Rendimiento agrícola en el norte cordobés: cifra récord aunque menos rentabilidad

El Ing. Agr. Carlos Arnold, asesor técnico de la Sociedad Rural de Jesús María, habló en una entrevista sobre la fuerte caída de los granos y la necesidad de diversificar la producción, entre otras temáticas abordadas.

Carlos, ¿cómo fue la cosecha de soja en el norte provincial durante esta última campaña?

– La cosecha fue récord. Lejos, la mejor cosecha de los últimos años. Desde el año 2000 que no teníamos estos rindes tan parejos y un promedio tan alto. El promedio en la zona estuvo entre los 40 y 44 quintales y el pico de rendimiento fue de 50. Sin embargo, el ingreso por hectárea fue menor que el año pasado. Hace un año, se llegó a vender el quintal de soja a $2.500; hoy se está vendiendo a $1.500, $1.450 dependiendo el valor del flete. Es mucho menor el ingreso por hectárea.

¿A qué pensás que se debe esta reducción de ingresos por hectárea?

– El problema es la caída de los precios internacionales. Al existir sobreoferta, no va a haber mejoras en el corto y mediano plazo. Sí puede haber una mejora temporal entre noviembre y diciembre. En esos meses, las aceiteras y demás compradores suelen quedarse sin stock y pagan un poco más. Ahí puede haber un suba de 5 a 10 dólares por hectárea.

¿Al productor le conviene guardar su cosecha hasta noviembre entonces?

– Pasa que no es mucha la diferencia; depende de cada situación. Hay gente que no puede especular porque no tiene la posibilidad directamente. Además, el costo financiero es prácticamente el mismo. Por eso, lo importante es tener una canasta de productos.

– ¿A qué te referís con tener una canasta de productos?

– El productor debería abarcar varios productos, no solamente soja y maíz. Tener algo de vacas, cerdos, garbanzo, trigo. Si tenés varios productos, podés ir eligiendo qué vender.

– ¿Sugerís ir combinando lo agrícola con alguna actividad ganadera?

– Totalmente. La relación granos/carne es excelente. De hecho, la transformación del maíz en carne vacuna está siendo histórica. Al productor le conviene, porque le permite tener un flujo financiero más parejo. El que solamente hace agricultura tiene un ingreso anualizado y lo tiene que distribuir durante todo el año. En cambio, si combina con ganadería, puede ir comprando, vendiendo y engordando durante todo el año. Eso le posibilitará hacer ventas periódicas y manejar mejor su capital financiero.

– Volviendo a la soja, ¿pensás que la cosecha récord se debió a una mayor superficie sembrada o a que hubo un uso más eficiente de los insumos tecnológicos?

– Yo creo que es una sumatoria de cuestiones agroclimáticas, más todo lo que se viene haciendo en términos de genética y manejo de lotes. Ha sido un año climático excelente ya que hubo mucho mejor radiación en la zona. Durante el anteaño, hubieron muchos días nublados y al no haber demasiada radiación, se produjo una merma de rinde. Este año, en cambio, las condiciones climáticas fueron óptimas.

– Esta sumatoria de factores climáticos, ¿también benefició a la cosecha de maíz en la zona?

– Al maíz se lo empezó a cosechar a mediados de junio. Las expectativas de rinde son mejores que las del año pasado por este tema de la radiación. El anteaño, al contrario, llovió muy seguido y por eso los rindes fueron menores. El exceso de agua no es bueno para el maíz.

– Y en términos de rentabilidad, ¿cómo viene el maíz?

– Aunque los rindes son bastante buenos, el maíz va a pérdida seguro por el bajo precio que tiene hoy por hoy. O sea, está totalmente deprimido por los valores internacionales. Los productores van a perder plata o van a salir hechos en el mejor de los casos. Lamentablemente es así, por más que los rindes sean altos.

– ¿A qué te referís con esto?

– Que en la actualidad el maíz no vale nada. Para que te des una idea: producir hoy una tonelada de maíz te cuesta $3.600 y llevarla al puerto, $3.500. O sea, todo lo que vos invertís para producir, lo terminás perdiendo en flete. Por tonelada, el productor pierde $400 en transporte y sólo le queda $450, $500 de ganancia. No es nada.

– Con respecto al trigo, ¿ya empezó a sembrarse en la zona?

– Sí, ya empezó. Sin embargo, no es mucho lo que se sembró. Se frenó por la falta de lluvias en el mes de mayo. Si hubiese habido más precipitaciones, los productores estarían más estimulados al asegurarse buenos nacimientos.

 

El garbanzo como cultivo alternativo

– Carlos, ¿qué otro cultivo de invierno se sembró en la zona además del trigo?

– Se ha sembrado bastante garbanzo y hay buenas expectativas. Hoy por hoy, es el único producto que te permite tener un margen de ganancias, siempre y cuando te salga todo bien. El garbanzo tiene algunas complicaciones en la cosecha.

– ¿Cuáles son las complicaciones que presenta esta legumbre?

– El garbanzo se vende por calidad, no por cantidad. Puede pasarte que tengás todo listo y justo te llueva en los días en que estás por cosechar. Se pudre y pierde calidad. Más allá de eso, hoy hay muy buenas expectativas puesto que India tuvo una mala cosecha y sale a comprar nuestro garbanzo. En ese sentido, la demanda está firme.

– ¿Son muchos los productores de garbanzo en la región?

– Sí, son muchos. Por más que haya gente que le fue mal por cuestiones climáticas, hay garbanceros que hace años vienen haciendo un 20, 30% de superficie de invierno.

Fuente: Sociedad Rural de Jesús María

Claves para sembrar en campo alquilado

¿Trabajar en campo de terceros es un salto al vacío? Para buena parte de los productores la pregunta no tiene nada de exagerado y es su principal causa de insomnio. No hay dudas de que en las condiciones que impone el actual modelo económico, el riesgo a asumir no puede ser más alto. El interrogante sobre si sembrar es equivalente a tirarse al vacío se presenta después de haber concluido una de las campañas más decepcionantes de la historia: haber logrado rindes de excepción para perder plata o salir hechos. “En abril estábamos muy optimistas ya que habíamos logrado rendimientos de soja jamás esperados. Pero cuando terminamos de hacer las cuentas nos dimos cuenta que los 4000 kilos promedio eran equivalentes en ingresos a los 2700 kilos de la campaña anterior, donde perdimos el 17% del capital de trabajo. Y como los costos de flete y cosecha son superiores el quebranto que se viene para esta campaña será aún mayor. Estamos comenzando a cosechar el maíz tardío y de los 900 pesos la tonelada que hoy vale, el 68% se lo lleva el flete y la cosecha.”, razona Edgar Ramírez que trabaja desde hace años en campos del sur cordobés. Conclusión: ya no hay resto y la próxima campaña se juega en el mismo límite de la supervivencia empresaria.

Con el capital de trabajo seriamente afectado y con un horizonte en el que sobra la incertidumbre buena parte de los productores que siembran en campos de terceros están evaluando la continuidad de su negocio. Sin embargo, hay factores sobre los que todavía hay márgenes de maniobra como para acotar sustancialmente el riesgo de la actividad y seguir apostando. Los grupos CREA están trabajando sobre este tema y han identificado cinco aspectos claves: 1. Flexibilidad y creatividad en la negociación de los alquileres; 2. Prudencia en la financiación; 3. Aplicar un paquete tecnológico defensivo; 4. Tener muy presente el impacto fiscal; 5. Aumentar la seguridad del negocio tomando seguros de precios y climáticos.

En definitiva, todo apunta a tomar el riesgo de sembrar después de haberse blindado con una estrategia defensiva y muy conservadora.

 

1. Tecnología en su justa medida

La aplicación de la tecnología jugará un papel decisivo siempre teniendo en claro que la gran perdedora de la próxima campaña será la rotación. En algunos campos lo único rentable será la soja. “Es la primera vez que soy infiel a mi profesión. Siempre defendí la rotación, el buen cuidado del suelo y la fertilización. Pero la economía me ganó. Por primera vez voy a sembrar 89% de soja y 11% de maíz”, confiesa Agustín Braun que desde hace diez años alquila un campo en Teodolina, en el sur santafecino.

La utilización de insumos deberá ser conservadora en el sentido de aplicarlos en los umbrales en los que se tiene certeza de seguridad de respuesta. Julio Lieutier, asesor del CREA Seguí-La Oriental, del norte de Buenos Aires, indica que “quien decida hacer maíz debería aplicar la dosis de fósforo estrictamente necesaria para que ese nutriente no sea limitante de los rendimientos”. No recomienda aplicar para “subir” el contenido de nutriente en el suelo en esta campaña. Para el norte de Buenos Aires, ese umbral es 20 partes por millón.

Con respecto a nitrógeno, para muchos campos de esa zona, las curvas de respuesta indican que una dosis segura para la actual relación insumo-producto, sería 120 kilos por hectárea entre lo provisto por el suelo más el agregado por fertilización. Dosis mayores corren el riesgo de no ser rentables si el clima no acompañara, según el técnico. En materia de híbridos, será necesario elegir uno que combine alto potencial con estabilidad porque no pueden correrse riesgos de humedad a la siembra.

Sacar el pie del acelerador de la tecnología deberá realizarse con un criterio netamente profesional. De otro forma se pueden pagar costos demasiado altos. Atrasos y menos control de malezas e insectos puede generar daños que terminen por consumir la rentabilidad de los cultivos.

 

2. Financiar y repartir el riesgo

La mayoría de las empresas terminan esta campaña con la lengua afuera. Sin resto y algunas cargando un endeudamiento significativo. Para seguir en el negocio lo aconsejable es recalcular la dimensión del negocio y de las hectáreas trabajadas. Se impone saber si “nos da el cuero” y conocer con exactitud cuánto es el capital disponible para la operación. Recostarse excesivamente sobre los bancos y las tarjetas de crédito agropecuarias puede llegar a convertirse en un dolor de cabeza.

A pesar de esto la expectativa por una devaluación juega fuerte en la decisión de tomar financiamiento. Los que apuestan por una corrección del atraso cambiario durante el transcurso de la campaña enfrentarán el pago de cuentas con cheques diferidos y pagos a cosecha. Como la incertidumbre es mayúscula, teñida por el proceso electoral, están también los productores que observan a esta operación como excesivamente riesgosa. Una tasa del 30% anual en pesos puede convertirse en una tasa real muy alta si el tipo de cambio se ajusta menos. “Endeudarse para desarrollar un cultivo de grano grueso que promete renta nula o negativa es sinónimo de entrar en una espiral descendente difícil de frenar”, razona Santiago del Solar, miembro del CREA 30 de agosto-Mari Lauquen.

En este sentido y con la idea de repartir riesgos y encontrar nuevas fuentes de negociación algunas empresas han logrado acuerdos con agronomías locales para asociarlas en las siembras.

Y las que también se han adaptado a esta campaña tan crítica son algunos semilleros y empresas de insumos que están ofreciendo herramientas financieras atractivas para que el productor invierta en tecnología de punta.

 

3. Alquilar de acuerdo al contexto

El primer consejo si se está pensando en alquilar un campo para trabajar es: compre mucha yerba mate y ármese de bastante paciencia. “Para que las partes asuman la nueva situación de precios y márgenes se necesita de muchas horas de mate para madurar el problema”, opina Santiago del Solar. Los dueños de los campos vienen de diez años de un modelo de contratos que tendrán necesariamente que flexibilizar. No será fácil porque ellos tampoco están en una situación cómoda por las subas del impuesto inmobiliario, la tasa vial y Bienes Personales además del costo de vida.

A lo que se apunta es flexibilizar las posiciones y encontrar un esquema win win donde todos ganan. Al respecto, para esta campaña se está negociando bajo una multiplicidad de alternativas que combinan los pagos en quintales fijos y variables según el rinde. “Los alquileres que se negocian en quintales fijos quedaron para los mejores campos del país donde los rendimientos son de 4000 kilos de soja y 12000 kilos de maíz. En el resto, hay que pensar en volver a los contratos a porcentaje y además, utilizar una tablita para definir cuál será ese porcentaje. El campo que valía 15 quintales, hoy no debería pagarse más de 10 quintales, y aquellos que valían 10 o 12 quintales, podrán pagarse 6 o 7 quintales”, agrega Willy Villagra director de Open Agro que siembra en campos de terceros.

En lotes más marginales de Entre Ríos se llegó a pactar acuerdos con un piso de cinco quintales por hectárea de soja a cuenta del 20% del rinde. En otros casos se establecen al comienzo los aportes de cada parte y luego se reparten los beneficios de manera proporcional. “En años críticos como estos, la flexibilidad y la confianza deben ser la base de la relación entre propietarios y arrendatarios”, afirma Gerardo Chiara, asesor de los CREA Alberdi y Bragado.

 

4. Seguros para clima y precios

Como parte de una estrategia defensiva para sembrar en campos de terceros se deberá analizar detenidamente la conveniencia de tomar seguros climáticos y de precios. Es una forma efectiva de disminuir los riesgos.

Aunque se deberá sacar bien las cuentas sobre las primas a pagar de los seguros climáticos, contra granizo o los seguros multirriesgo, lo cierto es que hay campos y zonas donde estos se justifican plenamente. Máxime en un año con probabilidad de ocurrencia del fenómeno El Niño.

Con respecto a la estrategia de comercialización, Julio Lieutier recuerda que es necesario tener hechos los cálculos de “precio de dolor”, es decir, el precio al cual cada cultivo permite nivelar costos con ingresos, si se obtienen los rindes de tendencia. Con ese dato, habría que estar atentos para capturar las oportunidades que ofrezca eventualmente el mercado en las próximas semanas. La idea es no quedar expuestos a los vaivenes de las cotizaciones de los granos. Es muy peligroso quedar expuestos a un final abierto sin haber tomado coberturas de precios.

Para disminuir los riesgos de tomar préstamos en pesos y acotar la tasa de interés algunos productores están cubriéndose con operaciones del Rofex, asegurándose una devaluación del 26,76% a julio de 2016.

Y por último, siempre está vigente la alternativa de diversificar los cultivos, aunque exista un fuerte consenso que la soja volverá a ser el cultivo con mayores posibilidades de renta positiva. Tanto el trigo como el maíz son los cultivos que tienen más para ganar de modificarse el actual esquema de retenciones y permisos de exportación. Quienes busquen la diversificación sembrando cultivo de nicho como pueden ser la arveja o la chía deberán analizar bien los contratos comerciales y el estado de oferta y demanda de estos mercados.

 

5. La lupa en los costos fiscales

Cuando la suerte de la campaña se define con márgenes muy estrechos vale tomar en consideración aspectos que antes se pasaban por alto. Por ejemplo, los saldos de IVA a favor pueden quedar como saldos irrecuperables en el tiempo. Esto ocurre cuando la cosecha no acompaña y se producen pérdidas. En estos casos el IVA no se puede recuperar al liquidar el impuesto a las ganancias. De más está decir que en una situación de pérdida tampoco se podrá recuperar el 2,5% de la retención de ganancias que se realiza en la venta del grano. En definitiva, al no haber ganancias estos saldos quedarían como un costo, pero un costo que no se tuvo en cuenta al plantear los números del cultivo.

Por su alto costo de implantación, protección y transporte el cultivo del maíz es el que más riesgo tiene de dejar saldos a favor irrecuperables. La soja al ser un cultivo más barato y rentable tiene menos posibilidades que el Fisco termine inmovilizando el capital de los productores.

Un tema a estudiar detenidamente y que en principio evitaría alguno de estos costos fiscales es el canje de insumos por granos. Es una alternativa que pueden utilizar sólo los productores que tengan grano disponible. El crédito de IVA a facturar por el proveedor de insumos se produce recién en el momento que recibe la entrega del grano. Por lo tanto se produce una compensación automática de los IVA de compra y venta.

Y en otro orden pero con el mismo concepto de cuidar hasta el último centavo habrá que prestar atención al manejo de la chequera en lo que hace al impuesto al cheque. Todo lo que se puede ahorrar en esta campaña de márgenes muy exiguos termina sumando en forma decisiva.

 

Autor: Félix Sammartino

Fuente: La Nación

La participación del Estado en la renta agrícola en junio fue del 93,5%

FADA publicó la última medición del Índice FADA de participación del Estado en la renta agrícola, afirma que el Estado se lleva $93,50 de cada $100 de renta que genera el campo.

El peso de los diferentes impuestos e intervenciones estatales sobre el campo argentino continúa creciendo. La participación del Estado en la renta agrícola ha saltado de un promedio del 74% – 75%, durante el periodo 2009- 2013, al actual 93,5%. El motivo de este salto no ha sido el incremento de los impuestos, sino la permanencia de tributos como los derechos de exportación, provenientes de un contexto con un tipo de cambio real alto y buenos precios de los commodities agrícolas. La situación actual es muy distinta: atraso cambiario, inflación y caída de los precios internacionales.

Si se toma como ejemplo la soja, se puede ver que hoy vale el 55% de lo que valía en septiembre de 2012, es decir, casi la mitad que hace 3 años. Esto provoca que la renta que genera una hectárea se reduzca y la participación del Estado crezca, ya que el derecho de exportación, el tributo más importante, actúa sobre el valor bruto, es decir, no tiene en cuenta los costos para producir, comercializar, transportar y administrar la producción.

Gráfico 1

Que el Estado se apropie del 93,5% de la renta agrícola significa que la sumatoria de los tributos (provinciales y nacionales) y los costos de intervención, representan $93,50 de cada $100 que genera una hectárea promedio. La renta es lo que vale la producción menos los costos, es decir, el resultado que se obtiene al restar los costos al valor a precios internacionales de la producción de esta hectárea.

La producción y costos de esta hectárea se calculan utilizando los rindes, costos y distancias al puerto promedio a nivel nacional para los cultivos de soja, maíz, trigo y girasol y ponderando los por la participación de estos cultivos en el área sembrada nacional.

Así, se obtiene la renta, la que se distribuye en el resultado de la producción, la renta de la tierra y la participación del Estado.

Gráfico 2

Los costos de intervención, principal consecuencia de las restricciones a la exportación aplicadas por el gobierno Nacional (ROE), generan importantes efectos negativos en los mercados de trigo y maíz. Hoy el maíz se vende al 78% de su precio teórico en el mercado interno (efecto ROE) y al 62% de su precio internacional (efecto ROE más efecto derechos de exportación). Mientras que el trigo se vende al 63% de su precio teórico dentro de Argentina y al 48% de su precio internacional. Es por ello que muchas veces los productores dicen que tienen una “retención” efectiva de 48% en maíz y 52% en trigo.

Este tema de precio se traduce en un problema de rentabilidad y en incentivos negativos a cultivar maíz y trigo. El problema radica en la necesidad de sembrar estos cultivos por el bienestar de los suelos. Por un lado, el maíz y el trigo aportan materia orgánica a la tierra, mientras que cultivos como la soja la extraen. Por otro lado, la rotación es buena para controlar las malezas, si se cultivan las mismas especies muy seguido aparecen malezas resistentes y se deben utilizar más agroquímicos y más fuertes para matarlas. Por lo que el problema de precio y rentabilidad se convierte en un desafío para la sustentabilidad de la producción agrícola. Hoy se siembran 5 hectáreas de soja por cada una de maíz, cuando la relación debería estar lo más cerca de 1 posible; y se están cultivando la mitad de las hectáreas de trigo que en 2002 – 2003.

Que el índice FADA mida la participación del Estado en el 93,5% expone un problema de rentabilidad muy grande y explica el descontento de los productores rurales en todo el país. La campaña que viene se van a cultivar menos hectáreas, más soja, menos maíz, menos trigo, con menos tecnología y menos fertilización. Y la problemática se potencia en las economías regionales.

El país necesita un cambio urgente de políticas públicas para revertir esta situación, mejorar la sustentabilidad, producir más, exportar más y generar más empleo. Es necesario que los políticos que toman las decisiones comprendan que el tema excede al bolsillo del productor agropecuario, que afecta al suelo que le dejamos a nuestros hijos, que afecta de manera directa a las economías del interior, que incide sobre las exportaciones y la disponibilidad de dólares y que toca de manera directa a la generación de empleo genuino.

Con las políticas correctas, se podrían generar medio millón de puestos de trabajo en todo el país.

 

Fuente: Fundación Agropecuaria para el Desarrollo de Argentina (FADA)

Mercado de la tierra, clave en la producción

En los últimos 20 años el precio de la tierra en la zona núcleo pampeana aumentó aproximadamente cinco veces, pasando de U$S 3.000 a más de U$S 15.000 por hectárea. Los arrendamientos siguieron una tendencia similar: en la zona núcleo se pasó de unos 8 quintales de soja la hectárea a mediados de los años 90, a 20 quintales en los últimos años. Sin embargo, con precios de granos a la baja y costos crecientes esta tendencia se ha revertido parcialmente con precios de alquileres en alrededor de 15 quintales la hectárea.

El mercado de alquiler de tierras también ha crecido notablemente: más del 60% de la producción agrícola se hace hoy sobre tierras arrendadas. Esta tendencia a una mayor separación entre la propiedad y el control de la tierra es frecuente en la agricultura moderna. Por ejemplo, en el “cornbelt” de los Estados Unidos la proporción de tierra cultivada bajo alguna forma de arrendamiento es similar a la observada en la pradera pampeana. En general, un mercado de alquiler de tierras dinámico y competitivo introduce importantes incentivos para un uso eficiente de los recursos.

Sin embargo, muchos analistas identifican en el mercado de tierras una injustificada extracción de rentas por parte de los propietarios. Debe notarse que cuando un factor tiene una oferta fija (o casi) como la tierra, un aumento de su precio no induce mayor producción, a diferencia de lo que ocurre con otros recursos. Por lo tanto, sus propietarios perciben los aumentos de precio como una renta que no exige ninguna producción adicional. Esto lleva a la idea de que la obtención de rentas por parte de los propietarios no cumple ningún rol social relevante.

Este argumento es erróneo: cuando los propietarios alquilan sus tierras a quienes pagan más por ellas implica que estas personas son las que más valoran el recurso para su uso productivo. En la Argentina existen numerosos contratistas y operadores que compiten en el mercado de tierra y esto permite no solamente la producción agrícola, sino también algo que es mucho más importante: la correcta asignación de los distintos factores variables (trabajo, capital, conocimiento, insumos) a cada producción específica. Es decir, el funcionamiento del mercado de tierra permite no solo producir sino también decidir de manera eficiente qué producir en cada campo.

Esto es fundamental para comprender la dinámica de los precios en el mercado de tierras. Cuando un contratista quiere producir en tierra arrendada debe asignar recursos variables y remunerarlos en condiciones de competencia. Entonces, al ingreso total calculado le debe descontar esta remuneración y el excedente estará disponible para el pago de renta. Los operadores más eficientes en el uso de recursos tendrán menores costos, y serán entonces quienes tendrán mayor excedente y capacidad de pago de renta. En consecuencia, el factor tierra captura en el largo plazo las mejoras de precios de los productos y las ganancias de productividad por mejoras tecnológicas. Si la tierra no se asigna con base en el precio no hay forma de identificar eficientemente a los mejores productores.

El mercado de tierras puede ser visto entonces como un sofisticado mecanismo de selección que permite identificar a los productores que maximizarán el valor social de los recursos disponibles. Al mismo tiempo, permite seleccionar a aquellos propietarios que también están en condiciones ser productores eficientes, ya que la competencia en el arrendamiento los informa sobre el verdadero costo de oportunidad de su tierra. En síntesis, el mercado de tierras y su funcionamiento debería ser valorado como un elemento clave para explicar el exitoso comportamiento de la producción y la productividad del sector agropecuario argentino en las últimas décadas.

 

Autor: Daniel Lema, economista, investigador del Instituto de Economía del INTA y profesor de la UCEMA.

 

En Rosario repuntaron los precios de la soja y mejoraron las ventas

Luego de iniciar la rueda con una oferta de $1920, la propuesta de las fábricas trepó a $1950; según la BCR, se comercializaron 100.000 toneladas; leves bajas en la Bolsa de Chicago.

Pese a las leves bajas externas, el mayor interés de las fábricas posibilitó ayer el repunte del valor de la soja argentina en el mercado disponible. El movimiento alcista, que dejó una mejora de $30 por tonelada, tuvo como dato más significativo el incremento del volumen de ventas en el recinto de la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR), donde pasó de 40.000 a 100.000 toneladas.

En el inicio de la jornada, las fábricas retomaron la actividad en el mismo lugar en el que la habían clausurado en la rueda anterior y así propusieron $1920 por tonelada de soja para las terminales de Timbúes, San Lorenzo, San Martín, General Lagos, Villa Gobernador Gálvez y de Ricardone. Sin embargo, en el transcurso de la tarde, elevaron la oferta hasta los $1950 y lograron captar la atención de los mismos vendedores que el lunes pasado, en plena tendencia alcista, se desprendieron de sólo 50.000 toneladas cuando el valor de la oleaginosa tocó, como ayer, los $1950.

La BCR indicó que por operaciones para entregas diferidas a septiembre y a noviembre, los compradores propusieron 222 y 228 dólares por tonelada de soja, respectivamente.

En los puertos del Sur de Buenos Aires los exportadores pagaron $1970 por tonelada de soja para Bahía Blanca, $10 menos que anteayer, y $1970 para Necochea, sin cambios.

Los contratos julio y noviembre de la soja en el Mercado a Término de Buenos Aires (Matba) perdieron ayer U$S 1,20 y 0,50, mientras que sus ajustes fueron de 217,80 y de 232 dólares por tonelada.

En la Bolsa de Chicago, las posiciones julio y noviembre de la soja finalizaron la rueda con bajas de U$S 2,12 y de 1,75, en tanto que sus ajustes resultaron de 360,73 y de 351,27 dólares por tonelada. La caída fue producto de una toma de ganancias de los fondos de inversión especuladores tras las importantes mejoras registradas por los precios de la oleaginosa entre la semana pasada y la rueda del lunes.

Pero más allá del movimiento técnico visto ayer en el último tramo de los negocios, la atención de los operadores estadounidenses se mantuvo centrada sobre el clima en el Medio Oeste, donde la siembra de soja está demorada por los excesos de humedad. Además, el mercado ya fijó su próximo punto de referencia en el martes próximo, día en el que el Departamento de Agricultura de los Estados Unidos publicará su informe trimestral con las existencias de granos al 1º de junio y el reporte sobre área sembrada. Ambos trabajos tendrán influencia sobre la formación de los precios.

 

Debilidad estructural

Los precios del maíz tuvieron ayer otra jornada de debilidad, producto de una demanda bien abastecida, por un programa de compras que evidencian un importante adelanto respecto del año pasado (como se amplía por separado). Los exportadores ofrecieron $870 por tonelada de maíz para Bahía Blanca, $10 menos que anteayer. La BCR indicó que para General Lagos la demanda volvió a proponer $830, mientras que por mercadería grado 2, sin descarga, pagaron $860, también $10 menos que en la rueda anterior.

La Bolsa de Cereales de Buenos Aires (BCBA) indicó que por maíz seco y con entrega en julio los consumos ofrecieron U$S 98 por tonelada en Baradero y U$S 86 en Chacabuco.

En el Matba, las posiciones julio y septiembre del maíz perdieron U$S 0,50 y terminaron la rueda con ajustes de 96,50 y de 103,50 dólares.

Tras dos ruedas alcistas, los precios del maíz cerraron ayer con leves bajas en la Bolsa de Chicago. En efecto, los contratos julio y septiembre retrocedieron U$S 0,40 y 0,20, mientras que sus ajustes resultaron de 144,28 y de 146,25 dólares. La toma de ganancias de los fondos y el mayor volumen de ventas concretado por los productores estadounidenses tras el repunte de los precios fueron los principales fundamentos bajistas para el cereal.

Acerca del trigo, la BCBA indicó ayer que los molinos pagaron entre 950 y 1580 pesos por tonelada, según calidad, procedencia y forma de pago de la mercadería.

En la zona de Rosario, los exportadores ofrecieron $930 por tonelada de trigo condición cámara, $20 menos que anteayer. Por cereal de la próxima cosecha, con ph 78 y un mínimo de 10,5% de proteína, se mantuvo estable, en 135 dólares.

Las pizarras del Matba mostraron alzas de U$S 4,30 y de 2 sobre los contratos julio y enero del trigo, cuyos ajustes resultaron de 108,30 y de 128,50 dólares por tonelada.

Luego de tres ruedas alcistas, el contrato julio del trigo estadounidense cerró con una baja de U$S 1,29 y de 2,12 en Chicago y en Kansas, donde el valor de ajuste fue de 190,33 y de 192,72 dólares por tonelada, respectivamente.

 

Sigue adelantada la compra de cereales 2014/15

  • Según el nuevo informe sobre comercialización agrícola publicado ayer por el Ministerio de Agricultura de la Nación, las compras y las exportaciones de cereales continúan adelantadas respecto de igual momento del año pasado.
  • Con nuevas compras semanales por 81.400 toneladas, los exportadores ya adquirieron 6.652.900 t de trigo, un 195,86% por encima de las 2.248.700 t adquiridas un año atrás. Acerca de las exportaciones, totalizan 2.925.400 t y superan en un 136,99% al volumen embarcado a igual fecha de 2014, de 1.234.400 t. Agricultura estima el saldo exportable 2014/15 en 7,2 millones de toneladas, pero hasta el momento fue autorizado un cupo de 4,2 millones para su despacho.
  • En cuanto al maíz, con nuevas compras por 401.600 t, los exportadores ya adquirieron 11.748.200 t, un 19,57% por encima de las 9.825.400 t de 2014. Los embarques suman 7.162.000 t, un 69,23% más que hace un año atrás, cuando se habían despachado 4.232.000 t.

 

Autor: Dante Rofi

Fuente: La Nación

Se estancó el proceso de recuperación del rodeo bovino iniciado en 2011

Las exportaciones argentinas de carne vacuna durante abril de 2015 se ubicaron en volúmenes significativamente inferiores a los registros de marzo; sin embargo, se ubican en niveles moderadamente superiores a los observados durante el cuarto mes de 2014.

Respecto al mes anterior, las exportaciones tuvieron una variación negativa en los volúmenes del (-13,5%); y, en la comparación interanual, se mostraron en niveles superiores a los de abril de 2014, creciendo cerca de un (+9,2%), considerando los volúmenes embarcados en toneladas peso-producto (no se incluyen menudencias y vísceras).

Los embarques de cortes enfriados, congelados, y carne procesada correspondientes a abril de 2015 totalizaron 11.7941 toneladas peso producto, por un valor cercano a 75,3 millones de dólares.

El precio FOB promedio por tonelada fue de U$S 8.932 para los cortes enfriados sin hueso; y de U$S 4.617 para los cortes congelados sin hueso. Los precios han sido levemente superiores a los registrados durante el último marzo para los cortes enfriados pero cayeron moderadamente, (-4,8%), para los cortes congelados.

Los aproximadamente 75,3 millones de dólares ingresados por exportaciones de carne vacuna en abril de 2015 resultaron (-14,7%) inferiores a los 88,3 millones de dólares obtenidos en marzo último; y también resultaron inferiores, (-14,4%), en relación a los aproximadamente 87,9 millones que se habían registrado en abril de 2014.

El precio promedio de exportación del cuarto mes del año 2015 es significativamente inferior, (-21,6%), al observado a lo largo del mes de abril del año 2014; y resultó levemente inferior, (-1,3%), al registrado en marzo de 2015.

Como consecuencia de la tendencia negativa de los precios, que tuvieron una variación del (-21,6%) al comparar los meses de abril de los últimos dos años, una expansión interanual del (+9,2%) en los volúmenes exportados se tradujo en una caída significativa, del (-14,4%) en el valor obtenido.

La República Popular China resultó el principal destino, en volumen, para la carne vacuna argentina durante los primeros cuatro meses del año 2015 con aproximadamente 13,1 mil toneladas, seguido por Chile, 9,0 mil toneladas; y luego por Israel, 7,2 mil toneladas.

En cuanto al valor de las divisas ingresadas, el principal mercado durante los primeros cuatro meses del año 2015 ha sido Alemania, que representa un (26,3%) del valor total exportado de carne vacuna enfriada, congelada y procesada en el periodo, seguido por China (17,5% del total), y Chile (15,1%).

Si se comparan los embarques de los primeros cuatro meses del año 2015 con los correspondientes al mismo período del año anterior, estos mostraron un comportamiento expansivo en relación a los niveles de actividad que se habían registrado en los principales destinos durante aquel período. Los destinos de China, Israel y Arabia Saudí crecen significativamente; en los destinos europeos, Alemania, los Países Bajos e Italia, también se observan importantes tasas de crecimiento de las exportaciones argentinas, y los mercados de Chile y Brasil crecen de forma más atenuada. Solo se observan caídas, de magnitud significativa, en los destinos de Rusia y Hong Kong.

Las mayores tasas de crecimiento de los volúmenes en relación a los registrados durante los primeros cuatro meses del año 2014 se observan en el mercado de China, (+257%), en Israel (+31%), en los Países Bajos (+23%) y en Arabia Saudí, que multiplicó por 5 sus importaciones de carne bovina proveniente de Argentina.

En los primeros cuatro meses del año 2015, se exportaron 47,2 mil toneladas netas de carne bovina enfriada, congelada y procesada, es decir, un 36% más que las 34,7 mil que se habían despachado entre enero y abril de 2014. De esas 12,5 mil toneladas más que se exportaron, China aportó más de 9 mil, Israel 1,7 mil, y Arabia 0,8 mil.

GRÁFICO: Argentina – Exportaciones de carne enfriada, congelada y procesada desde enero hasta abril 2015 – Destinos de los volúmenes exportados

El valor de las exportaciones de carne vacuna obtenido en abril de 2015 mostró una caída significativa, del (-14,7%), con respecto al mes anterior, que resultó de mayor magnitud que la contracción del (-13,5%) mostrada por los volúmenes. En relación al tercer mes del año, durante abril, se observaron precios con una leve tendencia a la baja, (-1,3%).

Dentro de la Unión Europea, en Alemania, se dio entre abril de 2014 y el cuarto mes del año 2015 un escenario de precios con tendencia decreciente, que mostraron una variación negativa significativa, (-27%). En Israel, los precios mostraron caídas más atenuadas al comparar los meses de abril de los últimos dos años (-3,7%); mientras que en el caso de Chile, los precios tuvieron una moderada caída interanual del (-5,6%). En China se observa una caída de los precios promedio cercana al (-9%) en los últimos doce meses; mientras que en Rusia los precios caen un (-27%) en el mismo período de tiempo.

Si analizamos el tipo de mercadería embarcada en abril de 2015, se observa, en relación al mes anterior, un comportamiento decreciente de los volúmenes exportados de carne enfriada (-11,7%); y una caída significativa de los volúmenes exportados de carne congelada sin hueso (-14,6%). En abril de 2015, no se registraron ventas al exterior de productos termoprocesados y conservas.

Fuente: FIFRA Informa

Ganadería: reducción de stock y menor rendimiento en la región

Existencia bovina y rentabilidad en la provincia de Córdoba. Las razas predominantes en nuestro norte cordobés.

Según los últimos datos recabados, nuestra provincia cuenta con 4.681.786 vacunos en la actualidad. No obstante, el stock viene achicándose en todas las regiones a comparación de años atrás. Hace una década, Córdoba tenía casi 7.000.000 de cabezas, es decir, un 30% más. Es realmente significativa la diferencia.

La disminución del stock se debe básicamente a cuestiones de rentabilidad. Hay campos que han dejado de ser ganaderos para convertirse en lotes agrícolas. Pero no creo que la agricultura sea la única causa. Otros agravantes han sido los incendios y sequías de los últimos años. Es decir, hay mucha hacienda que se ha perdido debido a estos últimos fenómenos.

Por otro lado, se está transformando el sistema de producción de invernada. Cada vez es más común el engorde a corral y los feedlots. Es decir, pequeñas superficies en donde se encierra gran cantidad de animales por metro cuadrado. De hecho, hay zonas que están vacías, despobladas. Tal es el caso de las Sierras Chicas, donde antes había muchísima más hacienda.

Más allá de esto, hay un retorno a la ganadería en la región, pero se trata de un proceso de recuperación que se está dando lentamente. Lo positivo es que la gente está empezando a transformar el maíz en alimento bovino; se le está dando un mayor valor agregado al grano en origen.

La realidad nos indica que no tenemos un alto rendimiento de nuestros rodeos de cría. De hecho, la taza de destete no supera el 60% en promedio. Con esto quiero decir que una vaca pare un ternero cada dos años.

En ese sentido, hay varias cosas que deberíamos corregir para que la ganadería vuelva a ser una actividad rentable. Por un lado, el productor debe asegurar una alimentación balanceada para su rodeo. Si el animal no come bien, deja de producir. Por otro lado, hay que contar con buenas prácticas de manejo y apuntar a la sanidad. Es decir, llevar un control de las enfermedades de acuerdo al protocolo sanitario establecido.

Según el último informe que realizó la SRJM, el 70% de los productores tiene menos de 100 cabezas y la tendencia -la media- son productores de 50 vacas. En el año, a esta persona le ingresan no más de $120.000 en bruto. Si bien tiene cierto respiro hoy por hoy, vive con lo justo. Es decir, además de los gastos comunes -luz, gas y agua-, debe costear el funcionamiento de su establecimiento: combustible, alambres, vacunas, postes, etcétera. Está complicado…

Las razas predominantes en el norte cordobés

La raza que prevalece en la región de sur a norte de la provincia, contra las sierras, es Angus principalmente. En tanto, en el área norte hay un mayor predominio de Brangus y Braford. También hay una destacada cantidad de rodeos Hereford. En el caso de la raza Limousin, solo hay algunos rodeos al norte de Córdoba.

Creo que no hay una raza bovina que sea mejor que otra en términos de genética y terneza de la carne, sino que es cuestión de gustos. Pero si yo tuviera que ser criador, elegiría Angus por tener una mayor capacidad de adaptación en la zona. En el caso de tener un campo muy duro por cuestiones climáticas o sanitarias, criaría Brangus o Braford. Pero no desmerezco a ninguna raza; cada una tiene sus virtudes.

Autor: Méd. Vet. Héctor Farina, coordinador de Asuntos Ganaderos de la SRJM

Afirman que el campo podría generar 500.000 nuevos puestos de trabajo en 4 años

En el campo dicen que tienen que darle una buena noticia al resto de la sociedad. Creen que en cuatro años podrían generar no menos de 500.000 puestos de trabajo directos e indirectos en granos, carne, lácteos y economías regionales. Sostienen que para llegar a esa cifra deberían dejarlo hacer lo que mejor sabe: producir.

Ésa es la principal conclusión de un trabajo elaborado por economistas de la Fundación Argentina para el Desarrollo Agropecuario (FADA) que se presentó ayer en la Cámara de Diputados en un encuentro organizado por la Fundación Barbechando, entidad dedicada a vincular productores con legisladores.

Según el informe, esa cantidad de nuevos puestos de trabajo podría abrirse si se eliminaran o redujeran los derechos de exportación a los cultivos, se terminara con el control de las exportaciones vía ROE y se reintegrara el IVA, entre otras medidas.

“El 35,6% de los trabajadores está ocupado en las cadenas agroindustriales”, dijo Ernesto O’Connor, economista de FADA. Esto incluye tanto a los que cosechan frutas en la Patagonia, por ejemplo, como a los que fabrican sembradoras en La Pampa gringa, pasando por los camioneros que transportan ganado o los que envasan bebidas. “En forma directa e indirecta hay 2,7 millones de trabajadores que pertenecen a la agroindustria”, estimó el economista.

O’Connor se lamentó de que en los últimos años creciera sólo el empleo público. Sostuvo que en 2006 había 2,5 millones de personas que trabajaban para el Estado, pero que ese número se elevó a 3,7 millones de personas ocho años después. “No digo que sea malo el empleo público, pero no genera bienes y servicios de calidad, cuando el sector privado no genera empleo se desaprovechan las capacidades del país”, dijo, y añadió: “Al próximo gobierno le van a faltar pesos [porque tiene que bajar la inflación] y dólares, necesitará reactivar las inversiones y la economía”.

Respecto de los cuestionamientos sobre el impacto fiscal que tendría una baja o eliminación de los derechos de exportación, David Miazzo, economista de FADA, dijo que sería compensado por un incremento de la producción de maíz y trigo. Eso, a su vez, aportarían mayor recaudación por Ganancias. Respecto del impacto en los precios de los alimentos derivados de esos cereales, estimó que podrían incrementarse apenas entre 3,28 y 8,83% (carnes) y 5% (pan). “Es poco si se lo compara con el crecimiento de la inflación en los últimos tiempos”, sostuvo.

La presentación del trabajo se hizo frente a una decena de diputados de la UCR, Pro, el Frente Renovador y FE. Entre otros estaban Juan Casañas, Patricia Bullrich, Gilberto Alegre, Christian Gribaudo, Carlos Brown, Cornelia Schmidt Liermann, Myriam Juárez y Federico Pinedo. El único legislador del Frente para la Victoria que estuvo presente, aunque se retiró antes del debate, fue Luis Basterra, presidente de la Comisión de Agricultura de Diputados.

Asistieron también los presidentes de CRA, Rubén Ferrero; de Carbap, Horacio Salaverri; de Acsoja, Rodolfo Rossi, y Asagir, Luis Arias; el vicepresidente de Aapresid, Pedro Vigneau, y directivos de Aacrea y de la Sociedad Rural Argentina, entre otros. También participó el secretario general de la Uatre, Gerónimo Venegas.

Los legisladores firmaron una declaración en la que se comprometieron a trabajar para fomentar políticas públicas que alienten la producción agropecuaria. “El próximo gobierno tendrá que llegar a un consenso con el Congreso”, opinó Gribaudo.

Tras la presentación, los diputados advirtieron que además de impulsar la creación de puestos de trabajo en la agroindustria se debería terminar con la informalidad en el sector.

“Hay 25.000 tareferos [trabajadores de la yerba mate], pero sólo están en blanco 5000”, dijo Schmidt Liermann.

En tanto, Juárez denunció que el Gobierno no acepta la compatibilidad entre el cobro de un plan social y la ocupación en un empleo temporal como los que se ofrecen en las tareas de cosecha. “Hace diez años que lo pedimos, pero la gente, por miedo a perder el plan porque teme no reingresar al sistema, prefiere no trabajar”, dijo la legisladora catamarqueña.

Venegas, por su parte, añadió que el Estado, luego de intervenir el Renatre, no combate el empleo en negro. “Usa la plata para pagarles sueldos a los de La Cámpora”, se quejó el líder de Uatre.

 

Impacto en el crecimiento

  • En el trabajo de FADA se estima que el aumento de los puestos de trabajo en el agro podría darse un tercio en granos, un tercio en carnes y otro tercio en las economías regionales.
  • Por la caída de la producción, los economistas de FADA calcularon que se perdieron 300.000 puestos de trabajo en los últimos cuatro años.
  • Con la eliminación de las trabas, creen que podría aumentar 40% la producción de leche y crecer 12% el stock ganadero.

 

Autor: Cristian Mira

Informe del USDA – Junio

El Departamento de Agricultura de los Estados Unidos publicó hoy su nuevo informe mensual de oferta y demanda de granos a nivel mundial. De las nuevas cifras del organismo lo más relevante es el recorte en las existencias finales estadounidenses 2014/2015, que pasaron de 9,51 a 8,97 millones de toneladas por el incremento de la molienda y el de las exportaciones. El dato oficial quedó por debajo de los 9,23 millones previstos por el mercado. No obstante, este recorte no modifica un escenario de elevadas reservas en EE.UU. y en el nivel mundial para la oleaginosa.

A continuación detallamos las principales cifras del nuevo trabajo oficial:

 

MAÍZ

Campaña 2014/2015

En su revisión del ciclo pasado, que dejó la cosecha récord de 361,09 millones de toneladas, el USDA redujo el uso doméstico de maíz en los Estados Unidos, de 299,65 a 299,01 millones de toneladas. Este único cambio influyó sobre el nivel de las existencias finales, que crecieron de 47,02 a 47,65 millones de toneladas, con lo que quedaron por encima de los 47,22 millones previstos por los operadores en la previa del reporte oficial.

Stock final en EE.UU. (en millones de toneladas)

USDA junio

USDA mayo Promedio privados

USDA 2013/2014

47,65

47,02 47,22

31,39

Fuera de las cifras estadounidenses, el USDA estimó la cosecha de Brasil en 81 millones de toneladas, por encima de los 78 millones previstos el mes pasado. En cuanto a la Argentina, el organismo calculó la producción en 25 millones de toneladas, por encima de los 24,50 millones del reporte anterior.

Producto de los incrementos en las cosechas sudamericanas, el USDA elevó de 996,12 a 999,45 millones de toneladas el volumen de la producción mundial de maíz y de 192,50 a 197,01 millones las existencias finales, con lo que éste último dato quedó muy por encima de los 192,52 millones previstos por el mercado.

Stock  final Mundial (en millones de toneladas)

USDA junio

USDA mayo Promedio privados

USDA 2013/2014

197,01

192,50 192,52

172,90

 

Campaña 2015/2016

En cuanto a la nueva campaña, el USDA estimó la cosecha de los Estados Unidos en 346,22 millones de toneladas, sin cambios respecto del mes pasado. A excepción del aumento del stock inicial, que pasó de 47,02 a 47,65 millones, no hubo cambios sobre el uso forrajero, que quedó en 134,63 millones; sobre el uso total, de 301,26 millones, y sobre las exportaciones, de 48,26 millones. Así, las mayores reservas iniciales pasaron directamente a las existencias finales, que crecieron de 44,35 a 44,98 millones de toneladas. Este dato, sin embargo, quedó por debajo de los 45,19 millones previstos por el mercado.

Stock final en EE.UU. (en millones de toneladas)

USDA junio USDA mayo

Promedio privados

44,98

44,35

45,19

Fuera de las cifras previstas para los Estados Unidos, el USDA estimó la cosecha de la Unión Europea (UE) en 68,14 millones de toneladas, por debajo de los 68,34 millones del mes pasado. Sus importaciones fueron calculadas en 12 millones y sus exportaciones en 2,50 millones, sin cambios respecto del informe anterior.

No hubo cambios sobre las cifras de Ucrania, dado que su cosecha y sus exportaciones fueron sostenidas en 26 y en 16 millones de toneladas.

Tampoco hubo modificaciones en las cifras de China, cuya cosecha fue sostenida en 228 millones de toneladas y sus importaciones, en 3 millones.

De igual modo, la producción de Brasil y de la Argentina fue sostenida en 75 y en 25 millones de toneladas, respectivamente, sin variantes.

En el nivel mundial, el USDA proyectó la cosecha en 989,30 millones de toneladas, levemente por debajo de los 989,83 millones de mayo. Sin embargo, las existencias finales fueron incrementadas de 191,94 a 195,19 millones de toneladas, con lo que quedaron por encima de los 191,90 millones previstos por el mercado.

Stock  final Mundial (en millones de toneladas)

USDA junio USDA mayo

Promedio privados

195,19

191,94

191,90

 

SOJA

Campaña 2014/2015

En la revisión de la campaña estadounidense récord, que dejó una cosecha de 108,01 millones de toneladas, el USDA elevó de 49,12 a 49,40 millones de toneladas la molienda; de 52,83 a 53,10 millones el uso total doméstico, y de 48,99 a 49,26 millones las exportaciones. Así, las existencias finales fueron estimadas por el organismo en 8,97 millones de toneladas, por debajo de los 9,51 millones del mes pasado y de los 9,23 millones previstos por el mercado.

Stock final en EE.UU. (en millones de toneladas)

USDA junio USDA mayo Promedio privados

USDA 2013/2014

8,97

9,51 9,23

2,50

En cuanto a la oferta sudamericana, el USDA estimó la producción de Brasil en 94,50 millones de toneladas, sin cambios respecto del mes pasado. En cambio, para la Argentina el organismo elevó su calculó de 58,50 a 59,50 millones de toneladas.

El volumen de las importaciones de China fue sostenido en 73,50 millones de toneladas.

En el nivel global, el USDA estimó la cosecha de soja en 318,25 millones de toneladas, por encima de los 317,25 millones del mes anterior. En tanto que las existencias finales fueron calculadas en 83,70 millones de toneladas, por debajo de los 85,54 millones del informe del mes pasado. El dato oficial de las reservas quedó por debajo de los 85,80 millones previstos por el mercado.

Stock  final Mundial (en millones de toneladas)

USDA junio USDA mayo Promedio privados

USDA 2013/2014

83,70

85,54 85,80

66,85

 

Campaña 2015/2016

La nueva cosecha de los Estados Unidos fue estimada por el USDA en 104,78 millones de toneladas, sin cambios respecto del mes pasado. En el resto de las variables, y teniendo en cuenta el recorte del stock inicial de 9,51 a 8,97 millones, el organismo elevó de 49,67 a 49,80 millones la molienda y de 53,19 a 53,33 millones el uso total, en tanto que mantuvo en 48,31 millones el saldo exportable. Tras estas modificaciones, las existencias finales fueron estimadas en 12,93 millones de toneladas, por debajo de los 13,61 millones del mes pasado y de los 13,25 millones previstos por el mercado.

Stock final en EE.UU. (en millones de toneladas)

USDA junio

USDA mayo

Promedio privados

12,93

13,61

13,25

No hubo cambios en el resto de las variables relevantes para el mercado global de la soja, dado que las lejanas cosechas de Brasil y de la Argentina fueron sostenidas en 97 y en 57 millones de toneladas, en tanto que las importaciones de China y de la UE fueron mantenidas en 77,50 y en 12,80 millones de toneladas, respectivamente.

Así, la producción mundial de soja fue proyectada por el USDA en 317,58 millones de toneladas, levemente por encima de los 317,30 millones del mes pasado, en tanto que las existencias finales fueron calculadas en 93,22 millones, por debajo de los 96,22 millones de mayo y de los 96 millones previstos por los privados.

Stock  final Mundial (en millones de toneladas)

USDA junio USDA mayo

Promedio privados

93,22

96,22

96,00

 

TRIGO

Campaña 2014/2015

En el repaso de la vieja campaña estadounidense de trigo, que dejó una producción de 55,13 millones de toneladas, el USDA redujo de 4,08 a 4,03 millones las importaciones; mantuvo en 4,35 millones el uso forrajero y en 32,57 millones el uso total, y redujo de 23,41 a 23,27 millones las exportaciones. Así, el stock final fue estimado en 19,39 millones de toneladas, levemente por encima de los 19,31 millones de mayo y casi en sintonía con los 19,38 millones previstos por el mercado.

Stock final en EE.UU. (en millones de toneladas)

USDA junio USDA mayo Promedio privados

USDA 2013/2014

19,39

19,31 19,38

16,05

Fuera de las cifras estadounidenses, el USDA elevó de 21,50 a 22,20 millones de toneladas las exportaciones de Rusia y mantuvo en 11,50 millones las ventas externas de Ucrania.

En el resto del informe no hubo grandes modificaciones y eso se demuestra en el volumen de la cosecha global, que pasó de 726,45 a 726,32 millones de toneladas, y en el de las existencias finales, que se redujo levemente al pasar de 200,97 a 200,41 millones, contra los 200,29 millones calculados por el mercado.

Stock  final Mundial (en millones de toneladas)

USDA junio USDA mayo Promedio privados

USDA 2013/2014

200,41

200,97 200,29

185,72

 

Campaña 2015/2016

Para la nueva campaña de los Estados Unidos, el USDA estimó la cosecha en 57,72 millones de toneladas, por encima de los 56,81 millones previstos el mes pasado y de los 57,43 millones calculados por el mercado en la previa del informe oficial. En el resto de las variables de la campaña, el organismo mantuvo las importaciones en 3,81 millones; elevó de 4,90 a 5,31 millones el uso forrajero y de 33,18 a 33,58 millones el uso total, y mantuvo en 25,17 millones el saldo exportable. Tras todas estas modificaciones, las existencias finales fueron calculadas en 22,16 millones de toneladas, por encima de los 21,58 millones del mes anterior y de los 21,72 millones esperados por el mercado.

Cosecha estadounidense (en millones de toneladas)

USDA junio USDA mayo Promedio privados

USDA 2014/2015

57,72

56,81 57,43

55,14

Stock final en EE.UU. (en millones de toneladas)

USDA junio USDA mayo

Promedio  privados

22,16 21,58

21,72

Del resto de las cifras publicadas por el USDA hoy destacamos lo siguiente:

  • La producción de Rusia fue elevada de 53,50 a 55 millones de toneladas, en tanto que sus exportaciones fueron incrementadas de 20 a 21 millones.
  • De igual modo, la producción de Ucrania fue estimada en 23 millones de toneladas, por encima de los 22 millones del mes pasado, en tanto que sus ventas externas fueron elevadas de 10,50 a 11,50 millones.
  • La producción de la UE fue elevada de 150,29 a 150,68 millones de toneladas, mientras que sus importaciones y sus exportaciones fueron relevadas sin cambios, en 5 y en 32,50 millones, respectivamente.
  • No hubo cambios en las cifras respectivas a Canadá y a Australia, dado que sus cosechas fueron sostenidas en 29 y en 26 millones de toneladas y sus exportaciones, en 20,50 y en 18,50 millones.
  • Para la Argentina el USDA estimó una cosecha de trigo de 11,50 millones de toneladas, por debajo de los 12 millones de mayo, en tanto que el saldo exportable fue reducido de 7,20 a 6,70 millones.

En el nivel mundial, el USDA elevó de 718,93 a 721,55 millones de toneladas su previsión sobre la cosecha de trigo, en tanto que las existencias finales fueron reducidas de 203,32 a 202,40 millones, pero quedaron por encima de los 201,75 millones esperados por el mercado.

Stock  final Mundial (en millones de toneladas)

USDA junio USDA mayo

Promedio privados

202,40

203,32

201,75

 

Fuente: Granar

La soja y el maíz se negociaron en alza en la Bolsa de Chicago

Las subas rondaron los 2 dólares; en Rosario la oleaginosa se cotizó a 1900 pesos.

La especulación en torno del clima húmedo en el medio oeste de los Estados Unidos, zona núcleo para la producción de granos gruesos, posibilitó ayer el repunte parcial de los precios de la soja y del maíz en la Bolsa de Chicago. En el nivel local, la oleaginosa se mantuvo estable en los niveles del viernes pasado, en tanto que el cereal se cotizó en baja.

Al cierre de las operaciones en el mercado estadounidense, las pizarras mostraron subas de U$S 2,38 y de 2,18 sobre los contratos julio y noviembre de la soja, cuyos ajustes resultaron de 346,95 y de 338 dólares por tonelada. A las lluvias caídas durante el fin de semana en buena parte de las zonas productoras, se sumó un nuevo pronóstico que anticipa precipitaciones por encima de los registros usuales para los próximos 8 a 14 días.

Con estos datos como argumento, los fondos de inversión especuladores adquirieron unos 5000 contratos de soja, equivalentes a 680.000 toneladas.

Tras el cierre del mercado, el Departamento de Agricultura de los Estados Unidos (USDA, por sus siglas en inglés) relevó ayer la siembra de soja 2015/2016 sobre el 79% del área prevista, por debajo del 86% de 2014 para la misma fecha y del 81% promedio de las últimas cuatro campañas. Además, el organismo ponderó el 69% de los cultivos en estado bueno/excelente, contra el 74% de igual momento del año pasado.

En el nivel local, las fábricas volvieron a proponer $1900 por tonelada de soja con entrega inmediata para las terminales ubicadas en el Gran Rosario, sin cambios respecto del viernes pasado. Por volúmenes más limitados que los adquiridos por las fábricas, los exportadores llegaron a pagar hasta $1920 para la terminal de Arroyo Seco, en tanto que en operaciones para entregas diferidas hacia agosto los compradores llegaron a convalidar $1930 por tonelada.

Las posiciones julio y noviembre de la soja en el Mercado a Término de Buenos Aires (Matba), sumaron U$S 1 y 0,80, mientras que sus ajustes resultaron de 218,30 y de 228,30 dólares por tonelada.

Respecto del maíz, en Chicago los contratos julio y septiembre subieron U$S 1,87 y 2,06, en tanto que sus ajustes fueron de 143,79 y 146,74 dólares por tonelada. Los especuladores adquirieron ayer unos 6000 contratos, equivalentes a poco más de 760.000 toneladas.

El USDA relevó el 74% del maíz estadounidense en estado bueno/excelente, sin cambios respecto de la semana pasada, pero por debajo del 75% vigente un año atrás.

En el mercado doméstico, los exportadores ofrecieron $960 por tonelada para la zona de Rosario, por debajo de los $1000 pagados durante la rueda del viernes pasado. Cabe señalar que en el último tramo de aquella rueda ya los compradores habían reducido sus propuestas a un rango de 950 a 980 pesos.

Las posiciones julio y septiembre del maíz en el Matba bajaron U$S 0,50 y 0,30, mientras que sus ajustes fueron de 106 y de 108,70 dólares.

Acerca del trigo, en la zona de Rosario la exportación volvió a pagar $1240 por trigo de calidad y entre 970 y 990 pesos por cereal condición cámara, sin cambios.

 

Autor:  Dante Rofi