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Rentabilidad agrícola, el valor de la tierra

El desarrollo de la agricultura argentina muestra un importante cambio en las últimas tres décadas con un aumento del 113 % en la superficie y un 229 % en la producción considerando los cuatro principales cultivos.

El cultivo de soja pasó a tener el 63 % de la superficie agrícola nacional en el trienio 2010/12. Al mismo tiempo se produjo un cambio en la tenencia de la tierra incrementándose la proporción de uso de tierra alquilada en la producción total.

El objetivo del informe fue evaluar los márgenes y rentabilidades de los cultivos en las últimas décadas (ciclos 1990/0 a 2014/15) para, en base a estos índices, relacionarlos con el crecimiento y la predominancia actual del cultivo de soja.

Como principales conclusiones se destaca que el cultivo de soja de primera presenta la mayor eficiencia financiera medida por el indicador de margen respecto a costo operativo, presenta también los mejores indicadores en la tasa de crecimiento del margen y el menor riesgo medido por los desvíos respecto al valor medio.

El doble cultivo de trigo y soja de segunda también muestra un eficiente margen económico al analizar el promedio de la serie. Agregando al análisis el efecto de la valorización de la tierra mediante el índice de rentabilidad del margen bruto, surge una tendencia decreciente en todos los cultivos.

Lee la nota completa en http://www.youblisher.com/p/1450563-Edicion-No-263/

Alerta contra la chinche de la alfalfa

Las condiciones climáticas con altas condiciones de humedad favorecieron el avance de la chinche de la alfalfa.

Los técnicos del INTA Marcos Juárez, en el sudeste de Córdoba, explican que el exceso de precipitaciones y la alta humedad desde la implantación de los cultivos tuvo una influencia importante en la menor expresión poblacional de plagas. “Pero las condiciones si son favorables para el desarrollo de chinches”, avisó el último informe, que elaboró el ingeniero Fernando Flores.Chinche de la alfalfa

En plena zona núcleo, el servicio de alerta de plagas del INTA Pergamino recomendó a los productores y asesores estar muy atentos con la chinche de la alfalfa, que está apareciendo más que otras campañas.

“En muchos casos, el control de chinches en estados reproductivos tempranos no se le suele dar la importancia que realmente merece. Sobre todo cuando la densidad poblacional de las chinches está ligeramente por debajo del umbral que indica hacer un tratamiento”, indicó el ingeniero Nicolás Iannone, referente en plagas del INTA Pergamino.

Los estadíos reproductivos tempranos de la soja son los más sensibles a la pérdida de rinde y es clave identificar bien el tipo de chinche que hay en el lote y relacionarlo con el espaciamiento y el período que atraviesa el cultivo para tomar decisiones.

En Córdoba, el Ingeniero Roberto Peralta – especialista en plagas.-contó  a Clarín Rural, que en estudios que se realizaron en Brasil un solo ejemplar de chinche de la alfalfa demostró tener un potencial de daño equivalente a diez chinches de los cuernos. “Y la verdad que estamos viendo cada vez más a la chinche de la alfalfa”, avisó el experto.

El escenario económico, caracterizado por la fuerte caída en el precio de los granos, en parte colabora a que las aplicaciones sean criteriosas. “En otras campañas, cuando los números eran muy favorables, nos ha pasado que por ahí los productores se pasaban de rosca con la tecnología. Ahora la prioridad es lograr la mayor eficiencia posible con las aplicaciones y ese es un eje que hay que mantener”, concluyó Peralta.

Fuente: Clarín Rural

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Esperan que se reactive la venta de campos tras el fin del cepo y la eliminación de retenciones

Los precios en dólares de las tierras tocaron fondo a partir de 2011. Los cambios incentivaron a los productores.

El mercado inmobiliario de campos viene atravesando años de crisis a causa del cepo cambiario, la alta presión fiscal al sector agropecuario, la Ley de Tierras y las trabas para comercializar que profundizó el kirchnerismo de 2011 a esta parte. De hecho, tan malos fueron estos últimos cuatro años para el sector que las pocas operaciones de compra/venta de campos que se pudieron hacer, se terminaron cerrando a precios en dólares muy por debajo a los vigentes en la década pasada.
Sin embargo, a partir de la salida de Cristina Kirchner del poder y la asunción de Mauricio Macri el pasado 10 de diciembre, pareciera que los ánimos de los principales operadores inmobiliarios del agro cambiaron por completo.

“Hay un optimismo importante en el sector por las medidas anunciadas y la recuperación de la confianza en todos los niveles”, dijo a La Política Online, Cristián Beláustegui, presidente de la Cámara Argentina de Inmobiliarias Rurales (CAIR).
“Esperamos que esto sea solo el comienzo de políticas con reglas claras y previsibles para lograr planificar proyectos a mediano y largo plazo”, indicó Beláustegui. “Vemos un escenario de buenas perspectivas por delante”, agregó.

Para tener una idea, actualmente en el sur de la provincia de Buenos Aires el valor de la hectárea ronda los u$s 8000, al tiempo que en Santa Fe los campos con buena aptitud agrícola se venden en hasta u$s 16.000, mientras que en el norte de La Pampa cuestan unos u$s 5000.
En promedio, en la región núcleo argentina, los precios se ubican entre u$s 15.000 y u$s 16.000 por hectárea. Se trata, en rigor, de valores muy inferiores a los presentes en Estados Unidos (en Iowa e Illinois) donde cuestan alrededor de u$s 28.000 por hectárea.
Esta creciente brecha entre los precios de la Argentina y de Estados Unidos -que hoy se ubica en torno al 70%- en términos históricos fue del 10%. Antes de 2011 en Pergamino, Rojas y Salto, por ejemplo, se vendieron campos a u$s 20.000 por hectárea.

“Somos conscientes que la recuperación esperada para el sector no será de un día para el otro. Habrá que ajustarse los cinturones y sin ninguna duda, tendremos que actuar con mucha prudencia durante los próximos meses”, concluyó Beláustegui.

Inversiones

La mejora en el clima de negocios que se percibe en el campo tras los anuncios de eliminación/baja de retenciones y la unificación del mercado de cambios resulta a esta altura indisimulable para el conjunto del sector. Es que no solo los productores agropecuarios esperaban que se concreten finalmente las promesas de campaña de Macri, sino también las empresas que se dedican a la venta de insumos, maquinaria agrícola y demás productos para el agro.

“Hay modificaciones en las reglas de juego que sin dudas van a traer cambios en lo que respecta a la predisposición en la adquisición de tecnología por parte del productor”, señaló a LPO Mariano Anzini, gerente de Desarrollo de Mercados de BASF.
“El productor argentino es un innovador que apuesta a la tecnología naturalmente porque está en su ADN”, explicó Anzini. “Ante una mejora en su rentabilidad, sin dudas va a apostar por mayor tecnología y a hacer las cosas lo mejor posible”, añadió.
Para Anzini, los anuncios oficiales “nos hacen esperar un año con un mix en la siembra de cultivos: por un lado mayor presencia de trigo y cebada; y sin duda alguna, cambios en el balance de los cultivos de verano como maíz y girasol”.

Por su parte, Alejandro Crespo, gerente de Márketing de Nufarm consideró que “las expectativas son muy optimistas porque estamos viendo un sector que se va recuperar en forma significativa como resultado de las medidas económicas que incentivarían la producción y facilitarían la comercialización”.
En la misma línea, Jorge Solís, CEO de la firma Adama, dijo que “vemos que los productores inician la campaña con un renovado optimismo frente a señales positivas del mercado y condiciones climáticas favorables. Esto debería permitir un mayor dinamismo en la actividad agropecuaria que le permita al país acercarse al enorme potencial del que se había alejado en los últimos años”.

Fuente: La politica Online

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Los precios locales de los granos, ¿seguirán subiendo o rozan su techo?

Tres informes deslizan que los mercados ya se anticiparon a la eliminación de retenciones y suba del tipo de cambio.

En los últimos tres meses y medio, la cotización local de la soja subió 41 %;  la del trigo 33 % y la del maíz 78 %, en un contexto mundial en que las variaciones de precios de estos granos fueron muy leves.

En ese marco, “hoy muchos se preguntan: ¿seguirán aumentando los precios de los granos a nivel local en las próximas semanas?”, afirma un informe del economista Julio Calzada de la Bolsa de Comercio de Rosario que intenta responder ese interrogante y, si bien afirma que “es difícil poder dar una respuesta”, parece deslizar que no es de esperar que haya fuertes subas como las ocurridas en los últimos meses.

“A medida que en este último trimestre se veía que podía ser cierta y concreta la eliminación de los derechos de exportación, restricciones a las exportaciones y el reajuste del tipo de cambio, se fueron generado gradualmente aumentos de precios a lo largo de estos tres meses y medio”, subraya Calzada, quien hizo un repaso de la evolución de las cotizaciones de cada cultivo en el mercado de Rosario.

Soja. A fines de agosto, cotizaba a 2.050 pesos por tonelada, pero dos días antes de que se levantara el cepo cambiario, las operaciones se cerraron a 2.900 pesos. Es decir, un incremento del 41 %. El viernes hubo ofertas de hasta 3.050 pesos. En Chicago, los futuros para las posiciones más cercanas cayeron 2%.

Trigo. Las operaciones con trigo “Gluten 28 PH 76” para compra de la molinería en Rosario con descarga y pago contado, se pagaban a 1.350 pesos tres meses y medio atrás, cifra que subió a 1.800 pesos la semana pasada, lo que significa un 33 %. En Chicago, no hubo variaciones.

Maíz. Para exportación con entrega inmediata, contado con descarga, se pagaba 900 pesos por tonelada y se aumentó 78 % hasta 1.600 pesos. En Chicago, la suba para los futuros fue del 2,88 % en el mismo lapso.

Anticipándose
En este marco, en el último informe de coyuntura del Ieral de Fundación Mediterránea, el economista Juan Manuel Garzón asegura que la soja ya se había anticipado a la devaluación, pagando un dólar implícito de 13 pesos cuando el valor oficial todavía estaba por debajo de los 10 pesos.

“Los precios pagados por la oleaginosa en el mercado de Rosario en las últimas semanas se encontraron por encima de sus respectivos precios de paridad internacional al tipo de cambio oficial. Por ejemplo, en los días 14 y 15 de diciembre se pagaban 3.000 pesos por tonelada de soja, que dado el precio internacional y todos los gastos de exportación (incluidas retenciones), significaba comprar “dólares” a un tipo de cambio implícito de 13 pesos. Nótese que desde octubre este tipo de cambio implícito superaba los 10 pesos por tonelada”, ejemplifica.

Algo similar opina el licenciado Ignacio Cueva, analista de Mercados de LBO: “la semana tuvo varias novedades, pero no muchos cambios nuevos, ya que la mayoría estaba descontada”.

Dudas sobre el dólar
En un artículo de opinión difundido por el Centro de Gestión Agropecuaria de la Fundación Libertad, Cueva hace hincapié en el aumento del tipo de cambio, asegurando que “deja dudas respecto a su eficiencia en el mediano y largo plazo, ya que no parece traccionar grandes ventas desde el agro y deja en duda el grado de competitividad del país a nivel internacional”.

Otro aspecto que debe tenerse en cuenta, para Cueva, es que “el aumento de precios (local) en pesos y la suba en Chicago, a lo que se suma la reducción de retenciones, no se traducen en aumentos de precio local en dólares, ya que el primer y segundo aspecto es contrarrestado por los compradores, quienes buscan recuperar parte del contramargen pagado hasta aquí, mientras que el último ya estaba descontado desde hace días. El poroto tiene lugar para subir algunos dólares más, pero dependerá de las necesidades financieras del productor argentino, y la necesidad de compra de las fábricas”.

Trigo y maíz
Lo mismo pasa con el trigo, que subió en pesos pero cayó en dólares. “El efecto de la quita de retenciones no se llevó a un acercamiento al precio FOB, en torno a 175 dólares por tonelada, mientras que post devaluación, los precios en pesos, y los negocios en el Matba, indican que la mercadería cámara se está pagando 145 dólares. La cotización en pesos creció, aunque claramente no en forma proporcional. La BCR fijó un precio pizarra para el trigo cámara en 1.800 pesos por tonelada”, indica Cueva.

La perspectiva mejora para el trigo de buena calidad, que no está abundando este año, pero que sí es requerido y, por ende, pagado en valores cercanos a 180 dólares por tonelada. “Parece difícil que en el corto plazo se consiga mejoras en el trigo cámara, pero entrado el año nuevo, podríamos ver mayor interés desde la exportación, a la vez que el cereal de calidad será buscado por los molinos, pudiendo entonces llevar a aumentos”, proyecta Cueva.

El de mejor perspectiva es el maíz, aunque no de crecimiento, ya que los precios se ubican en torno a 1.900 pesos por tonelada, lo que implica que se roza el FAS teórico; mientras que los negocios de cosecha nueva se anotan a 147 dólares por tonelada y, si bien están debajo de la capacidad teórica de pago, la diferencia es menos significativa. “Por todo esto es que el forrajero está mostrando mayor atractivo a la hora de negociarse, e incluso ha generado que se siembren más lotes de maíz tardío o de segunda”, afirma Cueva.

Perspectiva
En conclusión, para este analista, “lo que queda por delante se divide en dos partes: lo que pueda hacer el gobierno por incentivar al sector agro, donde el foco lo tendrán el tipo de cambio y los aspectos impositivos, y lo que puede hacer el sector agro por sí mismo. Respecto del tipo de cambio, resta observar si los precios actuales son suficientemente competitivos para el país. Por otro lado, estando sobre el fin de la ventana de siembra de maíz, el aspecto productivo queda en latencia hasta mitad de año, por lo que el foco del productor argentino debería pasar por la comercialización”.

Fuente: AGROVOZ

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Según la ciencia, no hay evidencia de peligrosidad por el uso del glifosato

De acuerdo a los especialistas, el uso del químico en cantidades normales y en el marco de buenas prácticas agrícolas, no resultaría perjudicial para la salud.

Los doctores Martín Alonso -director del Hospital Oncológico provincial- y Nilda Gait -jefa del área de Toxicología del Hospital de Niños y especialista en toxicología del Ministerio de Salud de la Provincia- manifestaron que las aplicaciones de glifosato, realizadas bajo estándares normales y buenas prácticas agrícolas, no implicarían riesgos altos para la salud humana. Leer más

Soja-maíz

Alerta roja para la agricultura nacional

El 83% del total de la superficie maicera y el 44% del área sojera se tornarían económicamente inviables.

Según un estudio desarrollado por AACREA, los resultados económicos esperados de la soja y del maíz para la campaña 2015/16 serían negativos para la mayoría de las zonas productivas si se obtienen los rindes históricos de cada región y si se mantienen los precios a cosecha que ofrecen los mercados a término.

Los cálculos realizados consideraron planteos productivos en campos arrendados según valores de alquileres para esta campaña y demuestran que en el 85% de los departamentos/partidos analizados, la producción de maíz y de soja sería económicamente inviable porque el rendimiento promedio zonal se ubica por debajo del rinde para cubrir los costos. En el caso del cereal, a nivel general, el rinde medio del maíz se encuentra 75% por debajo del rinde para cubrir los costos de producción. En la soja, el rendimiento medio es 40% menor al rinde para cubrir los costos. (ver mapa)

 

Incremento de rendimiento necesario para cubrir los costos de
producción de la soja respecto del promedio histórico para la
campaña 2015/16
Incremento de rendimiento necesario para cubrir los costos de producción de la soja respecto del promedio histórico para la campaña 2015/16

– Valores negativos (en tonos verdosos): indican que el rinde promedio es mayor al rinde necesario para cubrir los costos. – Valores positivos (en tonos rojizos): indican que el rinde promedio es menor al rinde necesario para cubrir los costos. Fuente: Movimiento CREA sobre la base de MinAgri, Rofex, EEI y fuentes privadas.

 

Resultados en campo propio
Para dar una mayor claridad de la dimensión de lo que acontece en la mayoría de las zonas productoras, también se analizaron planteos productivos en campo propio mediante el cálculo del radio de viabilidad. El radio de viabilidad se define como la distancia promedio desde el origen de la producción hasta los centros de comercialización en la que el rendimiento medio supera en un 5% al rinde para cubrir los costos.

De esta manera, para la campaña 2015/16, el cultivo de maíz proyecta un radio de viabilidad de 30 km, en tanto que el de la soja es de 117 km. Es decir, un planteo de soja a más de 117 km de su destino comercial sería inviable económicamente, de acuerdo a las condiciones de rendimiento promedio, costos y precios proyectados en el contexto actual. En ese sentido, la frontera de viabilidad determinada por este radio se contrajo en las últimas tres campañas analizadas. En particular, en la campaña 2013/14 dicho indicador alcanzaba 300 km para el maíz y 275 km para la soja.

Cabe aclarar que, al contraerse la frontera de viabilidad, se incrementa la superficie donde los planteos productivos aumentan su nivel de riesgo. Según las proyecciones realizadas para la campaña 2015/16 del maíz, dicha área de inviabilidad representaría el 83% del total de la superficie maicera. En el caso de la soja, dicho porcentaje asciende al 44%.

 

Conclusiones
En las últimas tres campañas se observa una ampliación de la superficie donde, bajo las condiciones actuales, la actividad agrícola se torna económicamente inviable. Esta situación abarca a todas las zonas productivas y cultivos, incluso en aquellas regiones de mayor productividad y cercanas a puertos e industrias.

Los cálculos anteriormente mencionados demuestran que la agricultura argentina actual enfrenta problemas estructurales. Millones de hectáreas agroclimáticamente aptas para cultivo en muchas provincias, en esta campaña resultarán inviables económicamente. El negocio agrícola tendrá un ejercicio con resultados negativos debido fundamentalmente a la presión fiscal, al incremento de los gastos directos e indirectos, a la política cambiaria y a la continuidad de las restricciones comerciales. Esta realidad puede generar una reducción considerable en la intención de siembra 2015/16.

 

Fuente: Comunicado de prensa N° 16 de CREA

Trabajo rural

La contratación de personal para trabajar en el campo con una normativa única y arbitraria (ley 26.727)

La ley 26.727 (RNTA) en su 2º párrafo, establece una norma que no existe para ninguna otra actividad en la Argentina. Para el RNTA no puede separarse la figura del empleador de la sociedad que explote el establecimiento. La arbitraria ley determina que quien explota el establecimiento y lleva a cabo esta actividad comercial, debe ser, necesariamente, el empleador de los trabajadores afectados a desarrollar esas tareas.

Es en este punto donde radica la excesiva restricción que criticamos, porque impide la creación de empresas especializadas en brindar determinados servicios, con mayor eficiencia y mejores costos, todo lo cual impacta negativamente en la creación de más puestos de trabajo.

Esta situación puede y debe ser corregida por la vía reglamentaria, diferenciando cuáles son los servicios que deben ser considerados normales y específicos.

El artículo Nº 12 de la ley 26.727 (RNTA) restringe en forma excesiva la libertad que deben tener las empresas que explotan un campo (empresa principal) para encargar a otras empresas (empresa contratista) la ejecución de una parte de los servicios que hacen a la explotación del campo. Este enunciado pone de manifiesto una modalidad de funcionamiento muy particular, como lo mencioné, ya que restringe innecesariamente la posibilidad de contratar a otra empresa la ejecución de un servicio que hace a la actividad normal y específica propia del campo, como por ejemplo, el riego o la aplicación de pesticidas.

Esta misma ley en su 2º párrafo, establece esa norma mencionada anteriormente y que no existe para ninguna otra actividad en la Argentina. Dispone que la relación laboral de los trabajadores que dan servicios en el campo para el contratista (servicios correspondientes a la actividad normal), en realidad quede establecida bajo los parámetros de la ley con la empresa principal. De esta forma, el trabajador de la empresa contratista deberá ser considerado un trabajador de quien explote el campo por el simple hecho de estar realizando una tarea que hace a la explotación del campo.

Ahora bien, este hecho determina un supuesto distinto al contemplado en el art. Nº 15 de RNTA que prohíbe la provisión de mano de obra en forma directa. Pues, el 2º párrafo del mencionado art. Nº 12 no regula la provisión de mano de obra, solo regula la contratación de un tipo de servicio en particular, a saber: la contratación de servicios que hacen a la actividad normal y específica propia del establecimiento.

Cuando se contrata estos servicios, el empleador es quien explota el establecimiento y, en consecuencia, es la persona que debe soportar la carga de registrar la relación laboral conforme lo dispone el artículo Nº 7 de la ley 24.013.

Tampoco debe confundirse lo dispuesto en los párrafos 1º y 2º del artículo Nº 12 de RNTA. El 1º párrafo regula la responsabilidad solidaria entre la empresa principal y la empresa contratista cuando se decida contratar o subcontratar servicios que no hacen a la actividad normal y específica del campo como, por ejemplo, un servicio de seguridad. En estos casos, se establece la responsabilidad de la empresa principal por las deudas de la empresa contratista sin poner en cabeza de la empresa principal la relación laboral de los trabajadores afectados a los servicios contratados, mientras que, por el contrario, el 2º párrafo introduce la novedad legislativa de identificar quién debe ser el empleador frente a un tipo particular de servicios contratados.

 

Autor: Dr. Javier Adrogué del estudio Adrogué, Marques, Zabala & Asociados

Mancha marrón

Sugerencias de manejo de enfermedades en cultivo de soja para campañas con pronóstico de año “Niño”

Las enfermedades que afectan al cultivo de soja son causadas por virus, hongos, bacterias y nematodos. La diversidad de los agentes causales, como así también la prevalencia de las patologías que provocan, se incrementaron con el correr de los años, desde el ingreso de este cultivo al país. La expansión de la frontera agrícola, la ausencia de rotaciones, la uniformidad varietal, las prácticas que permiten la conservación de rastrojo en superficie, son algunos de los motivos que propician el problema. Sin embargo, no todas las enfermedades resultan limitantes en cada campaña, y en esto se suman a los anteriores dos aspectos importantes: las condiciones ambientales y el manejo del cultivo.

Las condiciones ambientales involucradas en la aparición y progreso de una enfermedad no se limitan a lluvias y temperaturas; influyen también otros factores como la humedad relativa, las horas de mojado foliar, heliofanía, vientos, humedad de suelo, fertilidad, altura de napas, entre otros. Sin embargo, con un pronóstico de precipitaciones frecuentes, anunciado ya para la próxima campaña (Servicio Meteorológico Nacional, 2015), existen ciertos aspectos en el manejo del cultivo que deberíamos considerar para prevenir el impacto sanitario de posibles epidemias.

Los suelos fríos y húmedos, así como la falta de oxígeno por planchado o la escasa disponibilidad hídrica, son condiciones que propician la aparición de enfermedades de pre y post emergencia (“damping off”). En estas situaciones, la variedad y calidad sanitaria de las semillas son características primordiales a tener en cuenta antes de la siembra. Por un lado, conociendo la presencia en el suelo del hongo patógeno Phytophthora sojae, la elección de un cultivar con resistencia genética es la medida adecuada para prevenir posibles problemas durante la implantación o el desarrollo del cultivo. Por otro lado, el análisis de calidad permite identificar los patógenos presentes en los granos, posibilitando la elección de un curasemillas específico que evite su introducción y progreso en el lote seleccionado. A través de este análisis también es posible conocer el poder germinativo y vigor. Valores óptimos de estos parámetros (por encima del 85%), sumado al uso de curasemillas de amplio espectro son condiciones necesarias para lograr un adecuado stand de plantas en situaciones en las que velocidad de germinación y emergencia de plántulas se ve reducida.

En los primeros estadíos vegetativos y debido a la presencia de inóculo en el ambiente, es posible detectar manchas foliares sintomáticas de algunas enfermedades. Este manchado suele ser de escasa relevancia debido a que las plantas se encuentran en pleno crecimiento, incrementando su altura, número de nudos y hojas. Sin embargo, en estas situaciones, es recomendable iniciar los monitoreos periódicos del cultivo que deberán intensificarse a partir de los estadíos cercanos a floración (cuando la producción foliar es menor).

Condiciones de lluvias frecuentes, alta humedad ambiente y horas de mojado foliar desde los últimos estadíos vegetativos y/o durante los reproductivos favorecen la aparición de algunas patologías foliares tales como bacteriosis, “mancha marrón”, “tizón de la hoja y mancha púrpura en semilla”, “mancha ojo de rana”, “mildew”, “roya de la soja”, “oídio”, entre otras de menor importancia. Variedades susceptibles, temperaturas altas y más de ocho horas de mojado foliar son condiciones óptimas para el progreso de “mancha ojo de rana” y el “tizón de la hoja”; humedad ambiente alta y temperaturas de alrededor de 20ºC predisponen la aparición de enfermedades como “mancha marrón”, “mildew”, “roya de la soja”, “oídio”. Monitoreos periódicos del cultivo a partir de esta etapa resultan indispensables para la identificación de las problemáticas y su manejo eficiente conociendo los niveles de incidencia y severidad.

Para reducir las potenciales pérdidas que provocan la mayoría de las enfermedades que aquí se mencionan se dispone de fungicidas foliares que deben ser aplicados considerando principalmente los umbrales de daño y la existencia de condiciones ambientales predisponentes para su progreso. El uso de fungicidas ignorando estas pautas redunda en un gasto innecesario y en el posible desarrollo de resistencia por parte de los patógenos.

Las lluvias abundantes también contribuyen a la aparición de enfermedades que afectan raíces y tallos (en lotes donde el inóculo está presente y las variedades son susceptibles). Entre estas, el síndrome de la muerte súbita se presenta como la más prevalente y problemática en las últimas campañas. Cuando las precipitaciones están acompañadas con temperaturas frescas durante los primeros estadíos reproductivos del cultivo, también es probable la aparición de la “podredumbre húmeda del tallo”.

Otras enfermedades que podrían afectar el cultivo en condiciones de abundantes precipitaciones pero con temperaturas cálidas, son “cancro del tallo” (Diaporthe phaseolurum var. meridionalis y Diaporthe phaseolurum var. caulivora) y “podredumbre marrón” (Cadophora gregata). El uso de cultivares con resistencia genética o buen comportamiento es la estrategia de manejo disponible para muerte súbita y cancro del tallo; mientras que para la podredumbre húmeda se recomiendan prácticas como fecha de siembras tempranas, uso de cultivares de grupos de madurez cortos, espaciamiento de entresurcos.

Por último, las altas temperaturas y humedades relativas elevadas durante los últimos estadíos reproductivos (R5 en adelante) predisponen a un mayor deterioro de la calidad de semilla, el cual se incrementa con demoras en el tiempo de cosecha. Con estas condiciones es frecuente encontrar patógenos como Fusarium, Phomopsis, Colletotrichum, Aspergillus, Penicilium, Alternaria, Cercospora, géneros que afectan el poder germinativo y el vigor de los granos, lo cual debe ser tenido en cuenta en las siembras de la siguiente campaña.

Ante la posibilidad de un año “Niño”, las sugerencias de manejo para procurar evitar pérdidas importantes de rendimiento a causa de enfermedades en el cultivo de soja son:

  • Seleccionar cultivares con buen comportamiento frente a las principales enfermedades detectadas en la región y en el lote a sembrar.
  • Analizar la calidad de las semillas a utilizar y definir el tratamiento de las mismas con fungicidas curasemillas.
  •  Realizar monitoreo del cultivo periódicamente, incrementando su frecuencia ante condiciones predisponentes y/o a partir de floración.
  •  En el caso de no contar con una variedad resistente y alcanzar los umbrales de daño de una determinada enfermedad foliar, ante la inminencia de continuidad de condiciones climáticas predisponentes para la misma, seleccionar un fungicida y realizar aplicaciones oportunas. Son numerosos los productos registrados para el control de enfermedades foliares en soja y la decisión de aplicación y del tipo de producto a utilizar debe ser tomada junto a un asesor dependiendo de los niveles de incidencia y severidad, el estado fenológico del cultivo, estado general del lote y las condiciones ambientales.

Autores: Ing. Agr. Silvia Distéfano, Ing. Agr. Laura Gadbán e Ing. Agr. Lisandro G. Lenzi

Fuente: INTA EEA Marcos Juárez

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La participación del Estado en la renta agrícola es del 94,1%

El índice FADA del mes de septiembre registra otro récord de participación del Estado en la renta agrícola argentina. Termómetro del campo. Explicaciones e impactos de este dato.

Que el Estado participe del 94,1% de la renta agrícola significa que la sumatoria de los tributos (provinciales y nacionales, incluidos los derechos de exportación) y los costos de intervención (efecto ROEs en trigo y maíz), representan $94,10 de cada $100 que genera de renta una hectárea promedio en Argentina.

La renta es lo que vale la producción menos los costos, en otras palabras, el resultado que se obtiene al restarle los costos de producción, comercialización y transporte al valor de la producción a precios internacionales.

La producción y costos de la hectárea se calculan utilizando los rindes, costos y distancias al puerto promedio a nivel nacional para los cultivos de soja, maíz, trigo y girasol y ponderándolos por la participación de estos cultivos en el área sembrada nacional. Así, se obtiene la renta, la que se distribuye en el resultado de la producción después de impuestos, la renta de la tierra y la participación del Estado.

El incremento de la participación del Estado con respecto al 93,5% de junio de 2015 y al 81,7% de hace un año, se debe a la combinación de factores como la caída de precios de las commodities agrícolas y a que la devaluación fue menor al incremento de costos.

En el último año, la soja cayó un 18,6% en dólares, mientras que el maíz bajó apenas un 0,6% (había bajado anteriormente) y el trigo bajó un 20,4%; al tiempo que la devaluación fue del 11%. Es decir, en el caso de la soja, el precio en pesos bajó un 10% mientras que los costos se incrementaron un 17,5%. Cabe aclarar que la caída de precios se viene dando desde 2012 y el atraso cambiario (devaluación menor a la inflación) ocurre prácticamente todos los años desde el 2004. Este atraso cambiario también complica a todos los sectores exportadores del país.

Fada

Distribución de la renta agrícola

Por el problema de rentabilidad que esta situación ha generado en los últimos años, solo paliado por el récord de cosecha, el valor de los alquileres de campos se han ido negociando a la baja. Principalmente, porque es el único ítem susceptible de bajar ya que no lo hacen los impuestos ni los costos. Por ello, para esta medición se ha relevado una baja promedio de entre el 20% y el 30% en el valor de los arrendamientos medidos en quintales de producto, por lo que si consideramos la caída del valor de los productos, en pesos, esta caída es incluso mayor.

La baja de los alquileres permite atenuar los números rojos del campo argentino, pero no alcanza para que el resultado después de impuestos en campo alquilado sea positivo. Para la hectárea promedio, con la superficie ponderada de soja, maíz, trigo y girasol, el resultado es de -$302 por hectárea, mientras que en campo propio es de +$227, representando menos de un 20% del promedio de los últimos 8 años.

La causa de esta pobre rentabilidad, además de la baja de precios, que llevan más de un 40% de caída desde los máximos, es la existencia de los derechos de exportación y las restricciones a las exportaciones (ROE), ambas medidas que los países competidores de Argentina no poseen. Para graficarlo, el trigo tiene un derecho de exportación del 23%, pero por efecto de los ROE vale en el mercado interno U$S 35 menos de lo que debería valer (costos de intervención). Por esta razón, el productor de trigo termina recibiendo en Argentina un 58% del precio internacional. Algo muy similar ocurre con el maíz, en lugar de ser el 58% es el 59%. Mientras que recibe un 65% en el caso de la soja. Un productor en Uruguay o Brasil recibe un valor más cercano al 100%.

Estos datos, más allá de ser una mala noticia y un problema para los productores agropecuarios, generan un efecto negativo trascendente para la sustentabilidad del sistema productivo agrícola. Esto porque cada vez se rotan menos los cultivos, sembrándose más soja y menos trigo y maíz. Esta menor rotación genera pérdida de carbono en el suelo y malezas resistentes a herbicidas, que a su vez requiere que se apliquen más agroquímicos.

Pero además de ser una mala noticia para los productores y para el suelo, debería ser una preocupación para las economías y el empleo del interior, ya que la dinámica de la construcción y el comercio dependen en gran medida de los recursos genuinos originados en el suelo argentino.

 

Fuente: Fundación Agropecuaria para el Desarrollo de Argentina (FADA)