (alto rendimiento, buena calidad, mayor o menor proporción de granos, resistencia a enfermedades e insectos, etc.) según el destino.
  • Realización de un cultivo adecuado (planificación de tareas: momento de siembra, control de malezas, plagas y enfermedades, etc.).
  • Momento óptimo de corte: este es fundamental para definir el contenido de materia seca (MS) y dependerá del forraje a ensilar y las condiciones ambientales.
  • Porcentaje de MS: es el principal factor que afecta la calidad del silaje, lo ideal es que sea superior al 30-35 %.
  • Altura de corte correcta ya que también define el porcentaje de MS porque el agua se acumula en la parte inferior del tallo. Al levantar la plataforma se ganará en calidad nutricional en detrimento del volumen ensilado.
  • Tamaño de picado entre 1,5 y 2 cm. Importante para una compactación apropiada y para lograr el tamaño de fibra efectiva en raciones.
  • Cuchillas afiladas que garanticen cortes uniformes sin deshilachar.
  • Uso de cracker para asegurar el quebrado y aprovechamiento del grano pasado.
  • Compactación adecuada: rápida y uniforme para eliminar todo el oxígeno. El nivel óptimo debe ser como mínimo 240 kg MS/m3.
  • Hermeticidad inmediata: rápido sellado de la boca o de roturas, en el caso de silo bolsa o cobertura con mantas plásticas y contrapesos, en silos aéreos.
  • Almacenamiento y ubicación adecuada del silo, tanto para su conservación (por ejemplo, los silos bolsas en pendiente, lejos de árboles, etc.) como para su posterior utilización.
  • Correctas técnicas de extracción y suministro para controlar las pérdidas, tanto en calidad como en cantidad.
  • Ofrecer raciones balanceadas y que cubran los requerimientos nutricionales de los animales.
Existen algunas tecnologías que ayudan a asegurar buenos resultados al momento de ensilar, especialmente cuando las condiciones de confección no son las óptimas en porcentaje de MS o tiempo de exposición al aire, como por ejemplo el uso de aditivos inoculantes.
Ayudas para interpretar visualmente un silo

silobolsa_1

Si una muestra de silo de sorgo tiene el porcentaje de MS óptimo y buen estado de conservación y fermentación, al colocarla en la mano y comprimirla no fluye agua, al abrir la mano el material se desarma lentamente. y, al volcarlo, la palma de mano queda con una leve humedad y sin olor. El silaje debe ser inodoro debido a que el ácido láctico, que es el resultado de una correcta fermentación anaeróbica, no tiene olor. El color tendría que ser similar al material recién cortado.

 

Si nos encontramos con muestras de silo que presentan:

– Olor a vinagre por presencia de ácido acético: es el resultado de una fermentación no tan deseable, donde predominan las bacterias que fermentan los azúcares a ácido acético. Esto ocurre cuando se ensilan materiales con alto nivel de humedad y bajo contenido de azúcares. Como se dijo anteriormente, lo ideal es que actúen las bacterias lácticas bajando rápidamente el pH y estabilizando el material.

– Olor a rancio, “leche cortada” por presencia de ácido butírico: generalmente es producto de la fermentación de bacterias clostridiales, donde el producto final de fermentación es ácido butírico. Esto ocurre cuando el material tiene muy baja MS, baja cantidad de azucares y con alta proporción de proteínas (capacidad buffer que hace que tarde en bajar el pH).

– Olor a alcohol: se da cuando la fermentación fue producto de levaduras que transforman los azucares en alcohol. Dichos microorganismo, además de consumir nutrientes usan ácido láctico que afecta la disminución del pH. Esto puede ocurrir cuando el tamaño de picado es grande y no permite eliminar todo el oxígeno, cuando se tarda mucho en la compactación y sellado o por ingreso de aire por roturas o exposición posterior. Causan pérdidas de calidad al consumirse nutrientes.

– Manchas blancas o crecimiento de hongos: el factor que contribuye al crecimiento de hongos es la presencia de oxígeno, que puede estar dada por mala y lenta compactación, roturas o mal cierre que permiten la entrada del aire.

– Olor a tabaco y  color marrón o negro: está asociado a silajes que se sobrecalentaron o permanecen calientes. Ocurre cuando el forraje picado no fue bien compactado (plantas muy maduras, picado grande) o entró aire y hay presencia de gran cantidad de hongos y levaduras y pocas bacterias lácticas. Entonces, la presencia de oxígeno hace que proliferen microorganismos que respiran, generándose calor en dicho proceso y consumo de nutrientes. Por otro lado, el calor promueve reacciones indeseables entre los nutrientes (proteína y azúcares) que los dejan indigestibles para el animal. La temperatura se eleva también luego de unos días de exposición al aire.

 

Presencia de efluentes líquidos

Estos líquidos se observan en exceso cuando el forraje ensilado tiene mucha humedad (bajo porcentaje de MS). También podrían ser consecuencia de cuchillas desafiladas que desgarran el  material o de un tamaño muy pequeño de picado. El problema que acarrea esto es que arrastra nutrientes solubles y favorecen el crecimiento de hongos y levadura, todo esto afecta la calidad nutricional del silo.

 

Ayudas para la interpretación de los análisis químicos

En un análisis de laboratorio podremos encontrar parámetros de calidad fermentativa como pH y nitrógeno amoniacal (N-NH3) expresado como porcentaje del N total, que son los más comunes. También se pueden agregar otros indicadores relacionados a la calidad en la elaboración y conservación del forraje como son los porcentajes de nitrógeno insoluble en detergente ácido (NIDA), ácido láctico y ácido butírico.

El pH es un indicador de la acidez del material ensilado. El pH óptimo es igual o menor a 4,5; pH superiores a 5 indican una fermentación inapropiada.

El N-NH3 expresado como porcentaje del N total es un indicador del nivel de deterioro de las proteínas o aminoácidos que contenía el forraje originalmente. Es consecuencia de transformaciones secundarias del pasaje de ácido láctico a butírico por acción de microorganismos que prosperan por bajos azucares, altos contenidos de proteínas con efecto tampón que no permiten bajar rápidamente el pH. Valores superiores a 10 o 15% no son buenos.

Porcentaje NIDA: Es el N insoluble en detergente ácido. Representa indirectamente la cantidad de proteína no disponible para el animal y es consecuencia del aumento de temperatura en el silaje.

Porcentaje de ácidos láctico y butírico: uno es el principal producto de la fermentación anaeróbica (deseable) y el segundo de la aeróbica de carbohidratos (no deseable y que podría generar rechazo en el consumo animal).

Dentro de los resultados de calidad nutricional, entre los principales para formular una ración están:
–   Porcentaje de MS: indica indirectamente el contenido de agua del forraje. Conocerlo permite realizar las raciones en base seca.
–   Porcentaje de PB: la proteína bruta se estima a partir del N total 6.25, es decir, incluye proteínas verdaderas y compuestos no proteicos (aminas, amidas, urea, etc.). Los porcentajes de PB en silos de sorgo siempre son deficitarios (entre 5 a 7% PB) pero fáciles de solucionar con la adición de suplementos que aporten proteína.
–  Porcentaje FDN: la fibra detergente neutro representa los componentes de la pared celular del forraje. Puede asociarse al consumo potencial del silaje, aunque esto es muy dependiente del tamaño del picado.
–  Porcentaje FDA: la fibra detergente ácido está compuesta por la celulosa ligada a la lignina y otros componentes indigestibles. El porcentaje FDA esta inversamente relacionada con la digestibilidad del forraje, por lo tanto, altos valores FDA indican forrajes de menor calidad y menor aprovechamiento ruminal.
–  Porcentaje de cenizas: esta fracción está compuesta por minerales.
–  Otros parámetros serían: porcentaje de lignina, porcentaje de extracto etéreo (fracción lipídica), digestibilidad in vitro, entre otros.

También se puede analizar el tamaño de partícula, con un separador “Penn State”, que indica de manera indirecta la proporción de fibra efectiva. Esto es muy importante principalmente para armar raciones donde es clave el buen funcionamiento ruminal en sistemas de alta producción (por ejemplo los tambos).

 
Para concluir

Contar con un buen silaje, además de tener en claro el objetivo o destino con el cual se lo utilizará, es importante para que los sistemas ganaderos produzcan en forma eficiente y rentable, porque impacta en los resultados logrados en producción animal.

Los datos de calidad fermentativa y nutricional permiten formular raciones balanceadas para satisfacer los requerimientos nutricionales de la categoría animal a alimentar. Sin embargo, la respuesta productiva también estará afectada por el deterioro aeróbico por largos tiempo de exposición que causan rechazo y pérdidas en el suministro.

Es decir, el éxito del ensilado comienza en el cultivo, pasa por la confección, preservación y suministro del silo pero termina en el resultado productivo obtenido en el animal.

Autor: Bioquímica A. Jorgelina Flores – INTA Mercedes