Alternativas invernales para el semiárido cordobés

Frente a la complejidad del contexto triguero se abre un abanico de variados cereales, legumbres y oleaginosas invernales que demuestra que “no sólo de pan vive el hombre”.

Las transformaciones de la economía mundial en los últimos años, caracterizadas por la inestabilidad en el precio de los alimentos y de los combustibles, han repercutido sobre la economía argentina. Tal escenario sugiere la necesidad de adoptar enfoques alternativos para la actividad agropecuaria, por ejemplo cultivar otras especies invernales, a la par del infaltable trigo para pan.

Para no dar un salto al vacío, es necesario disponer de información actualizada y de profesionales formados en tal sentido. Ensayos comparativos de rendimiento y aprendizaje van de la mano, por lo que las verdades no son ni absolutas ni eternas.

Los cereales suelen copar la parada invernal, donde al ya citado trigo para pan lo acompañan la cebada cervecera, la avena para grano y el trigo para fideos o candeal. Un quinto cereal es el triticale para grano, menos conocido que el forrajero, con un interesante potencial productivo. Entre las legumbres de grano seco, el podio está ocupado por la arveja, el garbanzo y la lenteja. Poco difundido en el país, no así en cambio en otras latitudes (por ejemplo Australia), resulta el lupino. Finalmente, completan el abanico de ofertas tres oleaginosas invernales: la colza, el cártamo y el lino. Parece mentira, pero se pasó revista a un total de doce especies factibles de ser cultivadas entre los meses de mayo y noviembre.

El objetivo de la presente nota técnica es divulgar los resultados, en cuanto al rendimiento en grano obtenido en la campaña 2014-2015, de doce especies invernales cultivadas en secano en el centro de la provincia de Córdoba.

En el Campo Escuela de la Facultad de Ciencias Agropecuarias de la UNC, en dos fechas de siembra (24 de abril y 24 de mayo de 2014) se implantaron doce cultivos invernales, a saber: cinco cereales de invierno (trigo para pan y para fideos, cebada cervecera, avena para grano y triticale para grano), cuatro leguminosas de grano seco (lenteja, arveja, garbanzo y lupino) y tres oleaginosas (colza, cártamo y lino).

Por cada especie se cultivó una variedad de probada aptitud agronómica. Cada parcela estuvo compuesta de cuatro surcos de cinco metros de longitud. La distancia entre éstos fue de 0.20 m, a excepción de los 0.35 m utilizados en el garbanzo y en el lupino. Las densidades de siembra fluctuaron entre las 250 (cereales de invierno, lino y lenteja), 125 (arveja y colza) y 50 (garbanzo, lupino y cártamo) semillas viables por m2.

Los tratamientos se distribuyeron en parcelas divididas, correspondiéndole a las fechas de siembra la parcela principal y a los distintos cultivos invernales las subparcelas, todo enmarcado en un diseño en bloques completos aleatorios con tres repeticiones. El rendimiento en grano (kg/ha) se estimó a partir de una muestra tomada de los dos surcos centrales de cada parcela. La información fue sujeta al correspondiente análisis estadístico.

Durante el barbecho estival, rara vez se logra almacenar agua (0-200 cm) por encima del 60% del agua útil, es decir unos 200 mm. Como era de esperar, las precipitaciones estuvieron casi ausentes durante los meses de mayo, junio, julio, agosto y septiembre de 2014 (44,5 mm). Las únicas precipitaciones de octubre acontecieron entre los días 3 y 4 (82 mm).

El análisis estadístico de la información puso en evidencia una interacción significativa entre especie y fecha de siembra (Tabla 1). Entre las especies con rendimientos por encima de la tonelada en ambas fechas de siembra y con una destacada estabilidad productiva, sobresalieron el trigo para pan, el triticale para grano y el garbanzo. Siempre por encima de los 1000 kg/ha, la cebada cervecera y el cártamo se comportaron mejor en la siembra de finales de mayo. Lo contrario ocurrió con el lupino, con rendimientos cercanos a las tres toneladas, cuando se lo sembró hacia finales de abril. Los restantes cultivos resultaron afectados por factores abióticos (frio) y bióticos (insectos y enfermedades).

Alternativas-invernales

Tabla 1: Rendimiento en grano (kg/ha) de doce especies invernales cultivadas en secano en el centro de la provincia de Córdoba. Medias con una letra común no son significativamente diferentes (p<= 0,05).

En el caso de la avena para grano, la roya incidió negativamente sobre el rendimiento en la siembra de abril, no así en la siembra de mayo. Los pulgones colonizaron las plantas de colza sólo en la siembra de finales de mayo.

Finalmente, los cultivos de lenteja y arveja sembrados en abril se vieron afectados por frío, en pleno periodo crítico. Los rendimientos en trigo para fideos y en lino sólo superaron la tonelada por hectárea cuando fueron sembrados de manera anticipada (24 de abril).

Los resultados del 2014-2015 están en sintonía con los obtenidos en la campaña agrícola anterior (2013-2014). El orden de mérito entre los cultivos no se vio modificado. Es de destacar que las precipitaciones durante el ciclo 2013 estuvieron literalmente ausentes, lo que determinó que los rendimientos resultasen el 50% de los logrados en el 2014. El trigo para pan, el triticale y el cártamo se posicionaron entre los más rendidores. En un segundo escalón, y entre los cereales de invierno, se ubicaron la cebada cervecera y la avena para grano mientras que, dentro de las legumbres de grano seco, sobresalieron el garbanzo y el lupino.

El comportamiento agronómico del resto de las especies – cuando cultivadas en secano en la región – abren más interrogantes que certezas. Un comentario aparte merecen los cultivos de triticale para grano y de lupino. Ambas especies podrían ser tenidas en cuenta como cultivos de cobertura. Específicamente en cuanto al triticale, su uso podría extenderse asimismo a la confección de silaje u obtención de bioetanol (dejando por sentado el uso forrajero de su grano).

 

Fuente: Aapresid

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