Alerta roja para la agricultura nacional

El 83% del total de la superficie maicera y el 44% del área sojera se tornarían económicamente inviables.

Según un estudio desarrollado por AACREA, los resultados económicos esperados de la soja y del maíz para la campaña 2015/16 serían negativos para la mayoría de las zonas productivas si se obtienen los rindes históricos de cada región y si se mantienen los precios a cosecha que ofrecen los mercados a término.

Los cálculos realizados consideraron planteos productivos en campos arrendados según valores de alquileres para esta campaña y demuestran que en el 85% de los departamentos/partidos analizados, la producción de maíz y de soja sería económicamente inviable porque el rendimiento promedio zonal se ubica por debajo del rinde para cubrir los costos. En el caso del cereal, a nivel general, el rinde medio del maíz se encuentra 75% por debajo del rinde para cubrir los costos de producción. En la soja, el rendimiento medio es 40% menor al rinde para cubrir los costos. (ver mapa)

 

Incremento de rendimiento necesario para cubrir los costos de
producción de la soja respecto del promedio histórico para la
campaña 2015/16
Incremento de rendimiento necesario para cubrir los costos de producción de la soja respecto del promedio histórico para la campaña 2015/16

– Valores negativos (en tonos verdosos): indican que el rinde promedio es mayor al rinde necesario para cubrir los costos. – Valores positivos (en tonos rojizos): indican que el rinde promedio es menor al rinde necesario para cubrir los costos. Fuente: Movimiento CREA sobre la base de MinAgri, Rofex, EEI y fuentes privadas.

 

Resultados en campo propio
Para dar una mayor claridad de la dimensión de lo que acontece en la mayoría de las zonas productoras, también se analizaron planteos productivos en campo propio mediante el cálculo del radio de viabilidad. El radio de viabilidad se define como la distancia promedio desde el origen de la producción hasta los centros de comercialización en la que el rendimiento medio supera en un 5% al rinde para cubrir los costos.

De esta manera, para la campaña 2015/16, el cultivo de maíz proyecta un radio de viabilidad de 30 km, en tanto que el de la soja es de 117 km. Es decir, un planteo de soja a más de 117 km de su destino comercial sería inviable económicamente, de acuerdo a las condiciones de rendimiento promedio, costos y precios proyectados en el contexto actual. En ese sentido, la frontera de viabilidad determinada por este radio se contrajo en las últimas tres campañas analizadas. En particular, en la campaña 2013/14 dicho indicador alcanzaba 300 km para el maíz y 275 km para la soja.

Cabe aclarar que, al contraerse la frontera de viabilidad, se incrementa la superficie donde los planteos productivos aumentan su nivel de riesgo. Según las proyecciones realizadas para la campaña 2015/16 del maíz, dicha área de inviabilidad representaría el 83% del total de la superficie maicera. En el caso de la soja, dicho porcentaje asciende al 44%.

 

Conclusiones
En las últimas tres campañas se observa una ampliación de la superficie donde, bajo las condiciones actuales, la actividad agrícola se torna económicamente inviable. Esta situación abarca a todas las zonas productivas y cultivos, incluso en aquellas regiones de mayor productividad y cercanas a puertos e industrias.

Los cálculos anteriormente mencionados demuestran que la agricultura argentina actual enfrenta problemas estructurales. Millones de hectáreas agroclimáticamente aptas para cultivo en muchas provincias, en esta campaña resultarán inviables económicamente. El negocio agrícola tendrá un ejercicio con resultados negativos debido fundamentalmente a la presión fiscal, al incremento de los gastos directos e indirectos, a la política cambiaria y a la continuidad de las restricciones comerciales. Esta realidad puede generar una reducción considerable en la intención de siembra 2015/16.

 

Fuente: Comunicado de prensa N° 16 de CREA

La contratación de personal para trabajar en el campo con una normativa única y arbitraria (ley 26.727)

La ley 26.727 (RNTA) en su 2º párrafo, establece una norma que no existe para ninguna otra actividad en la Argentina. Para el RNTA no puede separarse la figura del empleador de la sociedad que explote el establecimiento. La arbitraria ley determina que quien explota el establecimiento y lleva a cabo esta actividad comercial, debe ser, necesariamente, el empleador de los trabajadores afectados a desarrollar esas tareas.

Es en este punto donde radica la excesiva restricción que criticamos, porque impide la creación de empresas especializadas en brindar determinados servicios, con mayor eficiencia y mejores costos, todo lo cual impacta negativamente en la creación de más puestos de trabajo.

Esta situación puede y debe ser corregida por la vía reglamentaria, diferenciando cuáles son los servicios que deben ser considerados normales y específicos.

El artículo Nº 12 de la ley 26.727 (RNTA) restringe en forma excesiva la libertad que deben tener las empresas que explotan un campo (empresa principal) para encargar a otras empresas (empresa contratista) la ejecución de una parte de los servicios que hacen a la explotación del campo. Este enunciado pone de manifiesto una modalidad de funcionamiento muy particular, como lo mencioné, ya que restringe innecesariamente la posibilidad de contratar a otra empresa la ejecución de un servicio que hace a la actividad normal y específica propia del campo, como por ejemplo, el riego o la aplicación de pesticidas.

Esta misma ley en su 2º párrafo, establece esa norma mencionada anteriormente y que no existe para ninguna otra actividad en la Argentina. Dispone que la relación laboral de los trabajadores que dan servicios en el campo para el contratista (servicios correspondientes a la actividad normal), en realidad quede establecida bajo los parámetros de la ley con la empresa principal. De esta forma, el trabajador de la empresa contratista deberá ser considerado un trabajador de quien explote el campo por el simple hecho de estar realizando una tarea que hace a la explotación del campo.

Ahora bien, este hecho determina un supuesto distinto al contemplado en el art. Nº 15 de RNTA que prohíbe la provisión de mano de obra en forma directa. Pues, el 2º párrafo del mencionado art. Nº 12 no regula la provisión de mano de obra, solo regula la contratación de un tipo de servicio en particular, a saber: la contratación de servicios que hacen a la actividad normal y específica propia del establecimiento.

Cuando se contrata estos servicios, el empleador es quien explota el establecimiento y, en consecuencia, es la persona que debe soportar la carga de registrar la relación laboral conforme lo dispone el artículo Nº 7 de la ley 24.013.

Tampoco debe confundirse lo dispuesto en los párrafos 1º y 2º del artículo Nº 12 de RNTA. El 1º párrafo regula la responsabilidad solidaria entre la empresa principal y la empresa contratista cuando se decida contratar o subcontratar servicios que no hacen a la actividad normal y específica del campo como, por ejemplo, un servicio de seguridad. En estos casos, se establece la responsabilidad de la empresa principal por las deudas de la empresa contratista sin poner en cabeza de la empresa principal la relación laboral de los trabajadores afectados a los servicios contratados, mientras que, por el contrario, el 2º párrafo introduce la novedad legislativa de identificar quién debe ser el empleador frente a un tipo particular de servicios contratados.

 

Autor: Dr. Javier Adrogué del estudio Adrogué, Marques, Zabala & Asociados

La participación del Estado en la renta agrícola es del 94,1%

El índice FADA del mes de septiembre registra otro récord de participación del Estado en la renta agrícola argentina. Termómetro del campo. Explicaciones e impactos de este dato.

Que el Estado participe del 94,1% de la renta agrícola significa que la sumatoria de los tributos (provinciales y nacionales, incluidos los derechos de exportación) y los costos de intervención (efecto ROEs en trigo y maíz), representan $94,10 de cada $100 que genera de renta una hectárea promedio en Argentina.

La renta es lo que vale la producción menos los costos, en otras palabras, el resultado que se obtiene al restarle los costos de producción, comercialización y transporte al valor de la producción a precios internacionales.

La producción y costos de la hectárea se calculan utilizando los rindes, costos y distancias al puerto promedio a nivel nacional para los cultivos de soja, maíz, trigo y girasol y ponderándolos por la participación de estos cultivos en el área sembrada nacional. Así, se obtiene la renta, la que se distribuye en el resultado de la producción después de impuestos, la renta de la tierra y la participación del Estado.

El incremento de la participación del Estado con respecto al 93,5% de junio de 2015 y al 81,7% de hace un año, se debe a la combinación de factores como la caída de precios de las commodities agrícolas y a que la devaluación fue menor al incremento de costos.

En el último año, la soja cayó un 18,6% en dólares, mientras que el maíz bajó apenas un 0,6% (había bajado anteriormente) y el trigo bajó un 20,4%; al tiempo que la devaluación fue del 11%. Es decir, en el caso de la soja, el precio en pesos bajó un 10% mientras que los costos se incrementaron un 17,5%. Cabe aclarar que la caída de precios se viene dando desde 2012 y el atraso cambiario (devaluación menor a la inflación) ocurre prácticamente todos los años desde el 2004. Este atraso cambiario también complica a todos los sectores exportadores del país.

Fada

Distribución de la renta agrícola

Por el problema de rentabilidad que esta situación ha generado en los últimos años, solo paliado por el récord de cosecha, el valor de los alquileres de campos se han ido negociando a la baja. Principalmente, porque es el único ítem susceptible de bajar ya que no lo hacen los impuestos ni los costos. Por ello, para esta medición se ha relevado una baja promedio de entre el 20% y el 30% en el valor de los arrendamientos medidos en quintales de producto, por lo que si consideramos la caída del valor de los productos, en pesos, esta caída es incluso mayor.

La baja de los alquileres permite atenuar los números rojos del campo argentino, pero no alcanza para que el resultado después de impuestos en campo alquilado sea positivo. Para la hectárea promedio, con la superficie ponderada de soja, maíz, trigo y girasol, el resultado es de -$302 por hectárea, mientras que en campo propio es de +$227, representando menos de un 20% del promedio de los últimos 8 años.

La causa de esta pobre rentabilidad, además de la baja de precios, que llevan más de un 40% de caída desde los máximos, es la existencia de los derechos de exportación y las restricciones a las exportaciones (ROE), ambas medidas que los países competidores de Argentina no poseen. Para graficarlo, el trigo tiene un derecho de exportación del 23%, pero por efecto de los ROE vale en el mercado interno U$S 35 menos de lo que debería valer (costos de intervención). Por esta razón, el productor de trigo termina recibiendo en Argentina un 58% del precio internacional. Algo muy similar ocurre con el maíz, en lugar de ser el 58% es el 59%. Mientras que recibe un 65% en el caso de la soja. Un productor en Uruguay o Brasil recibe un valor más cercano al 100%.

Estos datos, más allá de ser una mala noticia y un problema para los productores agropecuarios, generan un efecto negativo trascendente para la sustentabilidad del sistema productivo agrícola. Esto porque cada vez se rotan menos los cultivos, sembrándose más soja y menos trigo y maíz. Esta menor rotación genera pérdida de carbono en el suelo y malezas resistentes a herbicidas, que a su vez requiere que se apliquen más agroquímicos.

Pero además de ser una mala noticia para los productores y para el suelo, debería ser una preocupación para las economías y el empleo del interior, ya que la dinámica de la construcción y el comercio dependen en gran medida de los recursos genuinos originados en el suelo argentino.

 

Fuente: Fundación Agropecuaria para el Desarrollo de Argentina (FADA)

Maíz y sorgo en situación crítica

Los cultivos de maíz y de sorgo atraviesan una situación crítica que podría ser revertida con pocas medidas.

En estos días se debate cuál va a ser la superficie destinada al cultivo de maíz y de sorgo en la próxima campaña. El interrogante no es menor, ya que las distintas estimaciones indican una intención de siembra con tendencia a la baja.

Pareciera que con la expectativa que genera el cambio de gobierno las fichas estarían puestas en los maíces de segunda o tardíos, cuando se conozcan las medidas que podrían tomarse para el campo y la economía.

Con pocas medidas, el próximo gobierno (y este también) podrían revertir la caída y lograr que el área de maíz y de sorgo se mantenga o incluso se acreciente.

Para comprender esta situación deben analizarse por un lado los ingresos obtenidos y por el otro los costos de producción. Para comprender los ingresos, recordemos que estos se componen de rendimiento por precio. Los rendimientos de maíz de la campaña que está terminando están en niveles records gracias a que, a pesar de los problemas, el productor y su planteo agronómico lograron desarrollar el cultivo con el más alto nivel de tecnología y profesionalismo.

Pero, a nivel local el precio del maíz recibe un castigo que surge de los derechos de exportación y los ROEs. Los precios artificialmente bajos del mercado interno se potencian con la gran cosecha de maíz y sorgo lograda a nivel mundial, que llevó el precio internacional de estos granos a la baja. A igual distancia del puerto, en Argentina el productor percibe alrededor de 80 dólares por una tonelada de maíz mientras que en Brasil le pagan 115 dólares y en Estados Unidos 150 dólares.

Por lo tanto, para mejorar los ingresos, la solución que debería aplicar el Poder Ejecutivo es la rápida eliminación de los ROEs y todas las trabas que existen para exportar maíz, sorgo y todos los productos de su cadena de valor.

También deben eliminarse los derechos de exportación para todos los productos de la cadena. Está demostrado que son el impuesto más distorsivo que se puede aplicar a cualquier economía y que tienen como consecuencia la destrucción de la capacidad productiva.

Por el lado de los costos, es la primera vez en décadas que el costo del flete es el principal para una hectárea de maíz. Se calcula que a una distancia de 170 km del puerto, el transporte de un maíz de alto rendimiento cuesta más de 450 dólares por hectárea, mucho más que el alquiler o que la suma de todos los insumos.

Un componente importante del costo del transporte es el precio del gasoil, por el cual pagamos 1.5 dólares por litro, mientras que en Brasil y Estados Unidos ronda los 0.7 dólares. Los valores de las cubiertas para camiones también son altísimos, en nuestro país se paga alrededor de 1000 dólares por una cubierta, mientras que en Brasil y Estados Unidos cuestan alrededor de 400 dólares.

Los repuestos y el mantenimiento de la maquinaria agrícola también tienen un costo muy superior al de nuestros competidores en el mercado, como muestra podemos ver los precios de las cubiertas de los tractores 23.1 30, que en la Argentina valen alrededor de 2000 dólares, más del doble que en Brasil y en Estados Unidos.

Además, las trabas a las importaciones, sumado al problema del tipo de cambio, encarecen el costo de los insumos de base importada. Muchos importadores tienen que pagar su mercadería en dólares al contado y deben importar sin saber cuándo van a poder pagar al exterior. En síntesis, tenemos los costos más altos del mundo con los precios de granos más bajos del mundo.

El nuevo gobierno tiene la oportunidad de iniciar su mandato con una enorme cosecha de maíz y de sorgo, que se traduciría en mayor generación de empleo genuino y en un importante ingreso de divisas al país generadas por la exportaciones de maíz, sorgo y productos de su cadena de valor. Pero para ello es indispensable que se anuncien ya estas simples medidas que permitirían elevar los ingresos y bajar los costos.

 

Fuente: Maizar

El Niño más fuerte de los últimos 100 años llega con la peor de las intenciones

Arrasa ciudades del interior y daña el trigo, la cebada, la ganadería y la lechería; temor por la cosecha gruesa.

Está pronosticado como el fenómeno Niño más potente de los últimos cien años y sus consecuencias ya comenzaron a sufrirse en centros urbanos de las provincias de Buenos Aires y Santa Fe y, al mismo tiempo, su paso destructivo se trasladó al campo.

Las últimas y descomunales lluvias ya están afectando al trigo y la cebada por anegamientos o por el exceso de humedad que provocará menores rendimientos y calidad por la aparición de enfermedades fúngicas. Y en un futuro inmediato, con las intensas precipitaciones que se pronostican, se prevén demoras en el inicio de la siembra del maíz y la soja por falta de piso; la aparición de malezas, enfermedades y plagas, y problemas para el momento del traslado de la producción en caminos y rutas que ya están intransitables.

En la ganadería de la cuenca del Salado, según datos de Aacrea, la hacienda se está concentrando en las lomas con los inevitables problemas de hacinamiento. A su vez, también se retrasarán las siembras de verdeos de verano para generar las reservas forrajeras.

Y en los tambos, la actividad diaria se verá afectada -tal como ya ocurre en estos días- por la dificultad del ingreso de los camiones para recoger la leche.

“Éste es el fenómeno Niño de la categoría fuerte, más potente de los últimos cien años, y ya está en pleno desarrollo, señaló la Administración Nacional de Océanos y Atmósfera de los Estados Unidos (NOAA, por sus siglas en inglés), número uno en el mundo en información meteorológica”, dijo Anthony R. Deane, presidente de la consultora Weather Wise Argentina y además productor agropecuario.

Hay que recordar que El Niño es un fenómeno con lluvias mayores a las normales, originado con el calentamiento del océano Pacífico, y se divide en tres categorías: fuerte, moderado y débil. Según Deane, que hace referencia a la misma fuente, el segundo de estos fenómenos en importancia ocurrió en el ciclo 1997/98, (con inundaciones muy graves) y el tercero, durante la temporada 1972/73. “Saber qué pasó en esos años, sobre todo en 1997/98, ayudará al productor a tomar recaudos, pero no hay un Niño igual a otro”, agregó el productor.

Esta corriente abarca con mayor intensidad desde el centro y oeste de la provincia de Buenos Aires, centro-norte de La Pampa y la totalidad de Córdoba, Santa Fe, Chaco, Formosa, Entre Ríos, Corrientes y Misiones, y en menor medida, el noroeste argentino (NOA) y Mendoza.

Según el modelo de medición norteamericano que toma Deane, se calcula que desde septiembre a marzo caerán 760 milímetros en promedio general en las regiones citadas. Esto significa que totalizarían “cómodamente más de un 200% de anomalía sobre el promedio histórico”, agregó.

Pero Deane aclaró que estas lluvias serán oscilantes: los meses con más lluvias serán octubre próximo y marzo de 2016 y en menor medida, noviembre y diciembre.

 

Llegó antes

En tanto, el consultor privado y profesor de la cátedra de Climatología de la (UBA), Eduardo Sierra, coincidió en que se prevé un fenómeno Niño fuerte, “como lo han señalado con alarma agencias meteorológicas internacionales más importantes, entre ellas la citada NOAA y otra de Australia y ya ha dado pruebas tempranas de su poderío en los Estados Unidos, Asia y ahora en América del Sur”.

Explicó históricamente que El Niño empieza a gestarse en abril cuando se debilitan los vientos alisios y dos meses después se ven las manchas de aguas calientes frente a Perú. “Pero este año esas manchas se vieron en marzo”, señaló.

Respecto de la magnitud del fenómeno, Sierra fue más moderado: “Están hablando como la peor inundación en cien años y hace tres años hubo algo mucho peor, como la inundación de once millones de hectáreas en la cuenca del Salado”. Y explicó que ahora impacta más porque ha afectado más zonas urbanas.

Según el especialista, por el momento los cultivos que han sido afectados por las últimas lluvias son el trigo y la cebada, ya implantados.

Según Aacrea, en los partidos boaerenses de Pergamino, Bragado, Chacabuco, Chivilcoy y General Arenales, llovieron entre 200 y 400 milímetros en los últimos siete días, poniendo en riesgo a los cultivos de la cosecha fina.

Para Pablo Bressa, asesor del CREA General Arenales, la perspectiva de cómo se desarrollará la cosecha fina “es de regular a mala” teniendo en cuenta que el pronóstico de lluvias continuará en los próximos días.

Respecto de la cosecha gruesa Sierra dijo que nunca se ha visto que este fenómeno la afecte. “Ya ha habido episodios de inundaciones y las cosechas igual han sido grandes. El maíz y la soja se suelen sembrar en campos altos y eso no está afectado ahora y es raro que se afecte”, opinó.

Sobre la demora en la siembra, hay coincidencias entre los especialistas, pero con matices. Para Deane faltará piso, en tanto Sierra relaciona este atraso por una cuestión logística como es “la escasa maquinaria disponible”, en tanto el director científico de la Guía Estratégica para el Agro (GEA) de la Bolsa de Comercio de Rosario, José Luis Aiello, dijo que esa demora se dará “sobre todo en las siembras tempranas, porque hay mucha humedad en los perfiles de lo suelos, con excesos y anegamientos en muchas regiones y estos son períodos en donde la evapotranspiración es muy baja”.

 

Autor: Roberto Seifert

Fuente: La Nación

Nuevo Código Civil: ¿cómo afecta al arrendamiento?

El Dr. Domingo Viale, abogado especialista en Derecho Rural, presentó el pasado 20 de agosto en la Sociedad Rural de Jesús María las últimas novedades sobre el Régimen de Arrendamiento y Aparcerías rurales.

No todos los argentinos saben de la entrada en vigencia del nuevo Código Civil y Comercial argentino que rige a partir del 1º de agosto. Afecta a todas las formas de convivencia existentes en las que todos estamos insertos de alguna manera, ya sea desde un contrato de alquiler, un matrimonio o una sucesión. Esta falta de conocimiento se debe a que la aprobación y posterior legislación solo se realizó de la mano del oficialismo, a puertas cerradas y bajo nombres dudosos. En resumen, se han unificado los Códigos Civil y Comercial -antes separados-, derogando artículos y ofreciendo un código complicado, confuso y hasta contradictorio.

Lo que nos interesa en el ámbito agropecuario es nada menos que los contratos de arrendamiento, porque según las últimas estadísticas -no nos queda otra que creerlas- indican que un 60% de los campos en producción son arrendados, por lo que es de gran valor estar atentos a estos cambios.

Para comenzar, el Dr. Domingo Viale expresa firmemente el error en esta nueva normativa que se creó sin debate, sin puesta en común y que se basa únicamente “en eliminar artículos sin tener en cuenta el resto de las legislaciones”. El profesional afirma que “la idea de una reforma de ley tal como hubo en el año 1963 o 1980 (reforma de Ley de Arrendamientos) se basa en reemplazar normas oscuras e insuficientes por unas más contemplativas. La virtud o el destino de una ley es lograr una convivencia pacífica entre todos los miembros de la sociedad en todas las situaciones que se presenten, y claramente esta ley lo único que hace en enfrentar a las partes”.

Sin entrar mucho en detalles ya que la ley es muy amplia, el especialista nos introduce en los contratos de locación, partiendo del Art. 7 del nuevo código -correspondiente al Art. 3 de la anterior legislación-, y explica: “Las nuevas leyes supletorias no son aplicables a los contratos en curso de ejecución, con excepción de las normas más favorables al consumidor en las relaciones de consumo”. Esto significa que hay leyes y normas que no están en el Código Civil pero son explicadas por otras normativas que hay que tener en cuenta, en este caso si tenemos un contrato en curso las nuevas leyes que surjan no van a aplicarse a los mismos.

Como señala Viale, el Código “madre” es el Civil pero luego existen muchos otros que lo complementan, principalmente el comercial, el registral y el de sociedades. Al unir ambos códigos -Civil y Comercial- varios aspectos quedan unidos, por lo que algunos temas se ven atravesados por ambas materias y es, a partir de allí, que surgen las diferencias.

Si hablamos de constituir un contrato de arrendamiento, debemos recurrir a la Ley de Arrendamientos (Nº 13.246) pero también a la Ley de Alquileres (Nº 23.091) porque debería estar de acuerdo con esta también, aunque se especialice luego. Si partimos de esta última, podemos comenzar a ver las diferencias en lo que respecta al plazo mínimo de alquiler. En el Código anterior, el período mínimo era de dos años para contratar una locación urbana y de tres años para los restantes destinos. Lo que debemos suponer es que aquí se incluye el contrato rural, sin embargo, si vamos a la Ley 13.246 se estipula un mínimo de tres años, presentándose así la primera contradicción. “Las grandes empresas luchan para que se prohíba el contrato accidental de un año, pero nunca se habló de dos años, los productores saben que el mínimo es de tres años para lograr un uso y renta adecuados” explica Viale.

En cuanto al plazo máximo, que era de 10 años, ahora pasó a ser de 20 años en locación habitacional y 50 años para otros destinos. Nuevamente tenemos que suponer que aquí se está incluyendo al contrato rural. El abogado aclara: “Estos plazos hay que tomarlos con pinzas y aplicarlos con precaución en cada caso, no podemos hacer firmar a un hombre de 90 años un contrato a favor de su hijo por 50 años, en este caso hay que firmar el consentimiento del resto de los coherederos”.

Uno de los temas más cruciales es el del precio. Según el Código Civil es “cierto y en dinero” ¿pero qué ha cambiado aquí? El Artículo Nº 765 dice: “La obligación es de dar dinero si el deudor debe cierta cantidad de moneda, determinada o determinable, al momento de constitución de la obligación. Si por el acto por el que se ha constituido la obligación, se estipuló dar moneda que no sea de curso legal en la República, la obligación debe considerarse como de dar cantidades de cosas y el deudor puede liberarse dando el equivalente en moneda de curso legal”. Esto se traduce en que si el contrato se fijó en otra moneda que no sea el peso (generalmente dólares) se puede transformar en pesos según la cotización vigente (por supuesto no aclara si dólar oficial o paralelo).

Por otra parte, el Artículo Nº 766 establece como obligación del deudor la de entregar la cantidad correspondiente de la especie designada, lo que significa que si se fijó en dólares debe saldarse la deuda en la misma moneda. “¡Fenomenal incoherencia!”, exclama Viale, y agrega: “¿Qué nos respondió el ´legislador´ cuando preguntamos sobre esto? Lo resolverá la jurisprudencia” (conjunto de decisiones de los tribunales sobre una materia determinada, de las cuales se puede extraer la interpretación dada por los jueces a una situación concreta ). Significa que se puede estar hasta 12 años esperando, ver que sucedió en cada caso y de esta manera definir cuál de los dos artículos es el aplicable.

Como nadie va sentarse a esperar esto, lo que podemos aplicar es el “valor producto”. Los productores lo conocen y es bastante funcional, se utiliza el equivalente en pesos de QQ de soja, de maíz, kilos de novillos, litros de nafta, siempre rogando que ninguno de estos baje.

“Otro ítem de la ley que no se tiene en cuenta en los contratos de arrendamiento es la resolución anticipada. En esta época tan complica de precios, clima, políticas, más de uno puede querer ´saltar del barco´. Si utilizamos la del contrato de locaciones observamos que hay una ´multa´ de un mes y medio, cuando se resuelve el contrato después de seis meses”, comenta Viale. Y se interroga: “¿Pero cómo lo aplicamos al arrendamiento rural donde los pagos generalmente son semestrales? ¿Dividimos por mes? ¿Y si pagamos adelantado? Otro tema que los legisladores dejaron ´al azar y buena suerte´ del que use estos contratos.”

De esta manera el profesional resumen los aspectos más importantes, pero no por ello los únicos. Seguiremos estudiando y brindándoles la información necesaria a medida que se vaya poniendo en práctica, “no hay otra manera de entender lo inentendible”.

Autor: Prensa Marca Líquida Agropecuaria

Informe del USDA – Septiembre

El Departamento de Agricultura de los Estados Unidos publicó su nuevo informe mensual de oferta y demanda de granos en el nivel mundial. Sin el carácter sorpresivo del reporte de agosto en sus cifras, el organismo mostró volúmenes de existencias y cosecha estadounidense de maíz inferiores a los previstos por el mercado. Para la soja, en cambio, las cifras de EE.UU. dejaron un stock 2014/2015 menor al previsto, pero ese potencial impacto alcista fue opacado por una cosecha 2015/2016 proyectada por encima de la expectativa de los operadores, al igual que las existencias finales. Acerca del trigo, hubo datos bajistas por el importante aumento de la cosecha de la Unión Europea y de los países de la zona del Mar Negro.

A continuación detallamos los principales aspectos del nuevo informe del organismo estadounidense:

 

MAÍZ

Campaña 2014/2015

En su repaso por la campaña pasada, el USDA estimó las existencias finales de los Estados Unidos en 44,01 millones de toneladas, por debajo de los 45,02 millones del informe de agosto y de los 44,73 millones previstos por el mercado, en la previa del reporte oficial.

 

Stock final estadounidense (en millones de toneladas)

USDA septiembre USDA agosto

Promedio privados

USDA 2013/2014

44,01 45,02 44,73

31,39

Acerca de la oferta sudamericana, el USDA calculó la cosecha de Brasil en 84 millones de toneladas, sin cambios. Hoy, la Compañía Nacional de Abastecimiento (Conab), dependiente del Ministerio de Agricultura de Brasil, elevó de 84,30 a 84,73 millones de toneladas su previsión sobre la cosecha brasileña.

En cuanto a la Argentina, el organismo mantuvo en 26,50 millones de toneladas su previsión sobre la cosecha. Vale recordar que el jueves pasado la Bolsa de Cereales de Buenos Aires elevó de 26 a 26,30 millones de toneladas su previsión, mientras que el miércoles, la Bolsa de Comercio de Rosario incrementó su estimación de 25,80 a 27,30 millones.

En el nivel mundial, el USDA estimó la cosecha de maíz en 1007,47 millones de toneladas, contra los 1006,24 millones del informe anterior. Las existencias finales fueron calculadas en 197,21 millones, levemente por debajo de los 197,42 millones de agosto.

 

Stock final mundial (en millones de toneladas)

USDA septiembre USDA agosto Promedio privados

USDA 2013/2014

197,21 197,42 197,05

172,90

 

Campaña 2015/2016

Para el nuevo ciclo agrícola en los Estados Unidos, el USDA mantuvo sin cambios la superficie sembrada y el área que llegará a la cosecha, en 36 y en 32,85 millones de hectáreas. En cambio, redujo de 105,59 a 105,33 quintales por hectárea el rendimiento promedio nacional, pero lo dejó por encima de los 105,20 quintales previstos por los privados.

Así, el organismo proyectó la nueva cosecha estadounidense de maíz en 345,07 millones de toneladas, por debajo de los 347,64 millones del informe anterior y levemente por encima de los 345,43 millones previstos por el mercado. En el resto de las variables, el organismo redujo de 134,63 a 133,99 millones el uso forrajero y de 302,91 a 302,40 millones el uso total. El saldo exportable fue sostenido en 46,99 millones de toneladas. En el balance, las existencias finales fueron calculadas en 40,45 millones de toneladas, por debajo de los 43,53 millones del reporte anterior y de los 41,73 millones proyectados por los privados.

 

Producción estadounidense (en millones de toneladas)

USDA septiembre USDA agosto Promedio privados

USDA 2014/2015

345,07 347,64 345,43

361,10

 

Área cosechada en los Estados Unidos (en millones de hectáreas)

USDA septiembre USDA agosto Promedio privados

USDA 2014/2015

32,85 32,85 32,85

33,67

 

Rinde en los Estados Unidos (en quintales por hectárea)

USDA septiembre USDA agosto Promedio privados

USDA 2014/2015

105,33 105,95 105,20

107,33

 

Stock final estadounidense (en millones de toneladas)

USDA septiembre USDA agosto

Promedio privados

40,45 43,53

41,73

La oferta sudamericana fue mantenida sin cambios, dado que el USDA proyectó las cosechas de Brasil y de la Argentina en 79 y en 25 millones de toneladas, respectivamente.

Para la Unión Europea (UE), el USDA redujo de 62,25 a 58 millones de toneladas el volumen de la cosecha, mientras que elevó de 15 a 16 millones sus importaciones y achicó de 2 a 1 millón sus exportaciones.

La cosecha de Ucrania fue sostenida en 27 millones de toneladas, en tanto que sus exportaciones fueron elevadas de 17,50 a 18,50 millones, con lo que este país de la zona del Mar Negro se consolidó como el tercer mayor proveedor global del cereal, detrás de los Estados Unidos y de Brasil.

Para China el organismo estadounidense mantuvo el volumen de la cosecha en 225 millones de toneladas; sus importaciones en 3 millones, en tanto que sus existencias finales fueron elevadas de 90,21 a 90,41 millones.

En el nivel mundial, el USDA estimó la cosecha de maíz en 978,10 millones de toneladas, por debajo de los 985,61 millones del informe anterior. En tanto que las existencias finales fueron calculadas en 189,69 millones, por debajo de los 195,09 millones del mes pasado.

 

Stock final mundial (en millones de toneladas)

USDA septiembre USDA agosto

Promedio privados

189,09 195,09

193,44

 

SOJA

Campaña 2014/2015

En su revisión del ciclo anterior en los Estados Unidos, el USDA estimó las existencias finales en 5,71 millones de toneladas, por debajo de los 6,53 millones previstos en agosto y de los 6,07 millones calculados por los privados.

 

Stock final estadounidense (en millones de toneladas)

USDA septiembre USDA agosto Promedio privados

USDA 2013/2014

5,71 6,53 6,07

2,50

Respecto de la oferta sudamericana, el USDA estimó la cosecha de Brasil en 94,50 millones de toneladas, sin cambios frente al informe anterior. Hoy, la Conab estimó en 96,24 millones la producción brasileña.

Para la Argentina, el organismo mantuvo en 60,80 millones de toneladas la producción de la oleaginosa. En el nivel local, en su último informe mensual el Ministerio de Agricultura de la Nación estimó la producción de la oleaginosa en 61,40 millones.

En el nivel mundial, el USDA estimó la cosecha de soja en 319,37 millones de toneladas, sin cambios respecto del informe de agosto. Las existencias finales fueron previstas en 78,73 millones, por debajo de los 80,57 millones precedentes.

 

Stock final mundial (en millones de toneladas)

USDA septiembre USDA agosto Promedio privados

USDA 2013/2014

78,73 80,57 80,15

66,85

 

Campaña 2015/2016

En función de la nueva temporada agrícola en los Estados Unidos, el USDA mantuvo sin cambios las cifras respectivas a superficie sembrada y área cosechada, en 34,14 y en 33,82 millones de hectáreas. Pero elevó de 31,54 a 31,68 quintales por hectárea el rinde promedio nacional, con lo que lo dejó por encima de los 31,20 quintales previstos por el mercado.

Así, el USDA proyectó la nueva cosecha de soja en 107,10 millones de toneladas, por encima de los 106,59 millones de agosto y de los 105,30 millones esperados por el mercado. En el resto de las cifras respectivas a la temporada agrícola estadounidense, el organismo elevó de 50,62 a 50,89 millones la molienda y de 54,21 a 54,43 millones el uso total. El saldo exportable fue sostenido en 46,95 millones. En el balance de todas las variables, el stock final fue estimado en 12,26 millones de toneladas, por debajo de los 12,78 millones del reporte precedente, pero por encima de los 11,29 millones esperados por los operadores.

 

Producción estadounidense (en millones de toneladas)

USDA septiembre USDA agosto Promedio privados

USDA 2014/2015

107,10 106,59 105,30

108,02

 

Área cosechada en los Estados Unidos (en millones de hectáreas)

USDA septiembre

USDA agosto Promedio privados USDA 2014/2015
33,82 33,82 33,81

33,64

 

Rinde en los Estados Unidos (en quintales por hectárea)

USDA septiembre

USDA agosto Promedio privados USDA 2014/2015
31,68 31,54 31,20

32,15

 

Stock final estadounidense (en millones de toneladas)

USDA septiembre

USDA agosto Promedio privados
12,26 12,78

11,29

Fuera de las cifras de los Estados Unidos, el USDA mantuvo sin cambios los volúmenes previstos para las cosechas de Brasil y de la Argentina, en 97 y en 57 millones de toneladas. Lo mismo hizo con la producción de Paraguay, en 8,80 millones.

El organismo tampoco modificó su previsión sobre las importaciones de China, que fueron sostenidas en 79 millones de toneladas.

En el nivel global, el USDA estimó la producción de soja en 319,61 millones de toneladas, por debajo de los 320,05 millones de agosto. Las existencias finales fueron calculadas en 84,98 millones, por debajo de los 86,88 millones del informe precedente y de los 86,21 millones calculados por los operadores.

 

Stock final mundial (en millones de toneladas)

USDA septiembre

USDA agosto Promedio privados
84,98 86,88

86,21

 

TRIGO

Campaña 2014/2015

Stock final mundial (en millones de toneladas)

USDA septiembre

USDA agosto Promedio privados USDA 2013/2014
211,31 209,66 209,84

185,72

 

Campaña 2015/2016

El USDA mantuvo sin cambios, en 58,13 millones de toneladas su estimación sobre la cosecha estadounidense de trigo, en función de un rendimiento promedio nacional de 29,66 quintales por hectárea. En el resto de las variables, el organismo mantuvo en 3,40 millones sus importaciones; en 5,44 millones el uso forrajero, y en 33,72 millones el uso total. En cambio, redujo de 25,17 a 24,49 millones el saldo exportable. Así, las existencias finales fueron calculadas en 23,81 millones de toneladas, por encima de los 23,12 millones de agosto y de los 23,54 millones esperados por el mercado.

 

Stock final estadounidense (en millones de toneladas)

USDA septiembre

USDA agosto Promedio privados
23,81 23,12

23,54

 

Fuera de las cifras de los Estados Unidos, destacamos lo siguiente:

  • La cosecha de la UE fue elevada de 147,82 a 154,13 millones de toneladas; sus importaciones fueron reducidas de 6,50 a 6 millones, en tanto que las exportaciones fueron incrementadas de 31 a 32,50 millones.
  • Para Ucrania el USDA elevó la cosecha, de 25,50 a 26,50 millones de toneladas, mientras que las exportaciones fueron incrementadas, de 13 a 13,50 millones.
  • También fue estimada en alza la cosecha de Rusia, de 60 a 61 millones de toneladas, pero sus exportaciones fueron sostenidas en 23 millones.
  • La cosecha de Canadá fue reducida, de 26,50 a 25 millones de toneladas, pero sus exportaciones fueron sostenidas en 18 millones, producto del incremento de las existencias iniciales, que pasaron de 4,80 a 7,11 millones.
  • Sin cambios fueron calculadas la cosecha y las exportaciones de Australia, en 26 y en 18,50 millones.
  • Para la Argentina, redujo de 11,10 a 11 millones de toneladas la cosecha y mantuvo en 5,50 millones el saldo exportable.
  • Para Brasil, el USDA redujo el volumen de su cosecha, de 6,50 a 6 millones de toneladas, en tanto que elevó de 6,50 a 7 millones sus importaciones.

En el nivel mundial, el USDA estimó la producción global de trigo en 731,61 millones de toneladas, por encima de los 726,55 millones del mes pasado. En cuanto a las existencias finales, fueron calculadas en 226,56 millones, por encima de los 221,47 millones del informe precedente y de los 221,90 millones calculados por los privados.

 

Stock final mundial (en millones de toneladas)

USDA septiembre

USDA agosto Promedio privados
226,56 221,47

221,90

 

Fuente: Granar

 

Soja: Argentinización del cultivo de la soja en la “década ganada”

Voy a tratar de explicar la “argentinización del cultivo de la soja”: cómo un cultivo que hace 10 años era rentable, por las malas políticas del Gobierno Nacional –aunque él la defina como “década ganada”- en 10 años se convirtió en un cultivo con márgenes finales negativos.

Aumento de los costos:

El primer factor por lo que este cultivo hoy no es rentable es por el enorme aumento en dólares (cuadro 1) que tuvieron los costos. Si observamos el porcentual de aumento de cada uno, los que tienen mayor incidencia por ejemplo el gasoil  – costo de labranza, flete, infraestructura- son los que lideran dicha incremento, por lo que concluiremos que el aumento se debió básicamente por el incremento del “costo argentino”.

 

Cuadro 1

Costo labranza (U$S/ha) (1) Costo insumo (U$S/ha) Costo cosecha (U$S/ha) Costo flete y comercia-lización (U$S/ha) (2) Costo infraestructura (U$S/ha) (3) Costo impositivo (U$S/ha) (4) Total costo (U$S/ha)
2003/04 42,2 101,9 41 66,8 20 80,4 352,3
2004/05 26,1 98,7 60,1 82,4 20 82,3 369,6
2005/06 47 102,3 43,9 74,6 20 98,1 385,9
2006/07 46,6 101,3 44,1 72,4 30 99,2 393,6
2007/08 51,9 107,1 52,1 87,1 30 105,4 433,6
2008/09 63,2 160,6 91,5 150,3 50 111,8 627,4
2009/10 74,6 136,2 55,6 120,7 60 132,4 579,5
2010/11 82,7 116,5 59,3 127,1 60 135,6 581,2
2011/12 96,1 131,1 81,7 156,3 60 138,9 664,1
2012/13 116,7 144,9 84,3 181,9 70 151,1 748,9
2013/14 121,4 148,3 86,5 182,8 70 167,9 776,9
2014/15 126,7 163,9 72,4 192,3 80 183,3 818,2
Aumento 220,00% 62,00% 80,00% 190,00% 300,00% 126,00% 133,00%

Para confirmar la incidencia del costo argentino, vamos a tomar como ejemplo el “costo de labranza”, ya que el mismo para la soja siempre fue de 2 UTA – cada UTA equivale a 45 litros de gasoil-. El tema es que el litro de gasoil en el año 2004 estaba a U$S 0,49 por lo que valor de las 2 UTA era de  U$S 44, hoy al estar el litro a U$S 1,33, las 2 UTA nos dan un valor de U$S 119,70. Esto coincide con el aumento que tuvo el costo de labranza.

Si analizamos cuanto aumentó ese combustible en otros países productores importantes de soja (cuadro 2), observaremos que Argentina tuvo el mayor aumento con un 172%, siendo segundo Brasil nuestro competidor directo en producción de soja en Sudamérica, pero con menos de la mitad de incremento que tuvo la Argentina.

 

Cuadro 2

País Valor año 2004 (U$S/lt) Valor Año 2015  (U$S/lt) Aumento
Brasil 0,49 0,89 81 %
Bolivia 0,40 0,51 27 %
Paraguay 0,51 0,88 66 %
Estados Unidos 0,57 0,76 35 %
Argentina 0,49 1,33 172 %

Si a estos costos donde tiene gran incidencia el valor del combustible- costo de labranza y flete-  los corregimos por el aumento de Brasil, ¿cuál sería el costo por hectárea en Argentina?

En este caso (cuadro 3), el valor del costo por hectárea bajaría de U$S 818,20 a U$S 696,88.

 

Cuadro 3

Costo labranza (U$S/ha (1) Costo insumo (U$S/ha) Costo cosecha (U$S/ha) Costo flete y comercialización (U$S/ha)(2) Costo infraestructura (U$S/ha)(3) Costo impositivo (U$S/ha)(4) Total costo (U$S/ha)
2003/04 42,2 101,9 41,0 66,80 20 80,4 352,3
2014/15 76,38 163,9 72,4 120,90 80 183,3 696,88
Aumento 81  % 62 % 80 % 81 % 300 % 126 % 97 %

Este escenario hace que cambie el rinde de indiferencia en el cultivo de la soja (cuadro 4) pasando  de los actuales 38 qq/ha a tan solo 32 qq/ha.

 

Cuadro 4

Con aumento del “costo argentino” Corrigiendo el aumento al incremento de Brasil
Valor de la soja (U$S/tn) 215 215
Costo (U$S/ha) 818,20 696,88
Rinde de indiferencia (tn/ha) 3,8 3,2

 

Baja del valor de la soja por el aumento de la presión impositiva

Si analizamos que pasó con el precio de la soja en estos últimos 10 años (cuadro 5), observaremos que mientras el precio de Chicago aumentó un 12%, en Argentina bajó un 5%. Esto se debe a que las retenciones –última columna- sufrieron 3 modificaciones,  pasando de de un 23,5% a un 35%.

 

Cuadro 5

Precio Chicago (U$S/tn) Diferencia(U$S/Tn) Valor pizarra Rosario (U$S/tn) Diferencia (U$S/tn) Retenciones
2004 303 303 226 226 23,50%
2005 234 12,00% 165 – 5 % 23,50%
2006 227 165,7 23,50%
2007 283 196,6 27,50%
2008 489 344 35,00%
2009 422 279 35,00%
2010 349 223 35,00%
2011 498 325 35,00%
2012 521 317 35,00%
2013 542 325 35,00%
2014 546 310 35,00%
2015 340 340 215 215 35,00%

Lo interesante sería saber qué valor tendría la soja, si la presión impositiva de esta campaña fuera igual a la de hace 10 años. En este caso observaríamos que el valor de la soja (cuadro 6) pasaría de 215 U$S/tn  a 255 U$S/tn

 

Cuadro 6

Precio Chicago (U$S/tn) Diferencia(U$S/Tn) Valor pizarra Rosario (U$S/tn) Diferencia (U$S/tn) Retenciones
          2004                 303             303                226,0          226 23,50%
          2005                 234             12 %                165,0         12 % 23,50%
          2006                 227                165,7 23,50%
          2007                 283                212,2 23,50%
          2008                 489                366,7 23,50%
          2009                 422                279,0 23,50%
          2010                 349                316,5 23,50%
          2011                 498                373,5 23,50%
          2012                 521               390,75 23,50%
          2013                 542               406,50 23,50%
          2014                 546               409,50 23,50%
          2015                 340            340               255,0          255 23,50%

 Y esto también modificaría el rinde de indiferencia con los actuales costos (cuadro 7) pasando de 38 qq/ha a 32 qq/h.

 

Cuadro 7

Con el 35 % de retenciones Con el 23,5 % de retenciones
Valor de la soja (U$S/tn) 215 255
Costo (U$S/ha) 818,20 818,20
Rinde de indiferencia (tn/ha) 3,8 3,2

 

Conclusiones:

Si le sacaríamos el componente “argentino” –aumento de los costos en dólares superior a otros países productores y mayor presión impositiva- al cultivo de la soja ¿habría hoy rentabilidad?

Si combináramos la baja de los costos actuales por el costo corregido –modificando el costo de labranza y flete por el porcentual de aumento del gasoil en Brasil- y tuviésemos las misma presión impositiva que en el año 2004 (cuadro 8), observamos que el rinde de indiferencia baja de 38 qq/ha a 27 qq/ha, un rinde sin duda donde el cultivo de la soja –el promedio de producción de este año fue de 30 qq/ha- vuelve a ser nuevamente rentable.

 

Cuadro 8

Situación actual Corrigiendo costo y presión impositiva
Valor de la soja (U$S/tn) 215 255
Costo (U$S/ha) 818,20 696,88
Rinde de indiferencia (tn/ha) 3,8 2,7

 

Autor: Ing. Agr. Néstor Eduardo Roulet

Informe del USDA – Agosto

El Departamento de Agricultura de los Estados Unidos publicó hoy su nuevo informe mensual de oferta y demanda de granos en el nivel mundial. Y resultó una sorpresa bajista, particularmente para el maíz y para la soja, dado que mientras que el mercado daba por descontados recortes en los rindes y, consecuentemente, en las cosechas respectivas, el organismo fue en el sentido contrario y elevó las productividades y los volúmenes de las cosechas.

Además, como datos a tener en cuenta, las existencias finales de maíz y de soja reportadas hoy por el organismo para el ciclo 2015/2016 de los Estados Unidos quedaron un 20,35% y un 53,60% por encima de las cifras esperadas por el mercado, respectivamente.

A continuación detallamos los principales aspectos del nuevo informe oficial:

 

MAÍZ

Campaña 2014/2015

En su repaso sobre la vieja campaña estadounidense, el USDA relevó un stock final de 45,02 millones de toneladas, levemente por debajo de los 45,18 millones del mes pasado y cerca de los 45,06 millones esperados por los privados. El recorte estuvo relacionado con un menor uso doméstico.

 

Stock final estadounidense (en millones de toneladas)

USDA agosto

USDA julio Promedio privados

USDA 2013/2014

45,02 45,18 45,06

31,39

En cuanto a la oferta sudamericana, el USDA estimó la cosecha de maíz de Brasil en 84 millones de toneladas, por encima de los 82 millones previstos en el reporte del mes pasado. De igual modo, el organismo elevó de 25 a 26,50 millones su cálculo sobre la producción argentina.

En el nivel mundial, el USDA estimó la cosecha de maíz en 1006,24 millones de toneladas, por encima de los 1001,74 millones de julio. En tanto que las existencias finales crecieron hasta los 197,42 millones, desde los 193,95 millones del mes anterior.

 

Stock final mundial (en millones de toneladas)

USDA agosto USDA julio Promedio privados

USDA 2013/2014

197,42 193,95 193,25

172,90

 

Campaña 2015/2016

En el inicio de su relevamiento sobre la nueva campaña en los Estados Unidos, el USDA mantuvo sin cambios las cifras de área sembrada y superficie que llegará a la cosecha, en 36 y en 32,85 millones de hectáreas. En cambio, tras los relevamientos de campo, el organismo elevó el rinde promedio nacional, de los 104,69 quintales de julio hasta los 105,95 quintales y los dejó bastante por encima de los 103,25 quintales previstos por el mercado en la previa del informe oficial.

Con todos estos datos, el USDA proyectó la cosecha estadounidense de maíz en 347,64 millones de toneladas, por encima de los 343,68 millones del informe de julio y de los 338,52 millones calculados por los privados. En el resto de las cifras del ciclo comercial, el organismo elevó de 133,99 a 134,63 millones el uso forrajero; de 301,26 a 302,91 millones el uso total, pero redujo de 47,63 a 46,99 millones las exportaciones. Así, el stock final fue reportado en 43,53 millones, por encima de los 40,61 millones del mes pasado y un 20,35% por encima de los 36,17 millones esperados por el mercado.

 

Producción estadounidense (en millones de toneladas)

USDA agosto USDA julio Promedio privados

USDA 2014/2015

347,64 343,68 338,52

361,10

 

Área cosechada en los Estados Unidos (en millones de hectáreas)

USDA agosto USDA julio Promedio privados

USDA 2014/2015

32,85 32,85 32,81

33,67

 

Rinde en los Estados Unidos (en quintales por hectárea)

USDA agosto USDA julio Promedio privados

USDA 2014/2015

105,95 104,69 103,25

107,33

 

Stock final estadounidense (en millones de toneladas)

USDA agosto USDA julio

Promedio privados

43,53 40,61

36,17

Fuera de las cifras de los Estados Unidos, el USDA elevó de 77 a 79 millones de toneladas su previsión sobre la cosecha de maíz en Brasil, en tanto que mantuvo en 25 millones de toneladas su previsión sobre la campaña de maíz en la Argentina.

Para la Unión Europea (UE), el USDA estimó una cosecha de maíz de 62,25 millones de toneladas, por debajo de los 65,77 millones del mes pasado. A su vez, elevó de 14 a 15 millones sus importaciones y redujo de 2,50 a 2 millones sus exportaciones.

En cuanto a China, elevó de 79,96 a 81,26 millones de toneladas sus existencias iniciales y redujo de 229 a 225 millones el volumen de la nueva cosecha. Además, mantuvo en 3 millones de toneladas sus importaciones y redujo de 91,91 a 90,21 millones su stock final.

La cosecha de Ucrania fue elevada de 26 a 27 millones de toneladas, en tanto que sus exportaciones fueron incrementadas por el USDA, de 16 a 17,50 millones.

En el nivel mundial, la producción de maíz fue estimada por el USDA en 987,11 millones de toneladas, por encima de los 985,61 millones del julio, en tanto que las existencias finales fueron incrementadas de 189,95 a 195,09 millones.

 

Stock final mundial (en millones de toneladas)

USDA agosto USDA julio

Promedio privados

195,09 189,95

187,91

 

SOJA

Campaña 2014/2015

En la revisión de la vieja campaña, el USDA redujo de 6,94 a 6,53 millones de toneladas su cálculo sobre las existencias finales estadounidenses, con lo cual las dejó levemente debajo de los 6,72 millones previstos por el mercado. Este recorte fue producto de la previsión de una mayor molienda y de un mayor uso total. Las exportaciones, en tanto, fueron sostenidas en 49,67 millones de toneladas.

 

Stock final estadounidense (en millones de toneladas)

USDA agosto USDA julio Promedio privados

USDA 2013/2014

6,53 6,94 6,72

2,50

Fuera de las cifras estadounidenses, el USDA mantuvo en 94,50 millones de toneladas su previsión sobre la cosecha de soja de Brasil y la dejó por debajo de los 96,2 millones de toneladas estimados ayer por la Compañía Nacional de Abastecimiento, dependiente del Ministerio de Agricultura de Brasil. En cambio, elevó de 60 a 60,80 millones de toneladas su cálculo sobre la producción de la Argentina, en línea con la mayoría de las previsiones locales.

Respecto de China, el organismo elevó de 74 a 77 millones de toneladas sus importaciones de soja.

En el nivel mundial, el USDA estimó la producción de soja en 319,36 millones de toneladas, por encima de los 318,60 millones de julio, mientras que las existencias finales fueron relevadas en 80,57 millones, por debajo de los 81,68 millones del informe anterior.

 

Stock final mundial (en millones de toneladas)

USDA agosto

USDA julio Promedio privados

USDA 2013/2014

80,57 81,68 81,49

66,85

 

Campaña 2015/2016

Acerca de la nueva campaña en los Estados Unidos, el USDA redujo de 34,47 a 34,14 millones de hectáreas la superficie sembrada y de 34,20 a 33,82 millones el área que llegará a la cosecha. Pero, en su primer relevamiento de rindes tras las recorridas a campo, elevó de 30,94 a 31,54 quintales por hectárea la productividad promedio, un dato que quedó muy por encima de los 30,06 quintales esperados por los privados.

Con estos cambios, el organismo proyectó la nueva cosecha de soja de los Estados Unidos en 106,59 millones de toneladas, por encima de los 105,73 millones de julio y de los 101,35 millones calculados por el mercado en la previa del informe oficial. En el resto de las cifras del ciclo comercial, el USDA elevó de 50,08 a 50,62 millones de toneladas la molienda y de 53,60 a 54,21 millones el uso total. En cambio, redujo de 48,31 a 46,95 millones su previsión sobre las exportaciones, un dato que –habría que tenerlo en cuenta– fue elaborado antes de la devaluación del yuan en China. En el balance de las cifras, el organismo estimó las existencias finales de soja en 12,78 millones de toneladas, por encima de los 11,58 millones del informe anterior y un 53,60% por encima de los 8,19 millones esperados por el mercado.

 

Producción estadounidense (en millones de toneladas)

USDA agosto USDA julio Promedio privados

USDA 2014/2015

106,59 105,73 101,35

108,02

 

Área cosechada en los Estados Unidos (en millones de hectáreas)

USDA agosto USDA julio Promedio privados

USDA 2014/2015

33,82 34,20 33,72

33,64

 

Rinde en los Estados Unidos (en quintales por hectárea)

USDA agosto

USDA julio Promedio privados USDA 2014/2015
31,54 30,94 30,06

32,15

 

Stock final estadounidense (en millones de toneladas)

USDA agosto

USDA julio

Promedio privados

12,78 11,58

8,19

Dada la lejanía con la campaña sojera sudamericana, el USDA mantuvo sin cambios sus proyecciones para Brasil y para la Argentina, en 97 y en 57 millones de toneladas, respectivamente.

Las importaciones de China fueron elevadas de 77,50 a 79 millones de toneladas, un dato que, como advertimos anteriormente en el caso del saldo exportable estadounidense, fue elaborado antes de la devaluación del yuan.

En el nivel mundial, el USDA estimó la producción de soja en 320,05 millones de toneladas, por encima de los 318,92 millones del mes pasado, en tanto que las existencias finales fueron reducidas de 91,80 a 86,88 millones, con lo que quedaron por debajo de los 89,89 millones previstos por el mercado.

 

Stock final mundial (en millones de toneladas)

USDA agosto USDA julio

Promedio privados

86,88 91,80

89,89

 

TRIGO

Campaña 2014/2015

En su balance sobre la vieja campaña de trigo, el USDA estimó la cosecha global en 725,25 millones de toneladas, levemente por debajo de los 725,92 millones de julio, en tanto que redujo de 212,06 a 209,66 millones las existencias finales.

 

Stock final mundial (en millones de toneladas)

USDA agosto

USDA julio Promedio privados USDA 2013/2014
209,66 212,06 211,21

185,72

 

Campaña 2015/2016

Para la nueva campaña de trigo en los Estados Unidos, el USDA estimó una cosecha total de 58,13 millones de toneladas, levemente por debajo de los 58,46 millones de julio y de los 58,60 millones calculados por los privados. En el resto de las cifras, el organismo redujo de 3,54 a 3,40 millones las importaciones; mantuvo en 5,44 millones el uso forrajero y en 33,72 millones el uso total, en tanto que redujo de 25,86 a 25,17 millones las exportaciones. En el balance de todas estas cifras, el organismo estimó el stock final en 23,12 millones de toneladas, por encima de los 22,90 millones de julio, pero por debajo de los 23,35 millones previstos por los privados.

 

Producción estadounidense (en millones de toneladas)

USDA agosto

USDA julio Promedio privados

USDA 2014/2015

58,13 58,46 58,60

55,14

 

Producción estadounidense de trigo de invierno (en millones de toneladas)

USDA agosto

USDA julio Promedio privados

USDA 2014/2015

40,01 39,63 39,52

37,50

 

Stock final estadounidense (en millones de toneladas)

USDA agosto USDA julio

Promedio privados

23,12 22,90

23,35

 

Fuera de las cifras respectivas a los Estados Unidos destacamos lo siguiente:

  • El USDA redujo de 27,50 a 26,50 millones de toneladas la cosecha de Canadá y redujo sus exportaciones, de 19,50 a 18 millones.
  • Elevó de 57 a 60 millones de toneladas la producción en Rusia e incrementó de 22 a 23 millones sus exportaciones.
  • Para Ucrania y para Kazajstán, el USDA elevó las cosechas de 24 a 25,50 y de 13,50 a 14 millones de toneladas. Para el primero también elevó, de 12,50 a 13 millones sus exportaciones, en tanto que para el segundo las mantuvo en 6 millones.
  • Tanto la cosecha como las exportaciones de Australia fueron sostenidas en 26 y en 18,50 millones de toneladas.
  • Para la UE, el USDA estimó la cosecha en 147,82 millones de toneladas, casi sin cambios frente a los 147,88 millones de julio, en tanto que sus importaciones fueron sostenidas en 6,50 millones y sus exportaciones, en 31 millones.
  • Respecto de la Argentina, el USDA redujo de 11,50 a 11,10 millones su estimación sobre la nueva cosecha, mientras que el saldo exportable lo recortó de 6,70 a 5,50 millones.

En el nivel mundial, el organismo estadounidense proyectó la cosecha de trigo en 726,55 millones de toneladas, por encima de los 721,96 millones del mes pasado. Las existencias finales fueron calculadas en 221,47 millones, por encima de los 219,81 millones del informe anterior y de los 218,15 millones esperados por el mercado.

 

Stock final mundial (en millones de toneladas)

USDA agosto

USDA julio

Promedio privados

221,47 219,81

218,15

 

Fuente: Granar

Los productores solo reciben 9% de lo que cuestan los alimentos

El año pasado percibían 15%, según un trabajo de CRA. Es menos de lo que va al Estado en concepto de IVA.

En la mayoría de los productos que conforman la canasta básica de alimentos, el precio que percibe el productor incide, en promedio, un 9% sobre el valor final que termina pagando el consumidor en las góndolas, según un informe reciente de Confederación Rurales Argentinas (CRA).

Este porcentaje fue cayendo en los últimos años (en 2012, por caso, era del 16% y en 2014, del 15%) en parte por la inflación, que pone presión a los precios al consumidor y también por las dificultades que afrontan las economías regionales. Según el estudio de CRA, las brechas de precios entre las dos puntas de la cadena superan el 2.000%. Por ejemplo, un kilo de naranjas, por las que el productor percibe entre 30 y 50 centavos, se vende en los comercios a 9 o 10 pesos. En tanto, las manzanas, que el productor en el Alto Valle de Río Negro vende a $1,50, son remarcadas en torno a $30.

En productos procesados, donde la materia prima precisa de instancias de elaboración más complejas, las brechas son aún más amplias. Por ejemplo, por el trigo necesario para hacer pan, el productor recibe $1, mientras el producto final en las panaderías tiene un costo promedio de $22. Es decir un 2.100% más.

La semana pasada, durante el último paro agropecuario, un productor citrícola de Entre Ríos se quejó: “Tengo que vender entre 30 y 40 kilos de fruta para comprar un litro de gasoil”, dijo a otros productores que participaban de una asamblea, en Gualeguaychú.

“Difícilmente puede considerarse que el productor es formador de precios como tampoco el que marca el proceso inflacionario actual”, señala el economista de CRA, Juan Rey Kelly. Y explica que “la Argentina está muy por debajo en la participación del productor en el precio final de los alimentos respecto a competidores como Estados Unidos, que superan el 20%”.

“Esto tiene que ver con las distorsiones que genera el Estado”, opina. Y señala como el caso más emblemático el del trigo, donde tallan los impuestos a la exportación, la inflación de los costos y la imposibilidad de contar con una política de inserción internacional moderna que incluya estrategia e instrumentos idóneos, como un tipo de cambio real competitivo”.

“A modo de ejemplo distorsivo, dice, cuando un consumidor compra un alimento tiene que saber que le está pagando más al Estado (solo en IVA) que al que produce el alimento, como es el caso de las verduras o el trigo”, señala.

Desde otro punto de vista, Iván Ordóñez, economista especializado en agronegocios de I+E Consultores, agrega que “quien compra comida también está comprando servicios”, aludiendo a los gastos de logística, aprovisionamiento o alquiler de locales, entre otros.

“Además, un punto que influye mucho en la brecha que existe entre los precios al productor y aquellos al consumidor es el foco exportador: no tanto por el tipo de cambio, sino por las trabas que impone el Gobierno al comercio exterior y también por las trabas sanitarias que imponen otros países hacia nuestros productos”, dice.

En definitiva, señala el analista, “los puntos de un sistema que más alejados están del consumidor final, son los que están peor remunerados”, resume.

En esa categoría, sin dudas, están los tamberos, quienes perciben $3,20 el litro de leche que luego se vende a $13 en los comercios. Una situación que, según Guillermo Giannassi, productor lechero y director de Federación Agraria se debe “a la posición abusiva dominante de las grandes cadenas de supermercados”. El conflicto por el precio generó en estos días el derrame de leche y un paro.

 

Autor: Natalia Muscatelli

Fuente: Clarín