Caerán los arrendamientos de campos para sembrar

Se aproxima un grave panorama para el sector según un estudio de CREA. ¿Qué papel juegan las malezas?

Los arrendamientos de campos a terceros para la campaña agrícola que viene, 2015-2016, caerán en forma abrupta porque generan pérdida de dinero, tanto para la siembra de granos finos como gruesos.

Así se desprende de una investigación que realizó la revista de Consorcios Regionales de Experimentación Agrícola (CREA).

El agravante de esta percepción que ya comenzó a materializarse con la negativa a renovar el arrendamiento en algunas localidades, es que esta modalidad de producción es la que prima en la agricultura argentina: los dueños arriendan a contratistas por diversos motivos.

En diálogo con NA, Jorge Latuf, coordinador General del Movimiento CREA consideró que el escenario es complicado al reducirse el volumen del negocio: “Los precios de los granos están más baratos en pesos que son prácticamente los mismos que hace un año lo que trae una pérdida de poder adquisitivo”.

Los arrendamientos comienzan a pactarse después que se cosechan el girasol y el maíz, recolección que arranca en febrero y marzo cuando ya se arreglaban los contratos para arrendar campo a fin de sembrar la fina, trigo y cebada en su mayoría.

“Ocurre que hubo una baja en dólares, los costos suben, los márgenes cada vez son más chicos y los arrendamientos se sustentan en un escenario futuro en que los negocios no cierran y los precios de los alquileres van a ser diferentes, más bajos y por lo tanto será difícil la negociación”, indicó Latuf a NA.

En los últimos años mucha gente arrendó los campos, pero la inflación produce curiosas sensaciones por ejemplo se pacta a 10 quintales la hectárea, pero el dueño del campo tiene la sensación que pierde el 40 por ciento y pide una suba que quien va a arrendar no puede afrontar, al contrario necesita disminuir el valor.

Así en el horizonte se presenta una negociación muy cara y difícil, los dueños deberán achicar sus pretensiones, los fletes suben, los transportistas pretenden cobrar más para hacer frente también al alza de sus costos.

El coordinador de CREA opina que va a haber un proceso de baja en el valor de arrendamiento y probablemente muchos no consigan quién se lo alquile para sembrar.

Latuf recordó un caso ocurrido en Salta durante la actual campaña 2014-2015 cuando un propietario agropecuario difundió que ofrecía “gratis” su campo para quién quisiera trabajarlo y evitar así el deterioro del terreno que se llenaría de malezas, entre otros efectos negativos de un parate productivo.

La situación económica del agro potencia los lugares seguros respecto de los costos, por ejemplo se favorecen las zonas más cercanas a los puertos, porque tienen que abonar menos flete.

Por lo tanto, hay lugares en los que ya se volvió a la ganadería y se dejó de lado la agricultura marginal porque ésta no es rentable: “La gente empieza a achicarse, reducen el riesgo que asumen”, añadió Latuf.

El panorama se complica porque en los últimos años, en los cultivos sobre todo el de soja, se multiplicaron las malezas resistentes a herbicidas que antes se las controlaban con 40 o 50 dólares la tonelada, ahora el arrendatario va a gastar 100 dólares en hacerlo.

En tanto, en 2014 gran parte de los acuerdos de alquileres pactados en quintales de soja por hectárea se negociaron con un precio esperado a cosecha (mayo de 2015) del orden de 290 dólares la tonelada. Se trata de una cifra 50 dólares la tonelada superior a la vigente en la actualidad.

“Algunos arrendatarios ya avisaron al propietario en este mes de enero que no van a renovar el alquiler cuando terminen de cosechar. Por más alto que sea el rinde, con los precios actuales se pierde dinero en campo arrendado”, explicó Diego Hugo Pérez, asesor de los grupos CREA Gálvez y Las Petacas.

Agregó que “en el caso del trigo, ni siquiera se ganó dinero en campo propio con un rinde de 4500 kilos por hectárea por los bajísimos precios del cereal”.

Según el análisis, los únicos esquemas capaces de resistir la actual coyuntura son los asociativos ajustados por productividad, riesgo que no todos están dispuestos a asumir.

La semana terminó con el triunfo de Federación Agraria de la bandera de “la segmentación” ya que logró que el Banco Nación diera marcha atrás en una circular que impedía el financiamiento a los productores que retuvieran soja.

Ahora el BNA financiará a los sojeros que hayan producido hasta 600 toneladas y que tengan acopiados el 10 por ciento del grano, y por otra parte el Gobierno se comprometió a intentar que se pague al productor de trigo el mismo precio que gana el exportador que le compra el cereal a 950 pesos la tonelada y lo vende a 1500 pesos.

En esta negociación no estuvo presente la Mesa de Enlace y fue un logro absoluto de la FAA que, como explicó su presidente Omar Príncipe, fue gracias a los pedidos de audiencia al Banco, las movilizaciones y el no “haber bajado la agenda de la segmentación”.

 

Fuente: El Tribuno

 

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