Amanece que no es poco

¡A ver si tiran buenas ondas! le dijo un productor desde la ventanilla de su camioneta a uno de los miembros del equipo de Marca Líquida Agropecuaria. Y aquí estamos, haciendo el intento…
Lo primero que deberíamos destacar es que por primera vez en muchos años los argentinos tendremos un presidente que se parece mucho a una persona normal, que no grita, que no increpa, que habla de unidad y equipos de trabajo, que no da clases durante sus discursos y que a simple vista no parece creerse dueño de la verdad.
La conformación de los equipos de gobierno son otro punto que ilusiona. Muchos profesionales experimentados, muchas personas comprometidas y un ministro K que se queda porque su gestión resultó exitosa. ¡Cosas vedere Sancho!
Para completar el cuadro que invita a soñar con un país mejor, tenemos un ministro de agricultura y ganadería a quien todos respetan, reconocen y aprueban, un señor del interior profundo al que nadie le va a tener que contar de que color es el pasto y a que huele la tierra mojada.
Por lo que sabemos hasta aquí, las primeras medidas vinculadas a la producción agropecuaria que tomará la administración Macri -¡cómo vamos a extrañar las K en nuestras editoriales!- son todas positivas y surgen de las necesidades más urgentes. En este punto vale aclarar que para muchos no son suficientes, pero sería injusto comenzar a quejarse antes de leer los primeros decretos.
¡Fin de las buenas ondas!
Cabe aclarar que el lector puede elegir dejar la editorial en este punto y esperar relajadamente la llegada de los nuevos tiempos. Quedan todos advertidos.
La década ganada ha dejado graves consecuencias en el sector agropecuario y la salida de la crisis no será ni instantánea, ni gratis. El mejoramiento de los precios de los granos vía baja de retenciones y eliminación de ROEs no resuelve el 100% de los problemas de rentabilidad. Muchos costos se han distorsionado durante los últimos años y corregirlos no será tarea simple.
No queda claro como será la política de precios de los combustibles, un factor clave que impacta negativamente sobre el total de las actividades productivas. Paralelamente queda pendiente saber si se promoverá la producción de biocombustibles de manera consistente y a largo plazo, de manera que las plantas actuales crezcan y se construyan nuevas en regiones estratégicas, estimulando fundamentalmente la siembra de maíz con todos los beneficios que eso produce.
La promesa de reactivar el transporte a través del ferrocarril debería acompañarse de un plan de inversiones que a priori parece muy ambicioso y poco concreto. Esperamos sinceramente estar equivocados en este punto, pero la alegría de la finalización de la era K -necesitamos despedirnos usando muchas K- no debería impedirnos ser objetivos.
Hasta ahora se habló poco de posibles reformas tributarias, el actual sistema es complejo, injusto y en muchos aspectos ilegal. Se requiere una urgente simplificación de la manera en que se controlan y se cobran los impuestos, resolver la permanente acumulación de créditos irrecuperables, ajuste de los balances por inflación, unificación de los tributos provinciales y nacionales, entre otros.
Todas las actividades primarias en Argentina tienen la posibilidad de incrementar su volumen de producción y en muchísimos casos agregar valor en las regiones productivas, pero para que eso pase se requiere de capital y todos sabemos que sin políticas de largo plazo y una economía estable el crédito accesible es una utopía.
La esperanza de volver a tener una economía estable que permita planificar inversiones de largo plazo se choca contra el desastre en que se encuentran las finanzas públicas, con un déficit fiscal nunca antes visto. El proceso de recomponerlas será largo y doloroso. Seguramente los grupos remanentes de la oposición ultra K en el congreso serán también un factor que impedirá que se produzcan grandes cambios rápidamente. También esperamos equivocarnos en esta apreciación, pero es “lo que pinta”, a no ser que el proceso de peronización de estos grupos sea más rápido de lo que muchos esperan. A simple vista ya comenzó desde el norte del país, lo cual no es raro ya que justamente Salta es una de las provincias más perjudicadas por las nefastas políticas agropecuarias de la administración saliente.
Queda claro que la revista Marca Líquida Agropecuaria festeja el fin del ciclo K -despedida para la letra K- del cual nosotros mismos salimos muy golpeados. Todos nuestros anunciantes atraviesan fuertes bajas en sus ventas y cuando hay crisis en el campo es para todos.
También es importante decirlo, intentaremos mantener el máximo posible de objetividad a la hora de hacer nuestro pequeño aporte desde este espacio, sabiendo que prácticamente todos los productores agropecuarios comienzan este nuevo ciclo desde el segundo subsuelo y la remontada requerirá tiempo y sacrificio, pero amanece, que no es poco.

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